La Derecha mexicana cree que esta es una magnífica oportunidad para crecer y arrebatarle de un tajo al movimiento de la cuarta todas las gubernaturas, los congresos estatales, las casi 800 presidencias municipales y hasta la mayoría en el congreso y la cámara de senadores, y más alucinante aun, la presidencia de la república y meter a la cárcel a casi 3 millones de militantes de Morena y otros tantos de sus partidos aliados.
En un monitoreo constante he visto que se les sale de la comisura de los labios un hilito de desvergüenza y se exaltan y ríen a carcajadas por las acusaciones absurdas del imperio del norte y por el caso de Tabasco y sin perder tiempo se sienten apoyados por el gringaje hipócrita y por las mismas trampas que la ultraderecha española les guía para que la opinión pública mexicana sienta que morena y su presidenta “coartan la libertad de expresión y además son narcotes de primera línea”.
La traición siempre ha existido, más la conspiración, la cuarta actúa de buena fe pero la inocencia o la falta de astucia no cimbra nada: están muy firmes los cimientos que en 7 años han pontificado a quienes dirigen los destinos del país, no son vulnerables a caprichos y alucines de una pandilla de malvivientes que dirigen las mafias del prianismo emecista enloquecido y que como hienas se lanzan sobre su presa, mientras que de 36 millones de hogares mexicanos, 31 tienen la presencia de un estado benefactor que jamás se les había aparecido y hoy está hasta la médula, el sentimiento y la algarabía y el bienestar proclamado y callejero.
La derecha mexicana sabe a lo que le tira, con un desprestigio descomunal en amplísimas capas de la población, no tienen llenadera, ansían preservar a toda costa las comodidades esplendidas que les dio durante decenios haber robado de la manera más descarada “porque cuando ellos vinieron las cosas ya estaban así” y le siguieron con fidelidad a sus padrinos putrefactos, siendo la clase política mexicana de las más corruptas del mundo y con la fama negra de haberse aliado y procreado al crimen estadounidense que no puede vivir sin su masa de 38 millones de drogadictos ni sus banqueros blanqueadores de dinero mal habido.
Canal 6 de julio nos advirtió en 1990 en una de las salas más icónicas del centro del país, el famoso y virreinal Teatro Alameda: la DEA estadounidense, la CIA, el FBI, la Casa Blanca, el pentágono, prohíjan y secundan el tráfico de drogas y de armas en todo el hemisferio continental, para ello, corrompen a gobiernos locales y nacionales con finalidades siniestras que engendren ganancias y plusvalías que les dé pujanza a la enorme economía estadounidense y que jamás en la historia de la humanidad -más en los últimos 250 años- había visto tan majestuoso nido de arpías imperiales y funestas y a la vez,-paradójico y eficaz y muy mediática- una población capaz de conquistar la luna y hasta otros planetas.
“sálvense quien pueda” dio el grito la escritora Elena Poniatowska en 2016, como parafraseando que las políticas nefastas de los neoliberalistas mexicanos e internacionales conducirían a la peor de las agonías de un sistema caduco y demasiado corrompible. Nosotros en 2018 proclamamos que en nombre de tantas víctimas inocentes, en nombre de tanto dolor y sufrimiento del pueblo mexicano, era preciso arreciar en las elecciones de manera masiva y organizada y así -con toda legitimidad histórica irreversible- arribar a un estado que fuese paradigma de bienestar y de nobleza, de mano dura, pero con aspiraciones de hermandad, expansión, convencimiento popular con el buen ejemplo, contestar rápidamente.
Abrazos a la juventud mexicana -sea la que fuera, incluyendo a miles de sicarios jóvenes reclutados a la fuerza- y no balacearlos, darles oportunidades y abrigo, rescatarlos del crimen y de las atrocidades a los que los someten desde los kaibiles de Guatemala hasta los altos grupos criminales que durante 40 años hicieron barbaridades de lesa humanidad y que nunca olvidaremos.
Se multiplican a cada instante las hierbas venenosas, la oferta y demanda dispara por todo el territorio la proliferación de células criminales. La tarea es monumental pero firme y sin ser vulnerables.
La lucha contra el crimen orate nunca cesó: las cifras del combate durante la presidencia del señor Obrador son precisas: miles de cuentas bancarias congeladas a los carteles, decomisos impresionantes, control de las aduanas, detención de lideres mafiosos cobijados por el Prian descarado y entonces las cifras negras empezaron a disminuir.
Pero el afán de la derecha es contradecir, exacerbar, poner trampas, corromper, tal es el caso del ex secretario de seguridad de Tabasco y que cayó -es muy probable- en traiciones no solo por amenazas directas de homicidios complejos y dolosos contra largas filas de familiares sino por jugosas cantidades que le permitieran huir y dejar un aparato de corrupción que ahora mete en atolladeros a la misma cuarta, aunque se les vea con una serenidad supina y mucho control de daños.
De cualquier manera la derecha anda de fiesta, anda muy gustosa, anda feliz y vociferando en todos los espacios posibles, ellos, a quienes el pueblo entero sabe bien que son los más corruptos y sucios y tramposo que se tenga memoria -narcoestado, fraudes electorales, infamias y matazones colectivas- hoy se erigen como supuestos salvadores de la patria y tejen una maraña de tensiones y descréditos que los topará contra un muro y la voluntad y fuerza de una población que le entiende muy bien a tanta perplejidad y desaciertos y nuevas victorias para todos.



