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El deshielo (The Meltdown), de Manuela Martelli

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Por: SERGI RAMOS •

La Gualdra 717 / Cine / Festival de Cannes 2026

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[En la sección Una cierta mirada, en Cannes]

Manuela Martelli emprendió, con su primer largometraje 1976, su personal recorrido cinematográfico a través del periodo de la dictadura chilena. De niña, se había dado a conocer como actriz en Machuca, también ambientada en el periodo Pinochet y dirigida por Andrés Wood, convertido en productor de El deshielo. Seleccionado en la sección Una cierta mirada, se presenta también como el segundo opúsculo de una trilogía sobre la dictadura.

 

Archivo histórico

La secuencia inicial mezcla una serie de planos de distinta naturaleza, empezando por unas imágenes de archivo del despiece de un glaciar, pero también un lavamanos lleno de sangre y la onírica presencia de una esquiadora. Este collage de materiales diversos anticipa el programa estético e histórico del filme, una serie de variaciones a partir de la idea de deshielo que da título a la película, revisitando la historia del país a través de la historia de un crimen.

Un reportaje televisivo emitido por televisión sitúa la película en el año 1992, cuatro años después del plebiscito de 1988, que daría inicio a la reforma con la que la dictadura empezaría su transición hacia la democracia. En la Exposición Universal de Sevilla de ese año, Chile decidió convertir a un glaciar en la estrella de su pabellón, evitando, según uno de los organizadores y miembro de la familia en la que se centra la película, “la evocación del dolor para centrarse en el futuro económico del país”. Martelli ofrece un marco de interpretación cristalino al hacer del glaciar y el deshielo una metáfora de la situación política de aquel Chile.

Fotograma de El deshielo (The Meltdown), de Manuela Martelli, en Cannes (1)
Fotograma de El deshielo (The Meltdown), de Manuela Martelli, en Cannes (1)

Nuevos tiempos, misma canción

En una estación de esquí propiedad de una acomodada familia, Inés, una de las nietas, de nueve años, inicia una relación de amistad con Hanna, una adolescente alemana de catorce años miembro del equipo nacional de esquí, hasta que la joven desaparece. 

El final de la dictadura dio lugar a la progresiva democratización del país, pero supuso sobre todo la continuidad de las políticas ultraliberales de la escuela de Chicago, que habían convertido el Chile de Pinochet en su laboratorio. Aquí, la llegada de unos inversores españoles para modernizar la estación de esquí y convertirla en un complejo turístico.

Esta búsqueda de la competitividad económica encuentra un eco en la práctica del esquí como deporte de élite, en busca de la constante mejora del rendimiento. Aquí también, el cambio histórico y el final de “un país que ya no existe”, formulación repetida en dos ocasiones para referirse a la RDA, marca el triunfo de la productividad como modelo.

 

Una adolescente desaparece

Con el marco histórico claramente armado, la historia de la desaparición de la adolescente se plantea primero como la complicidad naciente entre dos jóvenes que no encuentran su lugar, ya sea en el ámbito familiar o deportivo. El suceso se ve envuelto por un aura de suspense, presente en particular en la música hitchcockiana, o en la fotografía que transforma el hotel en una mansión gótica que esconde múltiples secretos. 

La desaparición, con lo que esta palabra implica en Chile, toma distintos acentos que la película se encarga de declinar. Y el deshielo no implica un fin, sino un proceso que deja al descubierto una serie de permanencias y continuidades destinadas a perpetuarse.

 

 

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