Voluntarios los hay, afortunadamente son pocos los que tienen la facultad de hacerlo, pero desgraciadamente son imprevisibles.
Zelenski ha pedido a gritos atacar a Rusia con armas nucleares, pero la OTAN se ha resistido, y no solo a eso, sino también a dotar a Ucrania de misiles de largo alcance. Sabe que eso sería cruzar una de tantas líneas rojas. ¿Por algo será?
Y no es que en la OTAN no haya oficiales presionando por escalar a una guerra nuclear. Los hay, pero afortunadamente no están al mando. Hay que saber que periódicamente se realizan maniobras de mantenimiento y de rutina de las armas nucleares; las tiene que haber para asegurar que no vayan a fallar los sistemas de detonación. Hay que saber, además, que hay estrategas encargados de diseñar escenarios. No todas las armas nucleares son iguales, las hay de diferente poder, algunas son llamadas tácticas, otras de exterminio. Y, como si fuera un juego de ajedrez, los estrategas teóricamente tienen previsto todo.
Los militares detrás de los juegos de guerra son gente escogida, sin escrúpulo, que no temen a una guerra nuclear, solo esperan órdenes. Han evaluado que en una conflagración nuclear no se extinguirá toda la humanidad, quedará una quinta parte de la población de la Tierra y confían estar entre ellos, el resto del mundo somos desechables.
No tengamos duda, todo está preparado para una conflagración nuclear. En caso de darse no nos la van a anunciar, somos parte del escenario. Entre los estrategas de guerra no faltan quienes ansíen poner en juego las estrategias que les han encomendado diseñar. Ese tipo de euforia ya la vimos en el video en el que se nos mostró el júbilo de los pilotos seleccionados para bombardear las instalaciones nucleares de Fordo, Isfahan y Natanz en Irán. Esa gente tiene contenida la ambición de usar un juguete que todos los días contemplan pero no se les han permitido tocar; y se preguntan ¿para qué las armas nucleares si no las vamos a usar?
Rusia no será el que apriete primero el botón. De ser así, ya lo hubiera hecho tras las bravuconadas o provocaciones de Zelenski, de Boris Johnson, de Macron, de Starmer, de Merz, Mark Rute, la Von der Layen, de Kaja Kalas. Rusia no va a ser el que detone la guerra nuclear. Pero sin duda está preparado para responder, e incluso ya ha advertido a su población, cosa que no han hecho los europeos. Putin ha dicho “un mundo sin Rusia no tiene caso que exista”. Los líderes europeos juegan con fuego, pero ilusa o estúpidamente confían en que no pasará nada y en la realidad se burlan de la inteligencia de su población.
Macron, Starner, y Mertz han soltado mensajes, dando a entender a los europeos que no se preocupen, que Francia y Reino Unido los tienen protegidos con su paraguas nuclear. Pero nada más erróneo que eso. Si el domo de acero israelí quedó como queso gruyere…
Los datos son claros, Rusia tiene 1580 ojivas nucleares desplegadas, Estados Unidos tiene 1420, China 600, Francia 290, Reino Unido 225, la India 172, Paquistán 170, Israel 90, y Corea del Norte 50. Estados Unidos lo ha dicho abiertamente, el objetivo de la guerra en Ucrania, y la desestabilización del Medio Oriente no es exclusivamente Rusia, sino China. Estados Unidos tienen 750 bases militares en 80 países, la mayoría en la vecindad con Rusia. Tiene al enemigo en la mira, pero a su vez, para ese enemigo esas bases están a su alcance. Así que corren más riesgo de aniquilación con armas nucleares los países con arsenales nucleares o bases militares, porque se las pueden hacer explotar en su propia casa. Son el caso de Francia, Reino Unido, Israel y los países del Este que albergan bases militares de la OTAN -Alemania, y los nuevos miembros de la OTAN- supuestamente protegidos bajo el paraguas nuclear.
Estados Unidos y la OTAN no han dado luz verde abiertamente para escalar la guerra en Ucrania. Por algo será. Prefirieron abrir el frente del Medio Oriente, utilizando su alfil, Israel, con sus ambiciones ancestrales de construir el Gran Israel. Pero las cosas no han salido como imaginaron. La evolución de la guerra en Ucrania y la respuesta de Irán ante los ataques de Israel y de Estados Unidos parecen haberles hecho dudar de su capacidad militar. Y tienen toda la razón, Rusia e Irán ya exhibieron misiles supersónicos capaces de burlar los sistemas antimisiles. En cambio, para bombardear Fordo, Isfahan y Natanz en Irán, Estados Unidos tuvo que enviar aviones para dejar caer las bombas. Irán respondió con misiles bombardeando la base militar de Qatar. A partir de entonces Trump parece dar marcha atrás en su apoyo a Israel.
Israel, que posee 90 ojivas nucleares y cuyo régimen, ejercito y población, llevan décadas demostrando que no tienen ningún respeto por la vida de gente que no sea la “elegida por su Dios”, parece ser el primer candidato capaz de apretar el botón. Pero a pesar de la humillación que les propinó Irán, no lo han hecho. ¿Que los detiene? Esta semana con el pretexto de defender a las minorías drusas en Siria, deciden bombardear a Damasco gobernado por el ex terrorista de HTS, Ahmed al-Sharaa -reconocido con júbilo como presidente de transición por occidente y por el propio Israel apenas el 25 de marzo 2025-. Nadie entiende este evento. ¿Será que Netanyahu en su afán de conquista por el Gran Israel, recomenzará por el rival más débil?, ¿o se trata de un nuevo espectáculo bélico, para esconder el abatimiento de su poder militar y seguir pareciendo indispensable para el lobby sionista?
Existe la polémica de si Israel es satélite de Estados Unidos o a revés. Ojalá Netanyahu sea un sabueso controlable por Washington, porque si no, cuando se sienta perdido será él quien presione el botón. Si Hitler hubiera tenido la bomba nuclear hubiera apretado el botón antes de suicidarse.



