La dinámica de las instituciones no es sencilla, pero abundan los charlatanes al respecto, que creen que pueden, con cierta tonta palabrería rimbombante, encontrar soluciones a dificultosas ecuaciones no lineales. Así, alegan la deuda de la universidad sin dar nunca una predicción acertada, y simulan ser los redentores de los universitarios ante supuestas “violaciones”. Ignaros son, y falsos profetas. Es falso que la victoria del Dr. Ángel Román Gutiérrez no haya sido “aplastante”, como se dice desde la legislatura del Estado. Al contrario, la diferencia de catorce puntos por encima de la planilla encabezada por la Dra. Jenny González Arenas indica que, incluso, alguna casa encuestadora debe retirarse del mercado. Aquellos que piensan, o simulan hacerlo, que la relación entre la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y el Sindicato del Personal Académico de la UAZ (SPAUAZ) es más conflictiva de lo que debería ser ignoran o confunden la naturaleza de la dinámica institucional. Se debe distinguir, por un lado, la relación bilateral mediada por el Contrato Colectivo de Trabajo UAZ-SPAUAZ (CCT) entre el sindicato y la institución universitaria y por otro el conjunto de relaciones establecidas entre las diferentes organizaciones al interior del SPAUAZ, que están codificadas en los Estatutos Sindicales. Si acaso hubo, o hay, conflicto entre la UAZ y el SPAUAZ el origen está en este último, pues la nueva dirigencia, con legitimidad casi nula pues ganó a su opositor más cercano por 0.001 % de la votación, se propuso intervenir en la universidad con una interpretación sui generis del CCT. De la misma manera, sin contar con una mayoría definida o intentar recomponer las relaciones entre los agremiados se intentó modificar los estatutos sindicales para beneficio de un proyecto político ajeno a los legítimos intereses del SPAUAZ. Se puede notar el origen de lo que de manera errónea se denomina “conflicto” en la impericia de los supuestos estrategas que aconsejaron mal a la dirigente sindical. ¿Por qué? porque no calibraron la respuesta del sistema SPAUAZ-UAZ ante sus acciones. Y no lo hicieron debido a que no supieron resolver el problema que, como grupo político, tenían entre manos. Dado que, como organización política tienen por objetivo ganar la rectoría, y para ello cuentan con ciertos medios como el sindicato y el apoyo de algunos legisladores, la situación se plantea de la siguiente manera: “¿cómo maximizar la probabilidad de ganar la rectoría mediante la adecuada utilización de la influencia política desde la legislatura y los recursos del SPAUAZ?”. Los errores son evidentes, pues delatan no sólo impericia, sino ignorancia de la institución universitaria. Tres acciones se distinguen de entre el cúmulo de equívocos perpetrados desde el sindicato. Primero, retiraron del padrón, con argumentos falsos, a más de quinientos agremiados, segundo, impusieron representantes en la comisión mixta de admisión, tercero, compraron un inmueble en casi cincuenta millones de pesos sin consultar a los sindicalizados. Según los “estrategas” sindicales, con estos eventos podrían generar un ciclo de realimentación positiva que incrementaría el número de sus seguidores a la vez que debilitaba a la rectoría. Con el manejo fascista del sindicato a partir de un Estatuto punitivo y desde una comisión mixta favorable podrían inducir en los docentes, por las buenas o las malas, la idea que desde el sindicato se tiene el control de la universidad y sus procesos. Sin embargo, ese ciclo nunca funcionó, pues desde las bases sindicales surgió una oposición que, primero mediante ciertos actos (dos paros del polideportivo, una toma de rectoría, una prolongada toma del edificio adquirido sin seguir la norma) y después desde los tribunales, consiguió generar una realimentación negativa que estabilizó a tal punto el avance del grupo que usurpa el SPAUAZ, que perdieron la rectoría sin saber ni cómo. Ahora bien, la combinación de una realimentación positiva seguida de una reacción negativa provocó un equilibrio de fuerzas. En otras palabras, no hay “conflicto”, lo iba a haber provocado por los asesores de la dirigencia del SPAUAZ, pero no pudieron. Les queda la propaganda. Repetir que hay una “polarización”, sin tener claridad acerca de los motivos y proponer, desde la legislatura, que el Dr. Ángel Román Gutiérrez tendrá que “deshacerse poco a poco del grupo político que le ha generado todos los problemas”. ¿Una cacería de brujas? ¿no que se quieren resanar las diferencias producto del proceso electoral? ¿O pretenden autoinmolarse, pues son ellos los provocadores violentos que no lograron concretar su objetivo? Lo que parece claro es que quieren continuar con los enfrentamientos, porque si bien ya fracasó su candidata, quizá en cuatro años sí puedan colocar un vencedor, y para eso su nueva estrategia es generar problemas en la alianza que ganó la rectoría. Pretenden que el nuevo rector los compré o les tenga miedo, pero esto último es muy dudoso pues, aunque pueden seguir con los “paros locos”, su credibilidad solo menguara en caso de seguir esa ruta. Pero ya se verá, pues si no se aprende de los errores, y su psicoanalista Eduardo Remedi los desahució a ese respecto, la condena es repetirlos. Y volver a perder.
La dinámica no lineal del sistema UAZ-SPAUAZ


