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■ Restitución y entrega digna, objetivo de la Dirección General de Servicios Periciales

Ciencia forense, un puente que une a la justicia con la verdad

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

A menudo, los datos pierden su esencia y reconocimiento, y la información sobre el número de cuerpos, indicios, restos y entregas se reduce a simples reportes. Sin embargo, pocas veces se tiene la oportunidad de conocer de manera directa la magnitud y relevancia del trabajo que se realiza en la Dirección General de Servicios Periciales de Zacatecas, una institución donde la ciencia forense se convierte en el puente que une la justicia con la verdad.

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La directora general, Rubí Sánchez Noriega, recibió a La Jornada Zacatecas TV para realizar un recorrido por las instalaciones. El objetivo, explicó, es abrir las puertas a la ciudadanía y mostrar la diversidad de especialidades y procedimientos que resguarda la institución. “Contamos con siete laboratorios acreditados por ANAB y 22 especialidades distintas. Muchas veces la gente no imagina todo lo que sucede detrás de estos muros”, señaló. 

Desde el 2020, los laboratorios de Servicios Periciales están acreditados bajo las normas ISO 17020 e ISO 17025, estándares internacionales que garantizan la calidad, certeza y confiabilidad de los dictámenes. Medicina Legal, Criminalística de Campo, Genética Forense, Química Forense, Documentos Cuestionados y Balística forman parte de este entramado científico.  

La acreditación, explicó Sánchez Noriega, no sólo es un requisito administrativo: “Es lo que nos permite emitir dictámenes con validez y confianza para toda la ciudadanía. Cada análisis aquí tiene un peso enorme en procesos judiciales y, sobre todo, en la vida de las personas”.

Uno de los primeros espacios mostrados fue el laboratorio de Genética Forense, donde se realizan perfiles genéticos a partir de muestras biológicas. El procedimiento, contrario a lo que muchos piensan, es sencillo y no invasivo: un hisopado bucal que tarda menos de 10 minutos. A partir de ese instante, la muestra inicia un riguroso camino bajo la cadena de custodia, hasta llegar a las mesas de análisis.

El trabajo es titánico. “Procesamos indicios relacionados con delitos sexuales, homicidios, secuestros, pero nuestra prioridad es la identificación humana”, subrayó la directora.  “El objetivo es ese: la restitución y la entrega digna”, enfatizó. No es un detalle menor que el equipo esté integrado casi en su totalidad por mujeres zacatecanas, genetistas que trabajan jornadas de 24 horas, los siete días de la semana.

El recorrido continuo en la osteoteca, espacios donde se resguardan y analizan restos óseos. Cada cuerpo no identificado recibe una nomenclatura precisa que incluye distrito judicial, año de ingreso y datos básicos: sexo, rango de edad, estatura y otros elementos antropológicos.

En esta línea, aclaró que las cifras difundidas por INEGI sobre un presunto sobrecupo en las cámaras fría y osteotecas responden más a interpretaciones que a la realidad operativa.  “Más que hablar de sobrecupo, debemos hablar de interpretaciones”, señaló. Detalló que, cada vez que un cuerpo o restos son identificados y entregados a sus familiares, se trata de un “caso de éxito” que libera espacio y cumple con el objetivo central. El procedimiento incluye trasladar los restos a un ataúd, sellarlo y entregarlo de manera formal a la familia.

En Zacatecas existen dos cámaras frías y otras dos en Fresnillo; incluso, una de ellas permanece vacía. Todas funcionan a 12 grados centígrados, temperatura idónea para preservar restos y asegurar que, llegado el momento de una identificación, puedan entregarse en condiciones dignas. 

Subrayó también el valor de la colaboración internacional con la Universidad de Frankfurt, en Alemania, donde se procesaron cientos de muestras de referencia y restos óseos. No obstante, enfatizó que el mérito de las identificaciones logradas pertenece también al trabajo realizado en Zacatecas, donde los dictámenes fueron cotejados y confirmados en los laboratorios estatales.

Posteriormente, la directora mostró con orgullo las cámaras frías y planchas de necropsia, que cumplen protocolos internacionales para garantizar un ambiente digno y seguro. Incluso cuentan con un aula isotópica que permite la observación académica de procedimientos médicos, formando a nuevas generaciones bajo un enfoque científico.

La identificación no se limita al ADN. Otro de los pilares es el laboratorio de lofoscopía, donde la tecnología de escáneres digitales permite cotejar huellas con bases de datos como la del INE. Este procedimiento, explicó Sánchez Noriega, ha resultado clave, ya que es el laboratorio que ha dado mayor número de identificaciones. 

“Cuando mostramos a las familias la fotografía en vida de la persona, el impacto es distinto. Hay un mayor nivel de credibilidad que cuando solo presentamos un dictamen numérico de genética”, relató.  Esa combinación de métodos ha permitido acelerar procesos y, lo más importante, brindar certezas a quienes esperan noticias de sus seres queridos.

La visita incluyó también el laboratorio de Criminalística, donde se procesan escenas de delitos y se levantan indicios. Los peritos trabajan con expedientes bajo llave y en condiciones de máxima confidencialidad. En paralelo, el área de evaluación de hechos de tránsito ofrece dictámenes técnicos que determinan responsabilidades en accidentes, con base en análisis fotográficos, testimoniales y documentales.

El laboratorio de Química Forense se enfrenta a diario con narcóticos: metanfetaminas y marihuana son los más comunes. Con equipos sofisticados, como el infrarrojo y el cromatógrafo de masas, es posible detectar incluso cantidades mínimas.

Por su parte, el área de Documentos Cuestionados revisa desde pagarés hasta escrituras, pasando por títulos de vehículos y renuncias, para detectar falsificaciones en firmas, sellos o sustratos. Cada trazo es una pista en la investigación.

Quizá la parte más delicada del recorrido se encontró en el Departamento de Identificación Humana, donde familiares de desaparecidos realizan procesos de reconocimiento. Aquí se combina la ciencia con el acompañamiento emocional: “Es el área más sensible, porque se trata de la confrontación directa con la posible pérdida”, reconoció Sánchez Noriega.

Por ello se cuenta con psicólogos que brindan contención emocional durante estos momentos. Se muestra una ficha de reconocimiento, se firman documentos y se procede con respeto absoluto. 

El recorrido reveló que detrás de cada dictamen, cada huella y cada análisis químico hay un esfuerzo humano que combina rigor científico con sensibilidad social. La directora Rubí Sánchez Noriega lo resumió con claridad: “Nuestro objetivo es entregar resultados confiables y, sobre todo, dignificar a las víctimas y a sus familias”.

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