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lunes, 29 noviembre, 2021

■ Nuestras letras son “como una noticia narrada en un periódico de nota roja”: Siddharta

“Nos aferramos a nuestro sentido del humor rancio, decrépito, ya en desuso”: Los Rucos de la Terraza

■ Pegamos los géneros (musicales) a huevo, y todo va de acuerdo a nuestras necesidades creativas o estéticas, y la pulcritud se va obteniendo con el tiempo”, expresó el vocalista

■ “La música y lo visual están dialogando constantemente para que no domine ni una ni otro” en el escenario, sostuvo

■ “La cultura popular mexicana es un hervidero y un bullicio de cosas interesantes a donde quiera que voltees; sus contrastes exquisitos brotan como acné”, afirmó

■ “La censura (hacia nosotros) no ha sido tan cabrona; es el público que se confronta con sus prejuicios”, comentó

■ Nos llamamos Los Rucos de la Terraza porque “desde el principio concebimos que no íbamos a ser unos rockstars jóvenes; estábamos destinados al fracaso y hemos estado intercambiando sueños por realidades”; asimismo, porque una terraza “es como un lugar idílico”, declaró

■ La agrupación jalisciense, que dio un concierto en Zacatecas el pasado 17 de julio, graba, actualmente, su tercer álbum de estudio, el cual será sólo llamado 'El Álbum Fiusha', y lanzado a finales de este 2021

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Por: ARACELI RODARTE SOLÓRZANO •

Los Rucos de la Terraza nació “casi por accidente. Surgimos inspirados en varios proyectos artísticos”, como “películas de ficheras”; aspectos “de la cultura popular mexicana, como la revista Alarma!, Los Bukis, etcétera”. Los Rucos de la Terraza surgió “leyendo Alarma!, leyendo El Metro, y viendo cómo (éstos) eran unos genios para narrar algo tan trágico de una manera tan al vergazo y con un sentido del humor que a mí se me hace muy fino, pero a mucha gente se le hace muy corriente. Todavía disfruto leer revistas viejas y digo ‘ahora no se podría escribir así en cualquier lugar y no se podría hacer ese chiste’, y se entiende por el contexto hiperviolento que estamos viviendo y porque el mundo cambia, y, obviamente, uno también trata de cambiar con el mundo, pero nos aferramos a nuestro sentido del humor rancio, decrépito, ya en desuso”.

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Así lo expresó en entrevista exclusiva Siddharta, vocalista y uno de los fundadores de dicha agrupación originaria de Zapopan, Jalisco, durante su visita al estado de Zacatecas, el pasado 17 de julio, minutos antes de un concierto que ofreció en el Foro Destroy, en el municipio de Guadalupe, presentación en la que compartió escenario con las bandas zacatecanas Neurosarcadictoveria y Terrorismo Tropical.

Sobre dicho escenario zacatecano, Los Rucos de la Terraza expuso su esencia, caracterizada por abordar los vicios del ser humano de una forma chusca y, para algunos, escandalosa. Mediante ritmos pegajosos, donde el metal y la cumbia se entrelazaron, la banda atrajo a su público al manejar, además, su ya conocido lenguaje que transita entre lo pícaro y lo burdo e incluso lo escatológico.

Al respecto, Siddharta abundó, durante la entrevista, que las letras de Los Rucos de la Terraza, algunas bromistas y otras que, como ya se refirió, pueden despertar el sentimiento conservador, e incluso, la actitud moralina en algunas personas, no son “algo innovador, porque es como una noticia narrada en un periódico de nota roja, donde se puede narrar un suceso trágico, pero con un encabezado en un sentido que también puede ser chusco; es jugar con esos sentidos híbridos”.

“Mucho de lo nuestro nació por inspiración de los encabezados de la nota roja -reiteró-, un tipo de publicaciones que, con el paso del tiempo, se ha ido inhibiendo, porque parece que lo políticamente incorrecto está arrasando a la creatividad irónica y al humor negro”.

