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miércoles, 25 mayo, 2022
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Pienso como gestor, ergo, marcho: por la crisis de la UAZ  (1 de 2)

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Por: Víctor Peralta Del Riego • admin-zenda •

Por supuesto que uno debe hacer las paces con el fin del universo. El final del universo implica el final de la UAZ. Bien. Aspirar a que sobreviva una institución por toda la eternidad nos mueve a creer toda clase de cosas extrañas. Una vez que ha uno entendido que las personas, uno mismo, las sociedades, y las instituciones van a perecer, parece que no es tan grave sentir que la UAZ habrá de morir. Uno mismo habrá de morir. Alguno en nuestros linajes será el último. Así, entendiendo la parte psicológica, uno puede no obstante notar que hay universidades más antiguas que, por ejemplo, el imperio azteca (véase Oxford University, por ejemplo). ¿Qué se necesita para que una institución así sobreviva? Primero que todo, necesitamos entender el tipo de problemas que una universidad resuelve, debemos entender cómo la UAZ contribuye a su resolución, y debemos ver si esa resolución es económicamente viable. ¿Cuál es el sentido, la razón de ser que tiene una universidad en general? ¿Cuál es el objetivo que tiene la UAZ en particular?

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No nos cuesta mucho imaginar un mundo en el que todos los zacatecanos, hidrocálidos pobres, los duranguenses, los potosinos, y muchos guanajuatenses son todos licenciados en algo, gracias a la UAZ. Es más podemos imaginar que todos son doctores. ¿Dejaría de existir la UAZ? ¿Podríamos decir misión cumplida? Todas estas preguntas son complicadas aunque hipotéticas. Muchas de las funciones sociales que satisface por ejemplo el Exeter College con sus cursos en teología, o astrología (sí, con ele), son complejas, quizá científicamente superficiales pero humanamente significativas como para darles el beneficio de la duda. Lo que debemos tratar de entender ahora es hasta qué grado todo lo que ha hecho Oxford o el MIT, es económicamente sostenible.

Primero, si la función es proveer educación superior y ya, la UAZ entonces debería tener estrategias no sólo de crecimiento sino de estancamiento y decrecimiento. Muchos dicen que hay demasiados abogados siendo graduados en la UAZ. Si este es el caso, entonces la UAZ tiene que tratar de graduar menos. Así, podría digamos, surgir de parte de los egresados que hacen poco dinero, un reclamo a la alma mater para detener la competencia. Todas estas cosas son polémicas, de modo que podemos pensar que no es parte de la esencia de la UAZ ser una institución de educación superior y capacitación profesional. Es una de sus funciones más importantes, pero no requiere de ella para que la UAZ sobreviva. Un profesor de Derecho reprobó a toda una generación, y cabe la posibilidad de que esto suceda: una generación especialmente mala o académicamente deshonrada debería poder ser detenida sin que pensáramos inmediatamente en perder el trabajo o el subsidio que la mantiene.

La difusión y extensión, aunque son funciones importantes, no son funciones esenciales. Las universidades muchísimo tiempo no tenían ni contacto con la vida social externa, ni tenían tampoco funciones de difusión del conocimiento. Que las personas sepan qué se investiga y qué avances se realizan en una o en varias universidades es sin duda un objetivo importante, pero que no suceda así, no querría decir que la necesidad y la esencia de una universidad se destruya.

Finalmente la investigación y la preservación del conocimiento es algo que ninguna otra institución tiene dentro de su esencia. Lo más parecido a esto son algunas revistas y algunos think tanks. Pero estas están o tan debilitadas financieramente, o tan orientadas a objetivos fuera de la investigación y la preservación del conocimiento, que no podríamos confiarles estas tareas a ellas.

Algunas de estas afirmaciones son polémicas. Pero la generación del conocimiento debe ser un compromiso tan profundo que si se descubre científicamente que Dios existe y que la teoría de la evolución es una teoría debilitante de la mente humana, una universidad debe poder validarlo, si se descubre que la izquierda tiene un discurso del suicidio de las sociedades, por ejemplo, es una universidad donde esto debe poder ser realizado y corroborado, si se descubriera que el catolicismo es una conspiración de marcianos reptileanos, una universidad debe poder legitimarlo lo mejor que sea posible para la humanidad. Si una universidad pierde ese faro, todo lo demás, docencia, extensión y difusión pierden sentido.

