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■ Expositores señalan bajas ventas en comparación a otras ferias nacionales

Enfrenta Fenaliz críticas por baja afluencia y deficiente organización

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

A través de un sondeo con libreros y participantes en la Feria Nacional del Libro de Zacatecas (Fenaliz) 2025, se identificó una preocupación generalizada: las ventas son bajas en comparación con otras ferias a nivel nacional y, además, la organización presentó deficiencias que complicaron la llegada de los expositores al estado. 

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Entre las demandas más recurrentes se señalaron la escasa promoción, la poca afluencia de visitantes en Plaza de Armas y los cambios de fechas que se notificaron con muy poco tiempo de anticipación.

Un librero de la Ciudad de México declaró que sus ventas se mantuvieron en comparación con años anteriores, pero siguen siendo bajas. Atribuyó esta situación a la falta de difusión de la feria: “Mis ventas van dirigidas al público en general, pero no existe mucho flujo de personas en Plaza de Armas que haga atractivo el encuentro”. 

Si bien reconoció que las lluvias no han afectado directamente su material, sí pidió que la organización implementara mayores medidas de prevención.

Otros dos participantes, también provenientes de la capital del país, coincidieron en que las ventas son reducidas debido a que “la plaza es poca generosa a comparación de otras”, y subrayaron que la publicidad de la feria es insuficiente: “En las pocas calles que he recorrido no he encontrado más de tres carteles pequeños”. 

Además, señalaron problemas relacionados con la lluvia, pues, aunque no hubo daños graves, sí se registraron goteras en los espacios asignados.

Un reclamo común fue el cambio repentino en la programación. Los expositores afirmaron que la feria originalmente concluiría en domingo, como ocurre en la mayoría de estos eventos, pero la organización decidió terminar el sábado. 

“Se quitó el último fin de semana, empezamos en jueves…”, lamentaron. Según los participantes, esta modificación afecta directamente sus ventas, ya que los fines de semana suelen concentrar el mayor número de visitantes.

Uno de los escritores y vendedores originario de Guanajuato señaló además que la publicidad, además de escasa, contenía errores: “No siempre hacen carteles, esta vez lo hicieron, pero lo hicieron mal”. 

A ello sumó la notificación tardía del cambio de días, pues fue avisado con menos de una semana de anticipación. Esta decisión generó complicaciones en la logística de su participación: “Una persona iba a venir conmigo, nos cambiaron la fecha y cuando buscó Airbnb ya no encontró, así que tuve que venir solo”.

“Todas las ferias terminan en domingo y ahora termina en sábado, y aparte es quincena, por lo que prevemos que nos afecte”, añadió. 

En su opinión, la sede también limita el potencial del evento, ya que Plaza de Armas no obliga al tránsito constante de personas y la programación cultural, aunque interesante, carece de la difusión necesaria. Propuso incluso replantear la fecha en que se organiza la feria, ya que las lluvias de la temporada también influyen en la asistencia.

Más allá de las quejas logísticas inmediatas, de acuerdo a un especialista en promoción cultural del Fondo de Cultura Económica consultado por este medio, la Fenaliz enfrenta un problema estructural: su falta de consolidación como evento cultural en el panorama nacional, “no la tenemos en el radar” señaló. Zacatecas no ha logrado definir una identidad clara que le permita competir con otras ferias de renombre, “carece de una estrategia de branding que la diferencie”. 

“Cada feria tiene un sello distintivo: Guadalajara es la más grande del mundo hispano; Oaxaca se centra en lo comunitario e indígena; Minería representa tradición y prestigio académico; Monterrey es masiva y comercial. Zacatecas no ha definido si quiere ser literaria, académica, popular, juvenil, infantil o regional”, comentó.

A este problema de posicionamiento se suma una deficiente gestión cultural y política. La organización, se ha señalado, suele estar ligada más a la burocracia que a la industria editorial, lo que provoca programación improvisada y falta de continuidad. Mientras las grandes ferias se preparan con años de anticipación, la cartelera de Zacatecas suele anunciarse apenas unas semanas antes de su inauguración y sufren cambios de última hora que afectan a los expositores.

Otro obstáculo que enfrentan los organizadores es el bajo interés de las editoriales grandes, que no encuentran un mercado rentable en Zacatecas. El poder adquisitivo del público lector es reducido y la mayoría busca libros de bajo costo o de saldo. Sin la participación de casas editoriales de peso, la llegada de escritores reconocidos también se ve limitada, lo que genera un “círculo vicioso”: sin autores importantes, la afluencia disminuye; y sin público, las editoriales no invierten.

En materia de promoción, el panorama tampoco es alentador. La difusión se restringe casi en su totalidad a publicaciones en redes, algunos carteles impresos y no existe una estrategia de promoción nacional que coloque a la feria en la conversación cultural del país. No hay alianzas con influencers literarios, booktubers ni proyectos de fomento a la lectura, actores que hoy marcan las tendencias del sector. Tampoco se ha logrado aprovechar el atractivo turístico y cultural del centro histórico de Zacatecas para potenciar la asistencia o buscar un espacio adecuado.

Otro de los señalamientos es la falta de conexión con los públicos lectores. En la Fenaliz suelen privilegiarse presentaciones de libros oficiales o institucionales, mientras que los lectores jóvenes y nuevos públicos quedan en segundo plano. No existen actividades innovadoras como clubes de lectura, talleres experimentales o foros sobre literatura digital que fortalezcan el sentido de comunitario.

“Se percibe como un evento para cumplir, más protocolario con los amigos del organizador, que una verdadera fiesta del libro”. 

Finalmente, el calendario en el que se ubica la Fenaliz tampoco ayuda. Al organizarse en fechas cercanas a ferias ya consolidadas como Guadalajara, Minería, Monterrey u Oaxaca, se reduce la posibilidad de atraer a autores de renombre y captar atención mediática.

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