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■ Invitan a presentación de la obra multidisciplinaria “Huellas de Maíz”

Arte ayuda a infantes de Casa Cuna a canalizar sus emociones

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

El arte como herramienta de sanación, expresión y transformación social es una apuesta que se vive y respira todos los días dentro de Casa Cuna Plácido Domingo, en Zacatecas. Este centro de asistencia social, pionero a nivel nacional por incorporar un semillero artístico dentro de su estructura institucional, se prepara para presentar la cuarta obra multidisciplinaria de sus niñas y niños, titulada “Huellas de Maíz”, el próximo sábado 19 de julio a la una de la tarde en el Auditorio del Museo Manuel Felguérez.

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La iniciativa forma parte del programa Semilleros Creativos, impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, y ha estado activa desde mayo de 2023 en Casa Cuna. “Es un semillero único en su tipo porque es el primero que funciona dentro de un centro de asistencia social. Y ha sido fundamental para fomentar la resiliencia en nuestros niños”, comenta Brianda del Consuelo Bañuelos Romo, jefa del Departamento de Casa Cuna Plácido Domingo. 

Al ingresar a la casa, muchos de los niños lo hacen cargando con emociones difíciles, duelos no resueltos y experiencias de vida complejas. Es ahí donde el arte entra en juego como una forma de expresión y liberación. “Trabajamos de la mano con el área de psicología. Los niños llegan tristes, sin saber cómo canalizar sus emociones. El arte los ayuda a hablar sin palabras, a contar su historia desde el movimiento, la pintura, la música”, detalló Bañuelos.

Los talleres de danza, teatro, pintura, canto y diseño textil se imparten dentro del centro, dividendo los grupos por edades: desde lactantes hasta niños de 12 años. A través de estas disciplinas, los pequeños han montado ya tres obras multidisciplinarias anteriores, han participado en exposiciones en museos zacatecanos e incluso realizaron una pasarela de diseño textil en la Biblioteca Mauricio Magdaleno. Estos ejercicios no solo fortalecen la autoestima de los menores, sino que también les enseñan a respetar normas, a colaborar en equipo y a desarrollar habilidades que los preparan para la vida escolar y comunitaria.

La obra que presentarán este sábado no solo muestra el talento artístico de los menores, sino también su capacidad de reflexión social. Titulada “Huellas de Maíz”, la puesta en escena es un reconocimiento a las mujeres que cuidan, enseñan, alimentan y sostienen a los niños dentro de Casa Cuna. “Tenemos 68 mujeres que desempeñan roles fundamentales: educadoras, cocineras, psicólogas, doctoras, personal administrativo. Los niños reconocen eso y han querido agradecerlo. Esta obra es su forma de decir ‘gracias’”.

Actualmente, Casa Cuna atiende a 31 niñas y niños, en su mayoría niñas, cuyas edades oscilan entre los pocos días de nacidos hasta los 12 años. A partir de esa edad, los menores son canalizados a la casa de jóvenes. Además de los talleres artísticos, los menores asisten a la escuela y participan en actividades como atletismo, escaramuzas, gimnasia y equitación. Incluso algunos asisten a cursos de modelaje, lo cual ha impactado positivamente en su autoestima y seguridad personal.

Sin embargo, el camino no ha sido sencillo. Algunos niños llegan sin estar registrados, sin escolarización y sin hábitos básicos de convivencia. “Nos enfrentamos al reto de enseñarles desde lo más elemental: tener un horario, respetar turnos, asistir a la escuela. Muchos de ellos llegan sin haber pisado un aula o sin siquiera tener un acta de nacimiento”, explicó Bañuelos. A pesar de estas dificultades, el trabajo constante del equipo multidisciplinario ha logrado grandes avances. Los niños aprenden a trabajar en equipo, a sentirse parte de una comunidad y a desarrollar herramientas emocionales para enfrentar su realidad.

La función del 19 de julio será de acceso libre, aunque se solicita al público no tomar fotografías por razones de protección a la identidad de los menores. Más allá del espectáculo, se trata de un llamado a la empatía y al compromiso social. “Invitamos a la comunidad a que vayan, a que arropen a estos niños. Que los vean crecer, brillar, sentirse seguros. También les pedimos que integren a los menores en actividades cuando los vean. Muchos de nuestros niños conviven con otros en clubes deportivos o talleres, y las familias que los han acogido han hecho una gran diferencia”, concluyó Bañuelos.

Casa Cuna Plácido Domingo demuestra que, incluso en contextos difíciles, el arte puede sembrar semillas de esperanza, identidad y transformación. “Los niños son los agentes de cambio cultural. Si sembramos arte en ellos hoy, mañana cosecharemos una sociedad distinta.” Este próximo sábado, en “Huellas de Maíz”, el público no solo será testigo del talento infantil, sino también del poder transformador de la comunidad cuando decide hacer equipo en favor de la niñez.

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