Funcionarios gubernamentales, líderes sindicales, docentes, alumnos y egresados de la Benemérita Escuela Normal Manuel Ávila Camacho (BENMAC) celebraron ayer el bicentenario de esta institución que, durante dos siglos, ha sido fundamental para el desarrollo de la entidad.
José Manuel Medellín González, director de la BENMAC, destacó que la institución ha prevalecido durante 200 años, pese a las circunstancias que se han presentado en el transcurso del tiempo, ha mantenido su función de formar, en primer momento receptores de primeras letras, y actualmente licenciados en Educación.
La BENMAC es heredera de la tradición liberal del incipiente siglo 19 y nació 20 meses después de la declaración de Zacatecas como estado libre y soberano, hecho que la hace la institución educativa más antigua del estado y del país.
Por tanto, “debe considerarse como insignia de la ciudad de cantera y plata porque, junto con el estado, la institución se fue consolidando con el paso del siglo decimonónico. Tal circunstancia nos compromete todos los días a refrendar los ideales de aquellos liberales letrados que, pese a las carencias en la Hacienda Pública, depositaron en la instrucción el medio más poderoso para el progreso”, dijo.
Por tanto, manifestó la necesidad de salvaguardar esos valores con el trabajo cotidiano y nunca olvidar que un proceso educativo científico y humanista genera individuos sabios, íntegros y capaces de transformar el contexto social de manera inclusiva.
Todos los egresados de esta institución, afirmó Medellín González, son ejemplo para sus alumnos y sus familias para ser mejores personas que incidan de manera positiva en la construcción del Zacatecas que se anhela.
“Hoy tendremos que asumirnos como una gran familia, la familia de la BENMAC, porque todos tenemos la responsabilidad de poner en alto el nombre de esta colosal escuela Normal como institución que tiene claro su compromiso social con su estado y el país”, indicó.
Destacó que la formación de docentes en la BENMAC se reconoce por su excelencia en el desarrollo de la práctica educativa, la investigación y generación de conocimiento y su conciencia ética, humanística, inclusiva y de justicia social que responden a las exigencias pedagógicas de la globalización.
Ahora se conmemora el bicentenario de la BENMAC para hacer patente la trascendencia social, cultural, económica y política de la materialización del decreto fundacional fechado el 4 de marzo de 1825.
De acuerdo con Medellín González, la comunidad de la BENMAC tiene el privilegio de ser parte de la historia porque decidieron formarse como profesores con alto impacto en el desarrollo de los pueblos, lo que significa que tienen en sus manos la posibilidad de transformar positivamente el entorno social, dentro y fuera de las aulas.



