La ciudad de Zacatecas debe mantener su patrimonio íntegro, libre de perturbaciones y obras discordantes e innecesarias y conservar su carácter y esencia originales, de manera que el proyecto del viaducto elevado en el boulevard metropolitano nunca fue viable, afirmó María de Guadalupe Zepeda Martínez, presidenta del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos Mexicano).
En conferencia de prensa, acompañada por integrantes de Ciudadanía Participativa de Zacatecas, expuso que Zacatecas ha tenido tres inscripciones como patrimonio cultural, la primera en 1993 a su Centro Histórico, la segunda en el 2010 por ser parte en el camino real de Tierra Adentro y en este 2025 como parte de la ruta wixárika.
En ese contexto, “Icomos Mexicano está pendiente de que ese patrimonio se conserve, se administre y se utilice de manera adecuada. Esto quiere decir que el patrimonio es para usarlo, para vivirlo, para presumirlo, pero también crearlo”.
Por tanto, señaló que el patrimonio debe ser salvaguardado para el futuro, por lo que destacó la participación de la ciudadanía en el movimiento que, de manera persistente y responsable, se organizaron para dar marcha atrás con el proyecto del viaducto elevado.
Recordó que este proyecto se había presentado desde el 2007 y desde ese momento Icomos Mexicano se pronunció en contra porque no era viable e impactaba directamente en contra de la inscripción como patrimonio cultural emitido en 1993.
Zepeda Martínez aseguró que había al menos seis alternativas viables para resolver los “problemas” que algunos actores del gobierno del estado supuestamente pretendían resolver con ese proyecto.
Por último, reconoció a la asociación de Ciudadanía Participativa de Zacatecas por su labor ordenada y permanente, la cual es ejemplar porque demostraron que una buena organización puede generar buenos resultados en favor de la cultura y el patrimonio.
Rodolfo García Zamora, investigador de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), afirmó que el “mega atraco a las finanzas” con la construcción de un segundo piso fue un triunfo colectivo de la ciudadanía.
Además, refirió que el acompañamiento de movilización de 40 mil docentes agremiados a las secciones 34 y 58 del SNTE también fueron fundamentales para mostrar el respaldo que tenía la lucha contra el viaducto elevado, además de que el 80 por ciento de los ciudadanos manifestó su rechazo en una encuesta.
“Este triunfo fue ciudadano, un triunfo de todos. Esta es una organización que se caracterizó por la apertura, por la pluralidad, por la tolerancia y por buscar estrategias de incidencia a nivel estatal, nacional e internacional”, expresó.
Recordó que Ciudadanía Participativa en tres ocasiones le entregó el expediente completo del proyecto a la presidenta Claudia Sheinbaum, a fin de que conociera los argumentos en contra del viaducto elevado frente a los problemas sociales que enfrenta la entidad.
García Zamora mencionó que incluso varios ex gobernadores convocaron a David Monreal Ávila a que fuera prudente con el ejercicio de los recursos y con la obra porque lesionaba el patrimonio histórico.
En su intervención, el académico jubilado Francisco Valerio Quintero, relató que, en diciembre del 2023, el Gobierno del Estado proyectó la construcción de un viaducto elevado a un costo de 3 mil 652 millones de pesos, pero en el combate de la sociedad fue realista, solidaria y congruente con su pasado.
“Nadie conoció nunca el proyecto ejecutivo de la obra, si es que lo hubo. Nadie tampoco ofreció argumentos razonables, hubo declaraciones ajenas al razonamiento lógico y, sobre todo, a su establecimiento como necesidad social prioritaria superior a la exigencia de pago de liquidaciones pendientes a ex trabajadores, para apoyar el campo, a la infraestructura educativa y carretera o al sistema de salud”, indicó.
Desde la ignorancia del poder, refirió que el Gobierno del Estado consideró que el viaducto elevado sería una expresión de modernidad y de progreso, pero nunca hubo elementos de carácter social que son los que deben prevalecer, como tampoco los hubo de carácter técnico.
Es decir, afirmó que el autoritarismo fue la única herramienta empleada por las autoridades, al grado de que la intervención sobre el boulevard ignoró la recomendación emitida por el director del Centro Mundial de Cultura de la Unesco, en la que exhortaba a no tomar ninguna decisión mientras no hubiese una evaluación integral del impacto cultural de la obra.
Valerio Quintero reiteró que el Gobierno del Estado actuaba no a nombre de sus representados, sino en contra de ellos, además de que su actuación significaba la absolutización del Estado.
“La actuación del Estado debe ser en consonancia con el bienestar público y no en su detrimento. Lo digo enfáticamente: una de las enseñanzas de este proceso apunta a la necesidad de crear ciudadanos conscientes de sus derechos, libres de la maldita incapacidad de pensar por cuenta propia y de actuar de conformidad con los derechos racional y socialmente construidos”, concluyó.



