Lionel Messi demostró que el instinto de gol es innegociable. A pesar de malograr un penal en los minutos iniciales del juego, se sobrepuso con la ferocidad de un depredador del área para convertirse en el máximo goleador histórico del Mundial.
El astro rosarino –quien este 24 de junio cumplirá 39 años– marcó ayer un doblete en el triunfo de Argentina por 2-0 sobre una muy combativa Austria, en el estadio Dallas, en Arlington, dentro de la segunda fecha del Grupo J.
Con ello condujo a su equipo a la siguiente ronda y aumentó a 18 su cosecha de goles en seis Copas del Mundo disputadas, lo cual le permitió superar al alemán Miroslav Klose, dueño del récord desde la justa de Brasil 2014, con 16 dianas.
Así, un nuevo hito se inscribe a la historia del futbol argentino en un 22 de junio. En esa misma fecha, pero hace 40 años, ocurrió la polémica mano de Dios, como se conoce a la primera de las dos anotaciones que Maradona hizo a Inglaterra para derrotarla 2-1 en los cuartos de final del Mundial México 86.
“Estoy muy feliz”
“Estoy muy feliz, por el triunfo sobre todo. Fue importantísimo, duro y trabajado, nos da tranqui-lidad para lo que viene”, declaró al final del encuentro Messi, quien además se convirtió este mismo lunes en el jugador con más triunfos (18) en el torneo, otra marca que arrebató al alemán. “Estoy disfrutando de este momento y con ganas de celebrarlo junto a mis compañeros”.
Fue la primera ocasión que ambas selecciones se enfrentan en la justa mundialista. Con apenas un cambio respecto al debut –Nahuel Molina por Gonzalo Montiel en el lateral derecho–, Argentina salió al campo de juego al ritmo de Matador, tema de los Fabulosos Cadillac, liderada por un Messi con mirada desafiante. No fueron sencillos los días previos para el astro, quien tuvo que salir a desmentir un falso rumor sobre la muerte de su padre, Jorge, quien padece una enfermedad no revelada.
El partido comenzó de mala forma para el capitán argentino: a los ocho minutos, el árbitro egipcio Amin Mohamed Omar decretó un tiro penal tras revisar en el VAR una falta cometida a Lautaro Martínez. El 10 de la Albiceleste erró al enviar un disparo desviado del poste izquierdo de la portería defendida por Alexander Schlager. La afición, lejos de silbarlo, lo alentó coreando su apellido.
Observarlo cabizbajo en la cancha agitó viejos fantasmas en Argentina de épocas menos felices. Fue entonces que Austria insinuó algún peligro en el área custodia-da por Emiliano Dibu Martinez y propuso un juego de roce físico.
Pero, como aquel relato del argentino Hernán Casciari que compara a Messi con un perro que olfatea el gol, La Pulga no bajó los brazos. Su instinto implacable de romperredes no tardó en resurgir tras el desconcierto.
Al minuto 37, Cristian Romero envió un pase rasante desde la banda izquierda, Thiago Almada dejó pasar el balón entre sus piernas y Messi, desde el filo del área grande, la clavó pegada al palo derecho. El arquero no pudo detener la historia.
El estadio estalló en júbilo mientras el rostro del astro cambió su semblante sombrío: el récord de Klose había quedado atrás. El juego siguió su curso, ríspido y tenso, con ambas escuadras bien plantadas sobre la cancha y muy escasas oportunidades de gol, siendo las más claras las del lado de la actual campeona del mundo.
Llegó la parte final, con un ataque insistente aunque poco efectivo de los austriacos, que en la segunda parte realizaron varias modificaciones y fueron con todo en busca del empate. Cuando parecía que el triunfo sería por la mínima diferencia, al minuto 94, luego de un furioso contragolpe por la izquierda y una serie de rebotes en el área contraria, Messi engrandeció su hazaña al enviar la pelota a la red de un zurdazo para sellar el 2-0 definitivo.
“Si alguien tiene 39 años y puede marcar dos goles, y cinco en total al comienzo de un Mundial, eso marca la diferencia”, reconoció el técnico de Austria, el alemán Ralf Rangnick. “Sabíamos que está en otro nivel”.
El equipo austriaco, capitaneado por David Alaba y que había derrotado 3-1 a Jordania en la primera fecha, realizó presión alta y buen futbol desde el arranque del cotejo, pero no pudo doblegar a un rival que mostró madurez y solidez en todas sus líneas. Para clasificarse deberá sacar al menos un empate ante Argelia, el 27 de junio.
“Hay varias selecciones que compiten para ser campeonas. Este Mundial no va por favoritismos, hay aspectos sicológicos, físicos. Nosotros estaremos en esa pelea, pero va a ser duro para todos”, evaluó Lionel Scaloni, el técnico argentino.
La selección sudamericana, que venció 3-0 a Argelia en su debut, jugará los dieciseisavos de final en Miami, donde esperará al segundo del Grupo H, conformado por España, Uruguay, Cabo Verde y Arabia Saudita. Antes, se medirá también el 27 de junio ante Jordania.



