spot_img

José Alfredo Jiménez

Más Leídas

- Publicidad -

Por: Marco Antonio Flores Zavala •

La Gualdra 700 / José Alfredo Jiménez / 100 Años

- Publicidad -

En la temporada nodal, la misma de Favela y del “hola bebe”, José Alfredo Jiménez (enero 19 de 1926-noviembre 23 de 1973) es un copretérito auditivo. El guanajuatense, del mismísimo Dolores Hidalgo, está en las rocolas de cantinas viejas y karaokes nuevos, también está en las playlist de plataformas de paga y en acceso libre. Al “Rey” lo cantan intérpretes muy aceptados en la radio, la televisión y el cine —cito a los de mi gusto: Lola Beltrán, Lucha Villa, Javier Solís, Luis Miguel…—.

Carlos Monsiváis lo escribió hace más de dos décadas: “Desde ‘Yo’, el autor es el héroe que elige ser antihéroe, es el marginal en el centro de lo auténtico. Le da lo mismo el prestigio social, nunca se entera bien a bien del tamaño de su fama, y vive como lo informan las atmósferas de sus canciones en la mitología del sedentarismo y el vértigo: borracheras, destino implacable, adoración sin límites de la pérfida, autocompasión asumida con el placer del triunfo. (No es ‘masoquismo’, es la gran creencia compensatoria de los marginales: uno es más verdadero en la derrota). En esto José Alfredo no duda. En ‘El hijo del pueblo’, una canción de principios de los cincuenta, proclama su ideario y su autobiografía: ‘Es mi orgullo haber nacido / en el barrio más humilde, / alejado del bullicio / de la falsa sociedad. / Yo no tuve la desgracia / de no ser hijo del pueblo’”.

No cito otros opinantes clásicos —pueden ser Poniatowska y Villoro, o los jóvenes—, baste señalar que la presencia y aceptación de José Alfredo han sido por el gusto musical y el sentimiento inmediato y los mitos construidos sobre la mexicanidad machista, alcohólica y derrotista. Puede aducirse que es un trovador en la “nación” mexicana, pero es dable indicar que para su creciente y permanente escucha —con dolor y afecto habla sobre amor y abandono en clave hombres—, contó con estaciones de radio con amplias coberturas en el país y por las películas donde participó como actor y cantante.

Por cierto, José Alfredo actuó en Juana Gallo (1961). Es Nabor, un compañero de María Félix. En redes circula una imagen del backstage: la diva descansa en un sillón, alrededor de ella están Luis Aguilar, José Alfredo y Ernesto Juárez Frías. Conversan en la vetusta alameda de la ciudad de Zacatecas. Los hombres que adoran rodean un mito viviente.

La vigencia del compositor está en las letras —no repetiré algún estribillo famoso—, señalo: la actualización del cantante, un “descendiente de Cuauhtémoc”, está en quienes lo interpretan. Con Luis Miguel y el video, en “La Media Vuelta”, se mantuvo el Rey, igual como ocurrió con Pedro Infante, Javier Solís y Jorge Negrete.

Como todo terrenal, José Alfredo Jiménez, sigue en la voz y pensamiento de amplios sectores sociales —abajo las discriminaciones lo popular-culto, venga la hibridación cultural. El Rey está desde los adultos de la movida española a los hoy internautas que no repelan los géneros musicales.

Coda
Felicidades a Jánea, también al maestro Villegas, por los 700 números publicados. ¡Vaya trayectoria editorial! Como historiador de los medios de comunicación miro esfuerzo, competencia literaria y ética de la convicción. La Gualdra es un retrato de lo escrito y el consumo cultural regional.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_700

 

 

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -