El diputado morenista Martín Álvarez Casio confirmó que su iniciativa para eliminar el financiamiento público a los partidos en años no electorales avanza en comisiones de la LXV Legislatura. Reconoció que en un inicio la propuesta tuvo poco respaldo, “porque este tema incomoda a las dirigencias”, pero subrayó que hoy existe apertura a nivel nacional para discutirla, pues “hay quienes reconocen que no podemos seguir gastando más de 7 mil 354 millones de pesos al año en mantener partidos sin elecciones”.
Álvarez Casio destacó que la reforma sería “una gran oportunidad para que los partidos políticos se reconcilien con la ciudadanía y recobren la confianza”.
La iniciativa fue presentada el pasado 25 de marzo ante el pleno, con la intención de que Zacatecas impulse un cambio de alcance nacional. “Al mismo tiempo estoy trabajando en lo local, para que nuestro estado no sea la excepción”, señaló.
El rechazo inicial provino sobre todo de legisladores que tienen vínculos directos con las estructuras partidistas, lo que les impide respaldar una propuesta que cuestiona privilegios, indicó el morenista.
“En lo local, que son casi 100 millones de pesos anuales, las resistencias vienen sobre todo de diputados que ostentan, o que de alguna manera reciben beneficios directos de los partidos políticos. Y es irónico porque muchos opositores se quejan públicamente del déficit presupuestal en salud, educación o seguridad, pero no quieren respaldar iniciativas que, según mencionan, ‘debilitan’ a los partidos. Ese mismo recurso podría destinarse a atender las inquietudes que ellos mismos reconocen como problemas”, detalló.
El legislador respondió también a los señalamientos del priista Carlos Peña, quien advirtió que reducir prerrogativas abriría la puerta a financiamientos “deshonestos” y generaría despidos de trabajadores de planta. “No se puede combatir el ingreso de dinero ilícito con más dinero público, sino con reglas claras y fiscalización estricta”, replicó.
Señaló que parte del trabajo de la comisión nacional será explorar alternativas para que los partidos puedan operar de manera austera, transparente y eficiente. Entre esas opciones, mencionó reducir nóminas infladas, compartir servicios administrativos, digitalizar su operación y financiarse con cuotas reales de militantes.
“El objetivo es que se conviertan en espacios de participación y formación política, no en estructuras burocráticas a cargo del recurso público”, subrayó.
Respecto a la objeción sobre el desempleo que generaría la medida, Álvarez Casio enfatizó que “Los partidos deben ser escuelas de cuadros políticos y de capital humano útil también fuera de la política, no bolsas de trabajo pagadas con dinero público”.
“Hoy muchos se convirtieron en ‘minitas de oro’, con nóminas duplicadas, renta de inmuebles con intereses de particulares, viáticos y gasolina sin control, contratos de comunicación a discrecionalidad”. Enfatizó que ese dinero público “puede invertirse en salud, educación, seguridad e infraestructura”.
Limitar las prerrogativas a los periodos electorales no implica la desaparición de los partidos, resaltó el morenista, mencionando como ejemplo a Estados Unidos, donde el financiamiento público se restringe a las campañas presidenciales y, el resto del tiempo, los partidos subsisten con aportaciones privadas reguladas.



