Una delegación de legisladores y actores políticos de la derecha mexicana acudió este miércoles a la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) para denunciar los hechos ocurridos durante la movilización del pasado 15 de noviembre, donde -según los miembros del PAN- se registraron abusos policiacos, detenciones arbitrarias y violaciones a derechos humanos. Entre los asistentes destacó la participación de la diputada zacatecana Noemí Luna, quien le ha seguimiento al caso.
De acuerdo con la comitiva, integrada por Jorge Triana, Roberto Gil Zuarth, Annia Gómez, Fernando Torres Graciano y la propia Luna, la intervención ante la CIDH busca abrir rutas internacionales de exigencia de justicia ante lo que consideran una falta de respuesta efectiva por parte del Estado mexicano.
“Estamos en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington, D.C., para dar cuenta de la represión y la brutalidad policiaca, las detenciones arbitrarias y las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el #15N, así como de los vínculos del Bloque Negro con el gobierno”, expusieron.
La legisladora zacatecana subrayó que la decisión de llevar el caso a una instancia internacional no responde a un afán de confrontación, sino a la necesidad de encontrar mecanismos eficaces y autónomos de protección a las víctimas. Señaló además que la CNDH “no existe” en los hechos, pues no ha abierto investigaciones ni emitido medidas cautelares, pese a las denuncias formales presentadas.
Los integrantes de la delegación solicitaron a la CIDH que requiera un informe oficial al gobierno mexicano sobre lo ocurrido el 15N y que convoque a una audiencia temática para analizar el caso. “Lo llevaremos hasta las últimas instancias”, reiteraron.
Crítica desde el 68: “No se puede banalizar la guerra sucia”
Al cierre de la visita, un integrante histórico del movimiento estudiantil de 1968 -consultado por este medio- cuestionó la narrativa de la derecha mexicana que equipara los hechos del 15N con las represiones de la llamada “guerra sucia”.
“El movimiento del 68 jamás recurrió a la violencia ni a grupos de choque; nuestra fuerza era moral y política”, señaló. “Banalizar lo que vivimos -desapariciones, ejecuciones, tortura sistemática- comparándolo con lo que pasó el 15 de noviembre, donde los únicos violentos fueron quienes integraban el llamado Bloque Negro, es una falta de respeto a la memoria histórica. No confundamos: en 1968 los estudiantes no atacaban al pueblo; éramos nosotros quienes sufríamos al Estado.”
El veterano activista llamó a preservar la dimensión histórica de las luchas democráticas en México y a evitar que actores actuales utilicen aquellos hechos para justificar agendas políticas o distorsionar el sentido de las movilizaciones estudiantiles.