Acompañado por Herminio Arteaga, en batería; Pablo Arteaga, en bajo; Pablo Favela, en guitarra, y Federico Castañeda, en teclados, Siddharta continuó brindando una síntesis del desarrollo de la banda, y relató que ésta se originó “en el año 2008. En ese momento, era otra alineación. Éramos jóvenes muy optimistas; éramos estudiantes de licenciatura, y surgimos inspirados en varios proyectos artísticos que escuchábamos y veíamos, por lo que decidimos hacer una banda que tuviera performance y visual; ésa era como la médula del proyecto. El proyecto nació en forma entre 2007 y 2008; hubo cambios muy abruptos de integrantes, y poco a poco fue pasando a segundo plano el dar prioridad al performance y a lo visual, hasta que con la actual alineación lo más importante ha sido la música”.

Los Rucos de la Terraza sigue ofreciendo el aspecto visual; lleva todo guardado y, generalmente, en cuanto sube al escenario, hay un impacto visual que, en palabras de Siddharta, “es una referencia antes de que sonemos”. Ahondó que “la música y lo visual están dialogando constantemente para que no domine ni una ni otro”.

Aunque al principio Los Rucos de la Terraza se inspiró en la cultura popular mexicana, ahora ya se construye de “referencias que cada quien trae”, por ejemplo, Pablo Favela dijo tener “mucha influencia del funk y de todo un poco”, en cuanto a lo musical.

Siddharta precisó que, “generalmente, las influencias son variadas, pero hay mucha médula del regional mexicano”: Los Cadetes de Linares, Ramón Ayala y Beny Moré (en el caso de Pablo Favela), José Alfredo Jiménez (en el caso de Siddharta). “Cada quien tiene sus referencias locales y, obviamente, inspiraciones internacionales que son también como el sustrato de todas las bandas: Led Zeppelin, The Doors. Es decir, no negamos la cruz de la parroquia; nos inspiramos en todo y nos influencia casi todo lo que hemos escuchado a lo largo del tiempo; no hay un género musical definido”.

A lo anterior, Pablo añadió que “son como mezclas duras que, al principio, se sienten un poco forzadas, pero nos damos cuenta que el deathcore y la cumbia se pueden mezclar muy bien”.

Siddharta agregó que en una ocasión alguien los describió como un Frankenstein mal hecho, definición que calificó de excelente, pues “pegamos los géneros a huevo, y todo va de acuerdo a nuestras necesidades creativas o estéticas, y la pulcritud se va obteniendo con el tiempo”.

Señaló que, básicamente, entre todos los integrantes componen las canciones, aunque los procesos varían, pues a veces está primero la letra, y en otras, la música, donde la letra se amolda a aquélla; o hay una frase que trae alguien y se hace una historia a partir de dicha frase.

Los demás integrantes añadieron que “hay tantos cambios y partes, porque todos van aportando, pero al final la que sella el destino es la letra”. La mayoría de las letras es autoría de Siddharta, quien comentó que no realizan “juntas creativas, es parte de una política implícita, pues no nos pusimos de acuerdo pero no tenemos juntas; nos reunimos para ensayar, y si la idea va funcionando, le seguimos dando, y si no funciona, se olvida; nuestra manera de crear música y letra es directamente en los ensayos, y si al siguiente ensayo volvemos a recordar lo que ensayamos en la sesión anterior, quiere decir que ya tenemos una canción, y si no la recordamos, quiere decir que no funcionó”.

Retomando el tema de la cultura popular mexicana, Siddharta la consideró riquísima y relató un acontecimiento ocurrido el día de su presentación en Zacatecas; tras ello, manifestó que «la cultura popular mexicana es un hervidero y un bullicio de cosas interesantes a donde quiera que voltees”.

La cultura popular mexicana “es como una capirotada con cátsup que, igual, te la tragas; tal vez te haga daño, pero más por el asco o porque no estás acostumbrado, y más o menos por allí va el sentido de (Los) Rucos (de la Terraza), que igual te lo tragas y te puede gustar; todo se come y todo lo puedes mezclar. Con salsa Valentina todo sabe chingón”, dijeron los otros integrantes.

