■ Se busca determinar la existencia del componente en el universo, entre otros aspectos
■ La formación de galaxias es continua; la Vía Láctea no está terminada, afirma astrofísico
Los problemas del siglo en materia de investigación astronómica a nivel mundial son determinar qué es la energía oscura y qué es la materia oscura. Dos elementos fundamentales que dominan la dinámica del universo y de los que sin embargo, “no sabemos exactamente qué son”.
En octubre pasado estos temas fueron abordados por la comunidad científica especializada, en el Congreso Nacional de Astronomía, comentó a La Jornada Zacatecas, Alejandro González Sánchez, astrofísico participante en este evento y quien se desarrolla como docente e investigador en la Unidad Académica de Física de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
Destacó como lo más reciente que el miércoles 18 de diciembre de este 2013, “a media noche, hora local de Zacatecas, dos de la tarde de Estados Unidos” se lanzó el nuevo telescopio satelital Gaia, proyecto europeo que intenta medir diferentes propiedades: masa, temperatura y velocidades, de una amplia porción de las estrellas que conforman nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Agregó que en el análisis de los datos que ofrecerá Gaia estarán involucrados científicos mexicanos y concretamente, dos estudiantes zacatecanos de posgrado integrados al Instituto de Astronomía de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Erik Aquino y Brisa Mancillas Vaquera.
Los dos objetivos fundamentales de esta investigación son determinar con certeza la existencia o no de materia oscura en el universo, agregó. “Un componente que domina prácticamente la dinámica de estrellas y de galaxias y que no sabemos qué es”.
Para ponderar su trascendencia, González Sánchez precisó que el universo está compuesto 70 por ciento de energía oscura, que tiene como efecto su expansión acelerada; 27 por ciento de materia oscura, misma de la que se desconoce qué partícula elemental la compone pero se sabe que no interacciona con la materia normal más que gravitacionalmente; y sólo 3 por ciento restante corresponde “a las galaxias y estrellas que vemos”, compuestas por los elementos químicos conocidos.
Además de estos intereses de la agenda de investigación astronómica, misma que tiene como antecedente los planteamientos hechos en asamblea de Unesco celebrada en 2005, declarado Año Internacional de la Física, se han integrado como grandes incógnitas a responder, las denominadas burbujas cósmicas, espacios gigantescos en donde pudieran caber millones de galaxias pero en los que sin embargo, “no hay nada”.
A estas líneas de investigación se suma el estudio de un cúmulo de estrellas denominado Omega Centauri, mismo que tiene una composición química completamente diferente a todas las estrellas conocidas en la galaxia.
Esto es importante, subrayó, porque existe la teoría y está creciendo la evidencia, de que este peculiar cúmulo de estrellas son los vestigios de la destrucción de galaxias enanas que han caído al disco de la Vía Láctea “y esto toma relevancia porque cambia radicalmente nuestro concepto de lo que es una galaxia”.
Ahora se están detectando como satélites de Andrómeda y de la Vía Láctea varias galaxias enanas de apenas diez millones de estrellas. Surge así la idea de si algún grupo de estrellas a las que llamamos cúmulos globulares, que están arriba y abajo del disco de nuestra galaxia, en realidad puedan ser los residuos de galaxias enanas.
El investigador expuso que la formación de galaxias continúa. Nuestra propia galaxia, afirmó, no está terminada.
En otro proyecto en el que participa también el Instituto de Astronomía de la UNAM, denominado Taos, una serie de telescopios pequeños completamente robotizados y que se instalarán en la Sierra de San Pedro Mártir en Baja California, se estudiará las “olas de marea”, a los que definió como puentes entre galaxias formados de estrellas.
Otro descubrimiento reciente es la existencia de satélites de galaxias enanas alrededor de Andrómeda, mismos que forman un disco perpendicular con respecto al de esta galaxia. “Esta estructura es realmente difícil de explicar y en eso se está trabajando”.
El investigador destacó la participación de México en Astronomía mediante instrumentación y computación electrónica, de la primera enunció la existencia de “un cierto tipo de detector” instalado en el Gran Telescopio de Canarias, en España; y la inauguración en los límites entre Veracruz y Puebla del Gran Telescopio Milimétrico (GTM), proyecto del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), entre otros.
Dijo haber regresado contento del Congreso Nacional de Astronomía por el lugar que ocupa la astronomía mexicana en el concierto mundial. Sobre ello ponderó a la publicación de la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica, ubicada como un referente para los investigadores de estas áreas a nivel internacional.



