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■ Zacatecas se mantiene en los puestos más altos, con el tercer lugar nacional

Embarazo adolescente, un fenómeno que ahonda la brecha social en México: Inegi

■ Marcado por las oportunidades educativas y el bienestar económico de las jóvenes

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2023, que muestran la magnitud del fenómeno en México y evidencian brechas preocupantes en sectores como las comunidades indígenas y en entidades como Zacatecas que se encuentra dentro de las entidades con las más altas tasas. 

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De acuerdo con las estadísticas, en 2023 había en el país 5.3 millones de mujeres de entre 15 y 19 años, lo que representó 7.9% de la población femenina. De ese total, 34.8% ya había iniciado su vida sexual, y la mitad de ellas era sexualmente activa. En el caso de las adolescentes hablantes de lengua indígena  (228 mil en todo México), 34.2% había iniciado relaciones sexuales y poco más de la mitad (51.2%) se mantenía activa sexualmente.

El Inegi detalló que, entre las adolescentes que ya habían iniciado su vida sexual, 66.9% usó algún método anticonceptivo en la primera relación, siendo el condón masculino el más común (92.2%). Sin embargo, la situación cambia de manera drástica entre las adolescentes indígenas: solo 26.6% utilizó algún método anticonceptivo en su primer encuentro sexual. De ellas, 81.6% recurrió al condón, mientras que 9.5% empleó métodos no hormonales y 8% hormonales.

Entre las razones para no usar protección en la primera relación, 28.7% de las adolescentes mexicanas señaló que no planeaba tener relaciones sexuales, mientras que 16% dijo no conocer métodos anticonceptivos. En contraste, las hablantes de lengua indígena indicaron principalmente que querían embarazarse (26.2%) o que no conocían métodos (25.3%).

El reporte indica que, entre las adolescentes sexualmente activas, 60.2% usaba algún método anticonceptivo, proporción que baja a 42% entre las indígenas. También se observaron diferencias en los tipos de métodos: mientras que en el total de adolescentes predominaron los no hormonales (62.7%), en las hablantes de lengua indígena la mayoría optó por los hormonales (77.9%).

La situación conyugal también influye: 88.1% de las adolescentes indígenas sexualmente activas y usuarias de métodos anticonceptivos se encontraba unida, frente al 40% del total de adolescentes en esa condición.

Asimismo  10.4% de las adolescentes mexicanas había tenido al menos un embarazo en los cinco años previos a la encuesta, mientras que en el caso de las indígenas este porcentaje prácticamente se duplicó, alcanzando 20.1%.

En el mismo periodo, 7.6% del total de adolescentes tuvo al menos un hijo o hija, mientras que entre las hablantes de lengua indígena el indicador fue de 15.9%. En cuanto al deseo del embarazo, 51.4% de las adolescentes dijo que lo deseaba, 25% hubiera preferido esperar más tiempo y 23.3% no lo deseaba en absoluto. En contraste, entre las adolescentes indígenas 57.4% deseaba el embarazo, 26.7% quería postergarlo y 15.9% no lo buscaba.

Uno de los datos más relevantes es la tasa específica de fecundidad en adolescentes. En México, durante el trienio 2020-2022, se registraron 45.2 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años. Entre las adolescentes hablantes de lengua indígena, la cifra se duplicó, alcanzando 90.3 nacimientos por cada mil.

Por entidad federativa, las tasas más altas se observaron en Guerrero (82.1), Chiapas (78.6), Zacatecas (74.4) y Durango (71.5), todas con más de 70 nacimientos por cada mil adolescentes. En el extremo opuesto se ubicaron Ciudad de México (19.2), Quintana Roo (39.1), Baja California Sur (39.4) y Querétaro (39.4).

El embarazo adolescente sigue siendo un fenómeno con implicaciones profundas en la salud, el desarrollo personal, las oportunidades educativas y el bienestar económico de las jóvenes. Además, refleja la persistencia de barreras en el acceso a la información, servicios de salud sexual y reproductiva, así como la influencia de factores culturales y sociales que inciden de manera diferenciada en los grupos más vulnerables, como las comunidades indígenas.

El caso de Zacatecas resulta particularmente relevante, pues con una tasa de 74.4 nacimientos por cada mil mujeres adolescentes, se coloca entre los primeros lugares a nivel nacional. Este indicador revela la necesidad de fortalecer políticas públicas de prevención, educación y acceso a servicios de salud sexual en la entidad, especialmente en zonas rurales y de alta marginación.

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