“Siento que la cultura popular de México impacta mucho a los europeos y a los sudamericanos, que, de repente, visitan este país y dicen ‘no mames, ¿por qué están pisteando en un panteón?’ Esos contrastes son los que hacen interesante a este país. En todos los países deben de existir sus contrastes exquisitos, pero aquí brotan como acné”, expresó Siddharta.

Respecto a censuras de las que han sido objeto, el vocalista refirió que justo un día antes de su visita a Zacatecas, les reclamaron sobre una profanación a la Virgen de Guadalupe; explicó que se trató de “un accidente. La Virgen de Guadalupe tenía que sangrar en el espectáculo, pero la sangre no salía, y la única manera de que eso pasara era metiéndole mis dedos, pero se vio muy burdo y obsceno, y hubo personas que lo tomaron a mal”. Asimismo, “nos ha tocado en Ciudad de México que nos dicen ‘todo bien, pero si son rock, no pongan norteño’. La censura no ha sido tan cabrona, sino que es el público que se confronta con sus prejuicios; sin embargo, ya después que entiende que es un proyecto cuya intención no es ofender, sino divertir, empedarse y pasarla bien, lo va asimilando de otra forma”.

Aparte de sus letras pícaras y chuscas, Los Rucos de la Terraza ofrece lo que denominó ración social, término al que sus integrantes describieron como algo mediante lo que no se juzga. Enfatizaron que la diferencia con la crítica social es que en la ración social “no se está juzgando, pues tampoco esperamos que nos juzguen, sino que solamente nos vean como un método de entretenimiento. Nada más contamos historias; cada quien toma lo que quiere y desecha lo que quiere de lo que le damos. Está chido recibir todo tipo de respuesta”. A ello, Siddharta agregó que “se narra y la gente critica sola. Es como una fotografía hecha rola. Las letras son narrativas”.

Siddharta explicó que el nombre de Los Rucos de la Terraza es porque Los Rucos “es el destino. Sabemos que estamos demasiado grandes para tener éxito jóvenes. Creo que desde el principio concebimos que no íbamos a ser unos rockstars jóvenes; más bien, estábamos destinados al fracaso y a no cumplir nuestros sueños. Nuestros sueños se han venido cumpliendo de maneras raras, así de ‘no soy rockstar, pero ahora vivo con mi familia, y también es muy agradable’. Hemos estado intercambiando sueños por realidades, y eso es vejez (‘y lo estamos disfrutando’ -intervino otro de los músicos-). Nos enteramos desde muy pronto que estamos destinados a ser viejos y no cumplir con lo que habíamos soñado de jóvenes, y creo que eso es lo que le pasa a la mayoría de los adolescentes”.

A Los Rucos le agregaron De la Terraza porque, expuso Siddharta, “es como un lugar idílico, tener un pedazo de tierra de donde no te puedan sacar. Todos aspiramos a tener un lugar que podamos concebir como nuestro, pero como no sucede que nosotros seamos realmente propietarios de la tierra, porque incluso pagamos impuestos y después morimos y otro se apropia de esa tierra, no es La Terraza de los Rucos, sino Los Rucos de la Terraza. La terraza allí seguirá y los rucos valdrán verga, y alguien más se apropiará de la terraza”.

En cuanto a su trayecto como banda, mencionaron que “ha sido un camino arduo, pero muy disfrutable, porque a fin de cuentas todos los que estamos aquí estamos comprometidos, tanto con el proyecto, identificados, como con el hecho de que estamos haciendo lo que más nos gusta, que es la música y las artes escénicas”.

Los Rucos de la Terraza, que antes de Zacatecas se presentó en San Luis Potosí, se mantuvo “contenido por la pandemia” hasta entonces; en lo que va de ésta, se ha dedicado a producir.

Hasta ahora, la agrupación tiene en su haber dos álbumes de estudio, Katabuum!!! (publicado en 2012) y Capirucho chiquitero (2014), y actualmente graba el que será el tercero, mismo que no tiene nombre, sino que será llamado El Álbum Fiusha, en alusión al concepto de color de algunos materiales de otras bandas, como The Black Album (realmente titulado Metallica, de Metallica) o The White Album (realmente denominado The Beatles, de The Beatles); “éste será Fiusha”, indicaron, y, en palabras de Siddharta, “viene siendo como morado chiclosón”.

