Entre planes de estudio que consideran funcionales pero perfectibles, carencias en infraestructura y la necesidad de una mayor vinculación con el mercado laboral, universitarios zacatecanos coincidieron en que la educación superior en el estado enfrenta retos importantes para responder a las exigencias actuales. Aunque reconocen avances en sus instituciones, también señalaron áreas de oportunidad relacionadas con la actualización académica, la calidad docente, las instalaciones y la preparación práctica para el ámbito profesional.
Estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas, del Instituto Tecnológico de Zacatecas y de la Escuela Normal Experimental Rafael Ramírez Castañeda compartieron sus opiniones sobre las fortalezas y debilidades que enfrentan actualmente las universidades y escuelas superiores en el estado.
Un estudiante de la licenciatura en Nutrición de la BUAZ consideró que los planes de estudio “están bien diseñados”, aunque señaló que existen materias que podrían compactarse o integrarse para hacer más eficiente la formación académica.
“Hay algunas materias que podrían considerarse de relleno o que los temas podrían impartirse juntos para agilizar un poquito el plan de estudios y enfocarse en las materias que en verdad son importantes”, comentó.
Respecto a la preparación del personal docente, reconoció que muchos profesores cuentan con estudios profesionales, pero consideró que algunos no tienen el perfil suficiente para impartir determinadas materias especializadas.
“Hay docentes que ni siquiera tienen algún posgrado o maestría para impartir ciertas clases; con el simple hecho de que son licenciados en nutrición están dando esas materias”, señaló.
Pese a ello, afirmó que los estudiantes sí egresan con capacidades suficientes para integrarse al mercado laboral, aunque consideró que aún faltan materias complementarias que fortalezcan ciertas habilidades prácticas y profesionales.
Uno de los aspectos que más enfatizó fue la falta de vinculación entre la universidad y el ámbito laboral una vez que concluye el servicio social o las prácticas profesionales.
“Siento que sí hay mucha conexión con hospitales e instituciones durante la carrera, pero después nos dejan en blanco y sin conexiones para la vida laboral”, expresó.
En cuanto a las instalaciones universitarias, reconoció que existen espacios adecuados y áreas verdes, pero indicó que todavía persisten problemas básicos que afectan directamente el desempeño académico de los estudiantes.
“Hay veces que los salones parecen hornos y no podemos concentrarnos; también hacen falta cosas tan básicas como papel higiénico, jabón para manos o agua potable”, mencionó.
El joven también consideró necesario modernizar la dinámica de las clases y optimizar el tiempo de enseñanza. Explicó que en muchas ocasiones las sesiones programadas de dos horas duran únicamente una.
“Haría clases más dinámicas y agilizaría el programa; también quitaría algunas materias de relleno o las combinaría con otras”, comentó.
Por otra parte, un estudiante de Arquitectura del Instituto Tecnológico de Zacatecas calificó de positiva la formación académica que recibe dentro de su institución, especialmente por el enfoque integral de los planes de estudio y la experiencia del personal docente.
“Los planes de estudio son muy completos y se aborda una formación integral; además hay buenos profesores y muchos tienen buena trayectoria”, comentó.
Sin embargo, indicó que aún existen deficiencias en infraestructura y conectividad tecnológica, principalmente en el acceso a internet dentro de las instalaciones. “Las instalaciones podrían estar mejor y el acceso a internet todavía falla mucho”, expresó.
A pesar de ello, consideró que los estudiantes sí reciben herramientas suficientes para competir en el mercado laboral al concluir sus estudios.
Por otro lado, una estudiante de docencia de la Escuela Normal Experimental Rafael Ramírez Castañeda, señaló que algunos contenidos académicos podrían reorganizarse para evitar cargas innecesarias dentro de los programas escolares.
Asimismo, consideró que los conflictos magisteriales han afectado directamente el desarrollo de las clases y la continuidad de los procesos académicos.
“Muchas veces los conflictos sí afectan el ritmo de las materias y se pierde continuidad en los temas”, comentó.
El estudiante también indicó que, en ocasiones, las relaciones de poder dentro de las instituciones terminan afectando tanto la convivencia escolar como la calidad de las materias impartidas
“Hay situaciones internas que sí repercuten en la relación entre profesores y alumnos y eso termina afectando el aprendizaje”, señaló.
Por otra parte, un estudiante de Economía de la BUAZ cuestionó la falta de actualización en algunas materias y criticó que ciertos docentes continúan impartiendo clases con métodos que ya no responden a las nuevas exigencias educativas.
“Hay materias que ya no están actualizadas; no se incluyen nuevas tecnologías o programas actuales que realmente se usan en el campo laboral”, expresó.
También consideró que algunos profesores no se adaptan a modelos educativos más dinámicos, lo que vuelve las clases excesivamente teóricas y poco pedagógicas.
Además, señaló que existen dificultades para acceder a oportunidades de servicio social o prácticas profesionales fuera de la universidad debido a los horarios y dinámicas académicas.
“No hay mucha apertura para hacer servicio social fuera porque los tiempos de la carrera no lo permiten y muchas veces todo está muy cerrado dentro de la misma universidad”, afirmó.
El estudiante agregó que dentro de algunas facultades todavía persisten divisiones entre grupos de profesores y alumnos que influyen en el ambiente académico.
“Ocasionalmente sí se nota que hay grupos muy marcados entre maestros y estudiantes y eso afecta el entorno escolar, esto es educación no política”, declaró.
Otra alumna de Psicología de la BUAZ consideró que uno de los principales problemas es la falta de atención a la salud mental de los universitarios, especialmente después de la pandemia y las presiones académicas.
“Hace falta más apoyo emocional y psicológico para los estudiantes porque muchas veces el estrés académico es muy fuerte y no todos tienen acceso a ayuda”, comentó.
La estudiante también opinó que sería importante fortalecer actividades extracurriculares y espacios recreativos para mejorar la convivencia dentro de las universidades.
Los universitarios coincidieron en que, pese a las áreas de oportunidad, las instituciones de educación superior de Zacatecas han logrado mantener una formación académica competitiva con los recursos disponibles. Sin embargo, insistieron en que es necesario fortalecer aspectos como infraestructura, actualización tecnológica, capacitación docente y vinculación laboral para responder a las exigencias de un mercado cada vez más competitivo y globalizado.
Asimismo, señalaron que mejorar la educación no depende únicamente de las instituciones, sino también del compromiso de estudiantes y autoridades para construir modelos educativos más modernos, accesibles y enfocados en las necesidades reales de las nuevas generaciones.



