Las secretarías del Gobierno del Estado transformaron el Centro Histórico de Zacatecas en un corredor de flores, luces y ofrendas durante el recorrido de arcos y homenaje a zacatecanos distinguidos, actividad central del Festival de Día de Muertos 2025, que concluyó con la participación de artistas y colectivos del estado invitado, Veracruz.
En la intervención participaron todas las dependencias estatales, instituciones educativas y organizaciones civiles, que instalaron arcos y altares a lo largo de la avenida Hidalgo, el Portal de Rosales y las plazuelas y calles aledañas.
Durante el homenaje realizado en el Portal de Rosales se recordó a zacatecanas y zacatecanos fallecidos que destacaron en la vida cultural, educativa y comunitaria del estado. Entre ellos, el artista plástico Ismael Guardado; el presbítero José de Jesús López Acosta “Padre Chundo”, figura querida de la pastoral social; Malena Varela Parga, de Novedades Olague; el arquitecto y defensor del patrimonio, Raúl Toledo Frías; así como Laura Esparza de la Torre Mercado, Raquel García, Bernardino Sánchez, Santos Antonio González Esparza, Raúl Rodríguez Santoyo, María Luisa Díaz, Jesús López de la Torre, Alfonso Israel Márquez Chávez, Salvador Romo Munguía, fundador de una de las primeras tiendas de artículos fotográficos en la capital; la maestra Aurora López Domínguez, pionera en educación vial; Marta Basurto Cortés, Guillermo Hernández García y la familia Duarte Parga, promotores del deporte y la inclusión.
El reconocimiento concluyó con un minuto de aplausos y la interpretación de la Marcha Zacatecas por el Ensamble Genaro Codina, en presencia de familiares y asistentes.
Tras el homenaje, el recorrido avanzó primero a la entrada del Teatro Fernando Calderón, intervenida por la Secretaría de Economía con un montaje de elementos naturales y artesanales: cempasúchil y flor garra de león, piezas monumentales elaboradas por artesanas y artesanos locales y una calavera de cartonería que alude a la dualidad vida–muerte.
Después, sobre la calle Doctor Hierro, a las afueras del Museo Zacatecano, se extendió un camino de aserrín elaborado por el Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”, inspirado en las tablas de estambre de la cultura wixárika. La pieza, descrita por Noemí Rivas Ávila, representó el tránsito de un joven hacia la muerte guiado por un chamán, acompañado de animales sagrados —como el armadillo y el perrito— y símbolos del maíz, la penitencia y la purificación, hasta su encuentro con Tatei, la madre joven águila. La obra, que recorrió toda la calle, fue presentada como una ofrenda de respeto a la cosmovisión wixárika y una de las decoraciones más celebradas del festival.
Muy cerca, en la Casa de Cuauhtémoc frente al Templo de Santo Domingo—espacio decorado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública—, un grupo de cantantes caracterizados interpretó “La Llorona” con acompañamiento musical y efectos de iluminación, en una de las presentaciones más aplaudidas de la noche por su calidad y emotividad.
En la misma plazuela de Santo Domingo, el Consejo Zacatecano de Ciencia, Tecnología e Innovación (Cozcyt) instaló un altar dedicado a Pedro Coronel y a otros artistas zacatecanos, destacando su legado como hito en el desarrollo cultural del estado.
El recorrido continuó hacia Palacio de Gobierno, donde la secretaria de Cultura de Veracruz, María Xóchitl Molina González, presentó un altar monumental adornado con flores, copal e imágenes alusivas al Mictlán. “Así honramos los vivos a nuestros seres queridos que ya partieron al otro plano terrenal”, dijo al agradecer la hospitalidad de Zacatecas y enviar un saludo de la gobernadora Rocío Nahle García.



