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La alta tasa de interés impide financiamiento para el desarrollo.

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Por: ARTURO HUERTA GONZÁLEZ •

La política económica predominante en la mayoría de los países actúa a favor del sector financiero a través de altas tasas de interés, recortes presupuestales, estabilidad cambiaria, apertura comercial y libre movimiento de capitales. Ello ha actuado en detrimento del sector productivo y ha llevado a empresas y familias a caer en altos niveles de endeudamiento y ha incrementado el costo del servicio de la deuda pública y privada el cual crece en mayor proporción que el ingreso nacional. Se ha realizado una transferencia de recursos de los deudores hacia los acreedores (la banca), a costa de reducir la capacidad de inversión y consumo de los deudores, lo que frena la dinámica económica, como la generación de empleos formales. 

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Un informe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) indica que, en una década, los intereses que pagan los países en desarrollo por su deuda han avanzado más del doble que los ingresos y la recaudación de los gobiernos solo creció 39%.

La mayoría de las economías han caído en una situación donde al no tener capacidad de cubrir el pago de la deuda, recortan sus gastos y recurren a más deuda para pagar deuda, lo que perpetúa y acentúa sus problemas de bajo crecimiento y de creciente endeudamiento. El problema es que la política económica predominante no genera condiciones de acumulación que reduzcan los requerimientos de endeudamiento, ni para pagar deuda. El sector financiero gana con ello y el sector no financiero se descapitaliza, tiene que vender activos para pagar pasivos, ve reducido su crecimiento y participación en la economía, todo lo cual aumenta la desigualdad de la riqueza a favor del sector financiero. Aumenta el poder económico y político de este sector, lo que le permite seguir imponiendo la política económica a su favor y de ahí el nulo crecimiento que enfrenta la mayoría de las economías.

Mientras siga la hegemonía del sector financiero a nivel mundial y nacional no hay viabilidad de cambiar la política económica para que actúe a favor del sector productivo y del empleo. Hay que recordar que la crisis de 1929-1933 fue originada porque la política económica actuaba a favor del sector financiero. La profundización de la crisis y la movilización popular que originó fue lo que permitió que el Estado tomara el control de la política económica y la dirigió a favor del sector productivo y del empleo. Ello permitió condiciones de crecimiento por décadas hasta los años setenta del siglo pasado y desde los años ochenta, como consecuencia de la crisis de deuda en América Latina, el sector financiero volvió a retomar la hegemonía económica y de ahí la financiarización que ha venido predominando en la mayoría de las economías y el bajo crecimiento y creciente desigualdad del ingreso y de la riqueza que ello origina.

La crisis de 2008-2009 ocasionada por el sector financiero, llevó a cuestionar a nivel mundial las políticas causantes de dicha crisis y se hablaba de que había que instrumentar políticas a favor del 99.99% excluido y una vez que se retomó el crecimiento económico en 2010, se relegó dicho planteamiento. Continúan predominando las políticas a favor del sector financiero, evidenciando el gran poder económico y político de este sector para imponer la política económica a su favor, independientemente de la orientación de los gobiernos.

El recrudecimiento de los problemas de bajo crecimiento, desempleo, altos niveles de endeudamiento, incapacidad de pago de esta, creciente inflación, deterioro del nivel de vida de la población, creciente dependencia de los países a la entrada de capitales los coloca en un contexto de alta fragilidad y vulnerabilidad que desemboca en crisis. El crecimiento especulativo manifiesto en los mercados de capitales, que acontece con el bajo crecimiento de las economías, es insostenible, por lo que al caer el precio de las acciones se agudizarán los problemas de insolvencia que desestabilizan al sector financiero y a las economías.

Los sectores afectados, que son la gran mayoría, no aceptarán mayor deterioro de sus condiciones de vida, sino que se movilizarán demandando que las políticas económicas respondan a los objetivos de crecimiento productivo y empleo. 

La política económica tiene que subordinar al sectorfinanciero a favor de estos objetivos y del ingreso nacional para no tener que recurrir a deuda para sortear sus requerimientos financieros y de crecimiento. Ello pasa por tener un banco central funcional a tales objetivos y se tiene que regular al sector bancario y financiero, como el movimiento de mercancías y capitales para el mismo propósito. Y lamentablemente ningún partido político en México plantea esto. No hay preocupación de superar los problemas económicos que enfrentamos.

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