A días de que concluya el actual periodo del Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), la consejera estudiantil Margarita Ramos Mier compartió su informe de actividades en el que hizo un llamado a no permitir que el máximo órgano de gobierno de la Universidad funcione por inercia, ni por trámite, e instó al sector estudiantil a ejercer su lugar como sujeto político activo, no como espectador del desgaste institucional.
Ramos Mier también urgió a rechazar las decisiones tomadas sin diálogo ético ni sensibilidad ante las violencias que atraviesan la vida universitaria y documentó el tránsito de una propuesta institucional vertical de Protocolo contra el hostigamiento y acoso sexual en la Universidad, hacia una construcción colectiva desde feminismos comprometidos.
Advirtió que la legislación de la UAZ tiene un rezago de más de cien años en términos de derechos humanos, según ha advertido la organización de la sociedad civil con más trayectoria del estado: la Covizac.
La consejera explicó que fue gracias al Movimiento Estudiantil Universitario Autónomo (Moves), surgido para exigir la rescisión laboral del exrector Rubén Ibarra Reyes tras ser sentenciado por abuso sexual infantil, que se retomaron los trabajos de la comisión redactora del protocolo.
El paro de labores sostenido del 16 al 27 de mayo de 2025, en el 90% de la universidad fue determinante para que el protocolo pudiera ser completado y enviado a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ) para su observación y validación.
“Siempre y cuando se atienda una serie de reformas al Estatuto General”, advirtió la joven, el protocolo podría constituirse en una herramienta genuina para atender las necesidades de las y los universitarios.
Recordó que la negativa de la Universidad a acatar el principio de paridad en el proceso electoral del 2020, y de nuevo en el de 2025, limitándose a un par de avances como el lenguaje incluyente o la integración paritaria en la etapa de postulación, prolonga una deuda pendiente.
Precisó que las exigencias de paridad horizontal y vertical en todos los cargos de elección, así como la incorporación en la currícula universitaria de una perspectiva feminista y de género encaminada a la igualdad sustantiva, también fueron soslayadas, pero constituyen importantes precedentes.
“El modelo político electorero de esta casa de estudios está agotado, famélico, decadente”, afirmó Margarita Ramos, al llamar a las y los estudiantes a asumir la responsabilidad histórica de organizarse, escribir y accionar, como recordó el Moves que es posible.
Al referirse al dilatado proceso para lograr la rescisión laboral del exrector sentenciado, lo caracterizó como una “resistencia frente a una forma suprema de dueñeidad, de señorío, de culto a la personalidad” que, subrayó, no es exclusiva de un solo actor universitario.
Frente a ello, destacó que el Movimiento Estudiantil permitió “ver la posibilidad de una nueva universidad”.
“Somos el sector que hace que la universidad tenga sentido”, señaló Ramos Mier, llamando a no asumirse como un sector de paso, sino a convertirse en una masa crítica, viva, activa, que acciona y propone.



