Raymundo Ceja, especialista en tecnología y ex presidente del Clúster de Tecnologías de la Información de Zacatecas (Dittizac), advirtió que el caso de la Secundaria Técnica 1 revela una falla sistémica en toda la sociedad, más que un problema aislado de mal uso de la inteligencia artificial.
Aseguró que existe una brecha digital profunda entre padres e hijos, pues los adultos desconocen lo que sus hijos hacen en su “vida alterna”, que en realidad es una vida totalmente real en las plataformas digitales, donde se dan interacciones, riesgos y violencias que el sistema educativo y familiar no ha sabido acompañar.
Lamentó que solo en el estado de Sinaloa exista un tipo penal que sancione el uso sexual de deepfakes, mientras el contenido pornográfico generado con inteligencia artificial ha crecido 550% entre 2019 y 2023, y el 99% de las víctimas son mujeres, muchas de ellas menores de edad.
Ceja resaltó que la inteligencia artificial no es buena ni mala en sí misma, sino una herramienta que depende del uso humano. “Lo que antes te tardaba tres días, ahora lo puedes hacer en cinco minutos”, explicó al describir cómo la tecnología se ha convertido en uno de los grandes niveladores del conocimiento.
Sobre la presunta actuación de autoridades escolares en el caso de la Técnica 1, opinó que borrar las imágenes no resuelve nada, pues “lo que se sube a internet se queda en internet”. Planteó que lo primero es preservar la evidencia digital, realizar un análisis forense de los dispositivos involucrados y rastrear las plataformas utilizadas. Además, propuso que las escuelas implementen controles de conectividad y criterios de filtrado en sus redes para evitar la circulación de contenido inapropiado.
Advirtió que limitar el uso de celulares no soluciona el problema, porque los alumnos pueden acceder a internet desde cualquier dispositivo. En cambio, recomendó aplicar estudios de ambiente estudiantil, similares a la NOM-035 en las empresas, para medir el clima emocional y detectar focos de riesgo entre los adolescentes.
Consideró indispensable una alfabetización digital efectiva que involucre a docentes, familias y alumnado, para que la prevención no dependa de la censura sino del acompañamiento.
Identificó como primera responsabilidad de los padres reducir la brecha digital y evitar un distanciamiento en el entorno virtual: “No podemos normalizar que un hijo bloquee a su papá en Instagram, porque ahí ocurren muchas cosas”, señaló. Explicó que esa desconexión se ha vuelto un factor de vulnerabilidad que también está detrás de delitos como secuestros exprés y reclutamiento de adolescentes contactados a través de redes sociales para fines criminales.
El empresario destacó que muchas plataformas tienen una verificación de edad débil, y, en ese sentido, destacó que la CURP biométrica puede ser de utilidad para las validaciones de edad y significar un avance importante para la protección de menores en entornos digitales.
Finalmente, enfatizó que prohibir la tecnología no es la respuesta. La sociedad, dijo, debe aprender a convivir con la inteligencia artificial como en su momento lo hizo con la calculadora: entendiendo su poder y orientando su uso hacia el bien común.



