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PRI y PAN, partidos ya inútiles para la derecha fascista

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

“No me dejen solo, porque sin Ustedes no valgo nada, o casi nada”. Frase que, ya como presidente, pronunció Andrés Manuel López Obrador en su primer acto masivo en el zócalo. Agregó otra: “Yo ya no me pertenezco, soy de Ustedes” (1 de diciembre del 2018). No conozco ningún análisis de ellas, pero indudablemente subyace una concepción social y de política de izquierda. 

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Las frases encierran la fuerza y la legitimidad soberana que da el pueblo. No lo entiende la derecha, menos si es fascista. Su ideología es que el poder (económico o político) crea a la sociedad y no a la inversa. Esa falsa conciencia la esparcen Donald Trump, Milei, Novoa, María Corina Machado, Dina Boluarte, Marko Cortes, Ricardo Anaya, los Moreira, Vicente Fox, Felipe Calderón, Lilly Téllez, Claudio X. González, Salinas Pliego, Alito Moreno, el partido español Vox, Zelenski o Benjamín Netanyahu, entre otros.

La planeación y ejecución de manifestaciones de protesta violentas en México, por la derecha fascista, se viene planeando desde hace tiempo. Es el curso lógico de la ideología y la política que representa al Capital depredador nacional y extranjero en su afán de retornar un modelo que garantiza beneficios a la oligarquía económica mientras amplió la pobreza de las mayorías. 

Por eso, “por el bien de todos primero los pobres” les provocó malestares y respondieron con “AMLO, es un peligro para México”. Y fue un peligro y hoy un infierno para la oligarquía que amasó fortunas violando leyes, apoyada por un Poder Judicial protector que hacía legal lo ilegal, hombres de bien a los delincuentes de “cuello blanco”, en tanto actividades ilícitas, familiares económicos del crimen organizado.

“Los maestros de la CNTE son unos pinches delincuentes” “la CNTE es crimen organizado”; expresiones de Claudio X. González, milloneta y activista de la derecha corrupta. A finales del sexenio de Peña Nieto se pronunciaba por encarcelarlos y rescindirles sus contratos. Su lucha es “un peligro” para el proyecto neoliberal del que se beneficiaba un puñado de encumbrados empresarios, evasores de impuestos, receptores de rescates, subsidios y contratos gubernamentales leoninos.

Durante años han acusado a la izquierda mexicana, principalmente la representada por AMLO y ahora por la presidenta Claudia Sheinbaum, de que  “quieren hacer de México una Venezuela”, más que advertencia es su deseo. Pero de antemano nos pintan a la Venezuela que quieren, a esa que los grandes monopolios capitalistas de la comunicación equiparan con el infierno dirigido por una dictadura inexistente. 

Es muy claro que el gran Capital transnacional y sus gobiernos, principalmente el de EEUU, han implantado una narrativa que dista mucho de la verdad. Desde el gobierno de AMLO también intentan una percepción falsa contra los gobiernos de la 4T al llamarlos narcogobiernos. Acusan de lo que son.

Desde que gobernaba Peña Nieto, utilicé el concepto descriptivo de “la derecha asesina de Venezuela” en razón de que su método político ha estado basado en los fallidos intentos de golpe de estado, el uso de la violencia como método de desprestigio, propaganda que esparcen acusando de lo que ellos hacen. Pero atribuyéndola al gobierno chavista-madurista. 

Paralelamente he usado el concepto de “la derecha corrupta de México” porque describe su práctica. López Obrador siempre insistió que el problema principal de México era la corrupción. He sostenido que sólo es un método de apropiación económica del Capital.

La derecha ha perdido aplastantemente las dos últimas elecciones federales en México. Hasta el 2018 el PRI tenía 11 gubernaturas y 10 el PAN (21 entre ambos). Para el 2022 MORENA ya tenía esa cantidad. Actualmente, con una minoría de gobernadores, diputados y senadores, el PRIAN se debaten entre la prioridad de conservar su registro y la exigencia de sus patrocinadores de economía oligárquica de arrebatar el control del gobierno a la Cuarta Transformación.

La desesperación de los partidos que representan a la derecha, el PRIAN, la pérdida de su identidad ideológica, política y hasta orgánica por la seducción de sus relaciones con organismos extranjeros, que incluyen al propio gobierno de Estados Unidos, Perú, Ecuador, Argentina, El Salvador y España los encamina al uso de las recomendaciones propias de la derecha asesina y golpista de Venezuela. Por eso, no fue el inconsciente de Jorge Romero Herrera, actual dirigente panista que, en entrevista, resaltó que “lo único que nos falta es la violencia”. Y ya la aplican.

Está claro, contrario a las palabras de AMLO el pueblo no dejó solo a la derecha corrupta y ahora violenta de México. Es la derecha la que ha privilegiado su relación con las oligarquías conservadoras del mundo, creyendo más en los oligarcas que en el pueblo. Pero, al mismo tiempo, estamos viviendo la inutilidad que a la derecha le representan sus propios partidos. Por eso, intentan hacer de México una Venezuela.

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