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UAEN-UAZ: A 45 años de resguardar las ciencias nucleares en la UAZ

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Por: José Luis Pinedo Vega •

Aún recuerdo aquella patética entrevista con aquel tristemente célebre Rector, – de cuyo nombre no me quiero acordar, y que fue puesto, -estilo Peña Nieto, por su cara bonita- por el grupo en el poder de entonces, del cual son engendros-nietos los grupos de poder que han instrumentado la universidad.

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La idea de volver a poner en funcionamiento el reactor nuclear de la UAZ fue de Raymundo Cárdenas H. en 1978, entonces director de la Escuela de Ciencias. Fue él quien nos propuso a Carlos Ríos, Francisco Lugo y a mí, estudiar el posgrado en Ciencias Nucleares en la UNAM justamente para rehabilitarlo. Pequeño merito adicional, en aquel tiempo todavía no había becas Conacyt, ni la UAZ sostenía el salario como beca.

Una vez obtenido el grado elaboramos y propusimos el proyecto del Centro Regional de Estudios Nucleares (CREN). Pero el rector Eduardo Hiriart nos negó rotundamente la posibilidad, argumentando que “Cómo iba a dejar el reactor nuclear de la UAZ en manos de unos advenedizos que llegaban con un documento hecho sobre las rodillas”.

Humillado nos fuimos y fundamos en 1980 la Orientación en Ciencias Nucleares, en la entonces Facultad de Ciencias Químicas -una opción terminal de titulación, que tenía 6 materias muy fuertes, entre otras Física Nuclear.

Ahí tuvimos el privilegio de tener como alumnos a la mayoría los estudiantes más destacados de cada generación. Para ellos igual que para nosotros era un reto estudiar las Ciencias Nucleares, que era entonces el top de las ciencias aplicadas.

La mayoría de nuestros egresados después hicieron estudios de doctorado en Estados Unidos, Francia y Canadá. Recordaré entre ellos y al vuelo, y con perdón por el orden cronológico y omisiones a: David Romo Murillo (un niño genio con una historia extraordinaria que contaré en alguna ocasión) Horacio Flores Zúñiga, Juan Antonio Guardado Pérez, Salvador Sandoval, Miguel Salaices, Armilde Rivera Huizar, Gema Mercado Sánchez, todos ellos con una historia impresionante. Y tuvimos muchos estudiantes que hicieron maestría y uno que otro tan solo licenciatura. Pero todos comparten una parte de la misma historia. En conjunto formamos un núcleo importante de profesionales con claridad, opinión y sin miedo a la Energía Nuclear.

Habrá que enfatizar que aún era la época en que los grupos anti-nucleares proliferaban en el mundo, financiados por las grandes petroleras, con Exxon a la cabeza, porque venían amenazado su imperio.

Paralelamente el director de ingeniería, Ing. Manuel Haro Macías promovió a varios de sus egresados a estudiar maestría con el fin de renovar la planta de profesores. Entre ellos Fernando Mireles, Leopoldo Quirino, y un personaje obscuro y perverso cuyo nombre nos avergüenza, se les encomendó hacer estudios nucleares en la UANL con el mismo fin de rehabilitar el reactor nuclear.

Al termino de sus estudios, en 1982, con el interés y apoyo del Dr. Huerta Peña, primer director de investigación de la UAZ, juntos, emprendimos el proyecto de fundación del CREN.

Un pasaje obscuro de nuestra historia fue protagonizado por aquel siniestro fundador y “colaborador” dedicado en cuerpo y alma a autopromocionarse y a opacarnos. Finalmente, pero ya muy recientemente, la historia nos hizo justicia cuando se descubrió, y el mismo aceptó, el haber puesto cámaras en el baño de las mujeres. Desgraciadamente no tuvo sanción alguna, fue jubilado con todas las de la ley, siendo uno más de los pecados “institucionales”.

A pesar de las adversidades subsistimos y existimos. Nuestra función ha sido: desmitificar el peligro de la Energía Nuclear e imprimir un cierto rigor científico en la enseñanza; cimentar bases o principios de las Ciencias Nucleares, hacerlas digeribles, aplicables e incluso apasionantes.

Esto, en la medida en que sea más urgente recurrir a la energía nuclear, será cada día más importante.

Un orgullo ser parte de la comunidad nuclear de la UAZ que, contra viento y marea al interior de la misma universidad, ha sido un referente nacional académico en el área nuclear.

Sin duda no sé compara con el orgullo de trabajar en Laguna Verde. Tampoco somos el único programa académico en Ciencias Nucleares, como es bien sabido los hay en el IPN, en la UNAM, en la UANL y en la UAM. Somo un grupo más de la comunidad nuclear, pero con sello propio.

Amén de los trabajos de investigación y servicio la UAEN ha dado más de 100 brillantes egresados de maestría y media docena de doctorados. Y no le hemos costado gran cosa a la universidad. Las actividades de formación, de investigación, servicio y administración, siempre ha recaído en tan solo decena de profesores, no se han restituido las plazas vacantes y seguramente es el programa que menos crece.

Pero a pesar de todo hemos existido y sobre todo existimos fuera de la universidad- no como tantos programas endogámicos-. Y eso gracias a la actividad académica, al trabajo colegiado y a la gestión de nuestros subsecuentes directores y dirigentes.

Sin duda estamos bien con nuestra Universidad. No estamos en deuda con ella, por el contrario. Un reconocimiento a nuestros ex-directores Leopoldo Quirino Torres, Eduardo Manzanares Acuña, Carlos Ríos Martínez, Víctor Hernández Dávila, J Ignacio Dávila Rangel y Fernando Mireles García. En horabuena Dr. Carlos Ríos Martínez en la nueva gestión.

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