Pero no siempre una universidad puede generar y preservar conocimiento. La comunidad universitaria efectiva requiere condiciones sociales muy especiales, por esta razón sólo fructificaron en sociedades específicas. Dejo a los sociólogos, historiadores  y politólogos describir las condiciones específicas y las causas reales por las que hoy por hoy, las universidades tienen tantos problemas para mantener sus altos estándares de generación y preservación del conocimiento en lugares con dictaduras de izquierda, en países con teocracias, o en el seno de sociedades laceradas por el hambre.

Mi recomendación para la sobrevivencia de la UAZ, hoy y después, es simplemente hacer lo que hacen los universitarios: investiguen donde funciona qué es lo que funciona sin filtros ideológicos. Las marchas y las gestiones de “alto perfil político” no explicarían por qué Harvard tiene tanta solidez financiera, o por qué Oxford, a pesar de más de mil años de historia sigue en pie y a la vanguardia. No soy un experto en historia de las universidades, pero las más exitosas hoy son universidades altamente rentables por mucho tiempo. Algo ha de indicar. No creo que sea lo único pero si la disyuntiva fuera o bien tenemos una UAZ rentable y pequeña, o nada de UAZ para la sociedad zacatecana, creo que todos tendríamos clara la disyuntiva más deseable. Al margen de todo esto, haré un pequeño listado de ideas que creo que conviene tener en cuenta para mejorar las posibilidades financieras de la UAZ sin demasiado encogimiento:

  1. a) Patronato  universitario. Un patronato universitario es una forma de abrir la cuenta de banco a las donaciones y otros negocios lucrativos sin atar a la UAZ a las presiones típicas del mercado, aunque se beneficiara de ellas. Donadores privados, organización de eventos de todo tipo (subarrendando el teatro Calderón, el edificio de Rectoría o la Prepa 1, por ejemplo), pero también la administración de tiendas de souvenirs, una marca de ropa y artefactos universitarios. Todo esto además sirve para generar identidad. El patronato además puede canalizar eventos de caridad del tipo que realizan los clubes rotarios, excepto que pueden ser de tipo universitario.
  2. b) Incremento de cuotas a estudiantes al menos de las carreras con menos demanda. Muchas veces uno escoge carreras sin atender a los resultados profesionales que uno tendrá si la estudia. Cuando yo decidí estudiar filosofía no hubo nadie que no se preocupara de la pobreza subsecuente. Y aunque una poca de pobreza tengo, que no se niega, sigo viviendo de mi salario, pero al menos tengo techo, comida, y estoy todos los fines de semana en Cancún, con mi esposa y muchos amigos. Si el dinero público se invierte en educación universitaria, no es lo mismo que un estudiante quiera ser médico, haciendo falta ingenieros mecánicos al estado, o viceversa, así el estado puede subir los costos de carreras con poca demanda laboral, y bajar los costos de aquellas con alta demanda. No es que las cierre, o prohíba.
  3. c) Entrarle directamente a la economía. En muchas universidades hay presión institucional de generar al menos el 10% de su ingreso de forma externa al presupuesto ordinario o extraordinario proveniente del gobierno. ¿Por qué no pensar en más del 10%? Después de todo, si la UAZ prepara a la fuerza laboral del estado, o de la región, dudo que no sea posible incubar algunas empresas, o hacer acuerdos comerciales con empresas. Esto es especialmente cierto si, marxistas como son muchos funcionarios, entienden que el patrón es un elemento prescindible de la economía. La UAZ podría ofrecer servicios en los que compite con consultorías privadas a cambio de una participación accionaria o co-propiedad de proyecto, o a lo mejor puede ofrecerlos a mejores precios todavía. También se pueden ofrecer capacitación o actualización a empresas. Ampliar la base de los gestores que hoy por hoy se concentran en políticos y políticos, a empresarios y sociedad civil no hace más que aumentar las posibilidades.
  4. d) Cultura. La cultura es también un negocio. Si no creen pregúntenle a Hollywood, a Televisa, a Broadway, incluso a Tv Azteca. Aunque algunos de estos tienen problemas financieros cuando salen de la zona de comfort monopólico, la UAZ no tendría por qué aislarse. Un área para presentar obras de teatro, música, de nivel internacional, nacional, regional o simplemente apostarle al público zacatecano en la escala en la que sea rentable y económica y socialmente sostenible. Literatura, historia-literada, filosofía, introducciones, manuales, libros de educación básica para colegios privados, etc. ■
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