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Tres papeles sobre Ramón López Velarde [Parte 3 de 4]

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Por: La Gualdra •

La Gualdra 717 / Ramón López Velarde

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Por Carlos Ulises Mata

Diez pesos de salomónica justicia

En un escrito de sus 27 años, López Velarde registra este recuerdo de 1911: “Acabado de salir de las aulas, fui a aquella cabecera a ejercer una salomónica justicia de primera instancia”.

La frase pertenece a “La provincia mental”, artículo publicado en enero de 1916 en El Nacional Bisemanal y recogido en las Obras (edición de José Luis Martínez, 2ª. ed., 1990, pp. 422-424).

En el precioso escrito, el poeta rememora las semanas y quizá meses de su estancia en El Venado, “el lugarejo” (así lo llama él) donde tuvo su primer empleo tras la obtención de su título de abogado. La duda sobre la duración exacta de su estancia persiste hasta la fecha, al no haber dejado el poeta testimonio firme sobre el lapso de su desempeño como juez de primera instancia en ese distrito judicial, ni ser concluyentes los datos aportados por José Francisco Pedraza, Luis Noyola Vázquez y Ernesto Lumbreras.

En su “Cronología biobibliográfica”, Martínez señala que López Velarde llegó a Venado “a principios de noviembre [de 1911]” y que “sólo permanece un mes en ese lugar. Su última actuación está fechada el 7 de diciembre de 1911” (Obras, 77).

Aunque no lo diga, Martínez apoya la seguridad de su dicho en el “Informe” que José Francisco Pedraza dirigió en enero de 1988 —año del centenario natal— al presidente del Supremo Tribunal de Justicia de San Luis Potosí, elaborado a fin de registrar “lo relativo a las actividades” de López Velarde en ese juzgado.

Con ser pobre el resultado, las pesquisas de Pedraza determinaron lo que supimos sobre este asunto durante más de treinta años: que el 12 de noviembre el juez López Velarde abrió un expediente por un delito de lesiones, en el que constan diligencias firmadas por él, y que “su última actuación fue un despacho fechado el 7 de diciembre. Después hubo cambio de juez”.

El “Informe” de Pedraza se conoció gracias a su inclusión en 1988 en la “tercera edición, corregida y aumentada” de Fuentes de Fuensanta, el valioso libro de Luis Noyola Vázquez, de donde toma el dato Martínez.

Treinta y tres años después de publicarse esos datos, Ernesto Lumbreras, al comentar su descubrimiento del acta que consigna la elección de López Velarde como concejal del Ayuntamiento de la Ciudad de México, volvió de pasada al asunto para rectificar la estimación que él mismo había hecho sobre la llegada de Ramón a la capital del país, a donde fue a dar tras concluir su estancia en Venado, empujado por la obtención de un nuevo empleo (Confabulario, 27 de marzo de 2021).

Escribe Lumbreras: “Atendiendo el calendario de otros biógrafos, daba por sentado que el jerezano inició su primera residencia [en CDMX] en marzo de 1912. Una nota breve de El Tiempo, en su edición del domingo 4 de febrero, nos revela que en realidad llegó un mes antes: ‘Distrito Federal. El licenciado Ramón López Velarde fue nombrado Secretario Interino del Juzgado quinto menor de esta capital’”.

La precisión es importante, pues reforzaría la hipótesis de que López Velarde concluyó su empleo en Venado en diciembre de 1911, como hasta entonces se daba por seguro a partir del “Informe” de Pedraza Reyes, lo que además cuadra muy bien con la fecha de firma de su título de abogado, expedido el 31 de octubre de ese mismo año.

Sin embargo, una inserción aparecida en el Diario Oficial del Estado Libre y Soberano de San Luis Potosí del 9 de agosto de 1912 aporta un dato que, sin contradecir directamente las certezas y las suposiciones de Pedraza, Noyola, Martínez y el propio Lumbreras, abre un espacio para nuevas conjeturas.

La citada inserción en el Diario Oficial presenta lo que llama el “Corte de caja que practicó esta oficina [la Tesorería Municipal del Venado] del movimiento de caudales habido en el presente mes”, siendo ese mes no agosto (cuando se publica en la gaceta oficial), sino febrero de 1912, como se anota al calce del documento.

El referido “Corte de caja” se organiza en dos columnas: de un lado la que registra los “INGRESOS”, y del otro la de los “EGRESOS”, tal cual, con mayúsculas.

Entre los INGRESOS se consigna una lista variopinta de haberes que, además de divertida de leer, retrata sin proponérselo una época (y hasta una épica) de las finanzas municipales en México, catorce meses después del comienzo de la fase armada de la revolución. Figuran en esa parte los impuestos de 12.5 al millar sobre capitales; el cobro de patentes a expendios de maíz, frijol, pulque, “puestos eventuales y pequeño comercio ambulante” y por “diversiones públicas”; los productos sobre agua (el que más reporta: $145), inhumaciones, “piso de plazas y mercados” y “piso del rastro”; las contribuciones federales ($14) y las entradas por “Tiendas de raya” ($38), hasta completar un total de 663.57 pesos (aunque no se indica la denominación, concluyo que son pesos).

A su vez, entre los “EGRESOS”, se presenta un registro de gastos igual de heterogéneo y florido: “Alimento de presos”, “Nómina de la policía”, “Honorarios al recaudador”, “Alumbrado público”, “Festividades cívicas”, “Mejoras materiales” y, como es de esperarse, los sueldos de diversos funcionarios (los secretarios del Ayuntamiento y la alcaldía, el guarda del rastro con funciones de escribiente, el guardapanteón, el repartidor de agua, el jardinero y otros tantos), hasta completar un total idéntico al de los “INGRESOS” de 663.57 pesos, en el que se cuentan los 187.56 de la “Existencia para el mes entrante”.

El dato que nos interesa figura en una entrada situada casi al final de esa misma columna de “EGRESOS”, donde se lee: “Pagado al Lic. R. López Velarde…9.58” (ya se dijo que tienen que ser pesos).

El dato da lugar a varias preguntas. ¿Cobró López Velarde hasta febrero de 1912 como juez de primera instancia en Venado, es decir, hasta el momento mismo en que fue nombrado secretario interino del Juzgado quinto menor de la Ciudad de México? ¿La obtención del segundo empleo explica su renuncia al primero y constituye la razón definitiva de su traslado a la capital? ¿La ubicación de su “última actuación” judicial en Venado por Pedraza no indicará que siguen por localizarse (o se perdieron) otros testimonios de su estancia y de su empleo en ese lugar, considerando que al hacer su “Informe” el historiador potosino advirtió que sus hallazgos sólo daban cuenta de “lo que hasta ahora he podido investigar”? 

 

[Continuará]

 

Ver Parte 1 en: 

https://ljz.mx/06/05/2026/tres-papeles-sobre-ramon-lopez-velarde/

Ver Parte 2 en:

https://ljz.mx/14/05/2026/tres-papeles-sobre-ramon-lopez-velarde-parte-2-de-4/

 

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