Profundizaron que este tercer material discográfico será lanzado a finales del presente año y se conformará de 15 rolas, además de, detalló Siddharta, “unos covers que nosotros admiramos, como Señor, ten piedad de nosotros, que escuchamos desde niños en el templo; Mi Matamoros querido, de Rigo Tovar; Canción del alma, que es un bolero viejísimo pero que la versión que nos gusta es la de Antonio Aguilar; (es decir) homenajes que hicimos porque nos gusta escucharlos”. Por ello, en conjunto, el álbum se integrará de entre 18 y 19 canciones.

Respecto a dichos covers, tratan de no modificar la letra original, “y es allí cuando nos damos cuenta que somos pésimos músicos. Cuando las queremos ejecutar tal cual como las escuchamos, en las versiones que nos gustan, y queremos igualarlas, no les llegamos, y no nos atrevemos tampoco a modificarlas, al menos yo no me atrevería a modificar ninguna letra, (pues) ya están perfectas; qué daría yo por escribir como Rigo Tovar o cantar como Antonio Aguilar, pero no se puede, es lo que hay”, declaró Siddharta.

En torno al trabajo de bares para difundir a los grupos, Siddharta mencionó que les parece “muy interesante que de este lado del país no hay egoísmo de los dueños de los foros; uno se comunica con el otro y comparten las bandas y van creando un circuito (Foro Destroy contactó a Los Rucos de la Terraza y luego a Bunker, de San Luis Potosí, para que esta agrupación se presentara en ambos escenarios), cosa que, al menos en Guadalajara, no me ha tocado ver. Aquí está bien chingón; por ejemplo, nos llevan a un billar y se toma foto en él para promocionar el toquín, y luego nos enlazan a un lugar para comer y ese lugar de comida de alguna manera también está promocionando el evento; es como una organización colectiva, algo muy agradable”.

Entre sus canciones más solicitadas en YouTube se listan Hasta la madre, así como El charco de mierda, La puta de la calzada y La teporocha; en Spotify, Pinches chichotas, y en Facebook, ¡Cárgueme la verga! Varía de acuerdo a la plataforma, aunque, para Los Rucos de la Terraza, Pinches chichotas sería la mayormente pedida. “Nunca tratamos de pensar mucho en qué le pueda gustar a la gente. El sello es que nos guste a nosotros, y de aquí para allá como la gente lo quiera recibir o asimilar”, aseveraron.

Autodenominados como La peor banda del rock mexicano, Siddharta reiteró dicho mote e indicó que éste “es la verdad. A partir de esa medida, ya todo lo que se te haga chido es ganancia. Eso lo aprendí mucho del Padrino (Pablo Favela), quien decía ‘tú imagínate que todo va a salir mal, y si algo sale bien, qué chido’”. En ese tenor, Favela finalizó con lo siguiente: “‘Dichoso aquél que no espera nada porque nunca será defraudado’, sabias palabras de mi abuelito”.

Los Rucos de la Terraza inició su concierto en Zacatecas portando pelucas, sombreros y gorros; lentes oscuros y vestuario de payaso y otros personajes; sobre el escenario, tuvo a su disposición un baúl que contenía bebidas y demás objetos que fueron parte de la utilería del espectáculo.

Algunas de las canciones que tocó fueron Asesino, Nomás por feo (durante la cual Siddharta sostuvo una cabeza de cochino), Bien maciza, La teporocha (durante la que se bañó con cerveza), Viernes de ciclo menstrual, ¡Cárgueme la verga!, Hay que matar al patrón, Pinches chichotas, además del cover de Mi Matamoros querido; el inicio de No me trates de engañar, de El General, a la que le agregó otras frases; Señor, ten piedad de nosotros (a lo largo de la cual dio hostias a los asistentes que se acercaron), y un fragmento de la Marcha Zacatecas, de Genaro Codina.

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