Médicos brasileros protestaron este miércoles en al menos 12 estados contra un plan del gobierno que obliga a los recién egresados a prestar servicios en zonas rurales y que promueve la contratación de extranjeros para cubrir el déficit en el sector público.
«Las medidas tomadas por el gobierno para conseguir ese objetivo (cubrir el déficit de médicos), atenta contra la Constitución porque crea un trabajo obligatorio, un trabajo forzado», dijo Geraldo Ferreira, presidente de la Federación Nacional de Médicos, a la agencia AFP.
El gremio médico culminaba este miércoles 48 horas de protestas con paralización de actividades en 12 estados de Brasil y el Distrito Federal.
El programa «Más Médicos» fue lanzado por la presidenta Dilma Rousseff después de las protestas ciudadanas de junio que demandaban, entre otras cosas, una mayor atención e inversión en salud.
Inicialmente, el plan sumaba dos años a la carrera de medicina pero, el ministro de Educación, Aloizio Mercadante, informó que estos dos años se sumarán finalmente al período de residencia, los que deberán destinarse para atender a población rural.
La idea de «Más Médicos» es también promover el arribo de facultativos extranjeros para que ocupen plazas en las zonas periféricas.
Tanto a profesionales locales como foráneos se les ofrece una bolsa de 10 mil reales mensuales (unos 5 mil dólares), pago similar a la que percibe un médico del Estado.
Para Ferreira, el pago por el sistema de bolsa es una forma de explotación, porque no se les entrega un contrato de trabajo que garantice sus derechos.
Según datos del ministerio de Salud, Brasil tiene 1,8 médicos por mil habitantes, menos que Argentina (3,2) y el Reino Unido (2,7). Hay un déficit de 54 mil médicos, según el ministerio.
En mayo, el gobierno dijo que negociaba con Cuba la llegada a Brasil de unos 6 mil médicos.
«Brasil tiene tradición de acoger bien a los médicos extranjeros, pero dentro de la legislación, con revalidación (de estudios en Brasil) y que puedan ejercer plenamente en todo el país y no sólo en las zonas en donde se les contrata», agregó Ferreira.
Al respecto, el director de programas de la estatal secretaría de Gestión del Trabajo y de Educación en Salud, Felipe Proenço, informó que los médicos del plan serán evaluados y supervisados por universidades. Los extranjeros tendrán antes un módulo de especialización para adaptarse al sistema y a la lengua portuguesa.
Al lanzar el programa a inicios de julio, Rousseff comentó que no podían obligar a los médicos brasileños a dejar las grandes ciudades para trabajar en el interior del país.
«Los médicos brasileños no quieren ir a las zonas rurales porque están abandonados allá (…) en muchos lugares no hay ni siquiera una camas donde los pacientes puedan ser examinados, ni siquiera una hamaca», zanjó Ferreira.



