De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2025, el estado de Zacatecas ocupa los últimos lugares nacionales en confianza hacia su gobierno estatal y en percepción de seguridad policial, al tiempo que registra una de las percepciones de corrupción más altas del país, aunque paradójicamente, el estado tuvo la tercera tasa más baja de población víctima de corrupción en trámites o contactos con personas servidoras públicas.
Los datos presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) este 21 de mayo, también dan cuenta de un octavo lugar nacional en percepción de potabilidad del agua, en la entidad.
Zacatecas es la entidad más baja en términos de confianza social a su gobierno estatal con un 22.4 por ciento, seguido de Sinaloa, Baja California y Michoacán; por el contrario, los gobiernos de Nuevo León, con 59.8 por ciento, Coahuila, con 59.3 por ciento, además de Querétaro y Aguascalientes, tienen los mayores porcentajes en este indicador.
La confianza social se estimó con el porcentaje de personas mayores de 18 años en zonas urbanas que manifestaron tener “mucha o algo de confianza” en sus gobiernos estatales.
Además, la percepción sobre la frecuencia de corrupción en Zacatecas es una de las más altas en el país (con un 86.7 por ciento), por encima incluso del promedio nacional de 84.1 por ciento y lejos de los mejores resultados: Querétaro, con 67.0 por ciento, y Yucatán, con 73.2 por ciento; pero la tasa de víctimas de corrupción se ubica entre las tres más bajas del país, con 9 mil 366 personas por cada 100 mil habitantes. Es decir, Zacatecas tuvo una de las menores tasas de población que tuvo contacto con alguna persona servidora pública y experimentó al menos un acto de corrupción; pero un porcentaje alto de zacatecanos respondieron que los actos de corrupción en la entidad son «frecuentes o muy frecuentes».
Aunque el estado disminuyó su incidencia de corrupción, pasando de 24 mil 534 actos registrados en 2023 a 18 mil 608 actos en 2025, el INEGI no recomienda “obtener conclusiones cuantitativas a partir de estos [datos], ya que sus coeficientes de variación son mayores a 30 por ciento”.
La diferencia entre percepción y victimización deriva de preguntar qué tan frecuente cree la gente que es la corrupción, aunque no necesariamente la haya vivido (percepción) y considerar el número de personas que dieron cuenta de actos de corrupción en trámites, pagos, servicios o contactos con las autoridades, experimentados en carne propia (victimización o prevalencia). La incidencia, en cambio, contabiliza el número de actos de corrupción, por lo que una misma persona puede sumar más de un evento.
Solo un 27.3 por ciento de la población zacatecana encuestada manifestó que el servicio de policía contribuyó a generar sensación de seguridad; ubicándose en los seis estados peor evaluados del país en un indicador en el que los mejores resultados fueron para Yucatán, con 60.9 por ciento, y Coahuila, con 54.0 por ciento; a nivel nacional, el promedio fue de 35.3 por ciento.
En contraste, Zacatecas tuvo una mejor posición en la percepción sobre potabilidad del agua: 27.6 por ciento de la población consideró que el agua del servicio público es bebible sin temor a enfermarse, octavo porcentaje más alto del país. Los primeros lugares fueron Tlaxcala, con 44.2 por ciento, y Guanajuato, con 42.5 por ciento; mientras que Guerrero y Tabasco registraron los niveles más bajos, con 4.3 y 3.5 por ciento, respectivamente.
Nuevo León concentra el mayor costo promedio por corrupción, pese a menor percepción
Sobre los costos de la corrupción, el vicepresidente de la Junta de Gobierno de INEGI, Adrián Franco, explicó que “Nuevo León es el estado donde más le cuesta en promedio a las personas los actos de corrupción, con 17 mil 501 pesos por persona afectada”, lejos de la media nacional y la de otras entidades como Michoacán, donde casi 9 de cada 10 personas califica como frecuentes los actos de corrupción, pero los costos estimados tienen una diferencia muy amplia.
A nivel nacional, el costo total de la corrupción se estimó en 17 mil 707 millones de pesos, equivalente a un promedio de 3 mil 865 pesos por persona afectada. Franco señaló que la percepción de corrupción se redujo del 91.1 por ciento en 2017 a 84.1 por ciento en 2025.
Otro resultado descrito como “muy peculiar” fue el de Hidalgo, que registró los niveles más altos en prevalencia e incidencia de corrupción, pero no aparece entre los estados con mayor percepción del fenómeno.
En la medición de 2025 frente a 2023 bajaron todos los niveles de confianza respecto a diferentes actores privados, públicos y sociales (incluso la confianza en las familias). Las autoridades de INEGI subrayaron que aunque no se indagan causas, tales resultados no son normales, pues no había ocurrido antes en todas las ediciones de la ENCIG ni en otras encuestas donde se mide confianza institucional.



