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■ Son un pilar para la economía de los hogares, pero el beneficio para los negocios se ha moderado

Crecen las remesas, pero pierden su fuerza como motor del comercio local

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

Aunque las remesas que llegan a Zacatecas continúan al alza y representan una de las principales fuentes de ingreso para miles de familias, comerciantes del estado señalaron que ese flujo de recursos ya no se traduce en un incremento significativo de sus ventas durante los periodos vacacionales, como ocurría hace algunos años, pese a la cercanía de la temporada de verano y de los próximos festejos en diversos municipios.

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De acuerdo con datos del Banco de México, durante el primer trimestre de 2026 Zacatecas recibió 451.56 millones de dólares en remesas, cifra superior a los 421.4 millones de dólares registrados en el mismo periodo de 2025. Esto representó un incremento anual de poco más de 30 millones de dólares, además de que la participación del estado en la captación nacional pasó de 2.9 a 3.1 por ciento.

Si bien el aumento refleja que las familias zacatecanas continúan dependiendo de los recursos enviados por sus familiares radicados principalmente en Estados Unidos, comerciantes consultados consideraron que el efecto de ese dinero sobre el consumo local ya no es tan evidente como en años anteriores.

«Antes sí se notaba mucho cuando llegaban los paisanos. Había más movimiento y la gente compraba ropa, regalos o salía más a consumir. Ahora sí aumenta un poco la venta, pero ya no como hace unos años», comentó un comerciante del Centro Histórico.

Los comerciantes indicaron que las temporadas vacacionales siguen representando un periodo de mayor movimiento económico debido a la llegada de migrantes que visitan sus comunidades de origen o al envío de dinero para apoyar a sus familiares. Sin embargo, coincidieron en que actualmente el incremento en las ventas es moderado y está lejos del dinamismo que anteriormente caracterizaba estas fechas.

Señalaron que, aunque esperan un ligero repunte por la cercanía de los festejos patronales, las vacaciones de verano y la realización del Festival Zacatecas del Folclor Internacional, el comportamiento del consumo ha cambiado. Explicaron que muchas familias destinan las remesas a cubrir gastos esenciales como alimentación, salud, educación, pago de deudas o mejoras en la vivienda, por lo que una menor proporción termina reflejándose en el comercio local.

De acuerdo con comerciantes consultados, muchas familias utilizan el dinero enviado desde Estados Unidos para pagar servicios, medicamentos, colegiaturas o realizar mejoras en sus viviendas, por lo que una menor parte termina destinada al consumo en negocios locales.

«Nos beneficia que llegue dinero de las remesas porque siempre hay algo más de movimiento, pero ya no es ese impacto tan fuerte. La mayoría viene con un presupuesto muy medido y prioriza otros gastos antes que comprar cosas que no son indispensables», señaló el propietario de un negocio de ropa.

Las cifras del Banco de México muestran que la distribución de las remesas al interior del estado continúa concentrándose en algunos municipios con una fuerte tradición migratoria. Durante el periodo de enero a marzo de 2026, Fresnillo encabezó la captación con 49.75 millones de dólares, seguido por el municipio de Zacatecas con 37.19 millones, Jerez con 34.31 millones, Tlaltenango de Sánchez Román con 29.97 millones y Río Grande con 29.96 millones de dólares.

También sobresalen municipios como Loreto, Ojocaliente, Juchipila, Guadalupe y Nochistlán de Mejía, que igualmente registraron montos superiores a los 20 millones de dólares durante el primer trimestre del año, lo que confirma la importancia que mantienen las remesas para las economías locales.

En contraste, los municipios con menor captación fueron El Salvador y Melchor Ocampo, que no registraron ingresos por este concepto durante el primer trimestre del año. Les siguieron Santa María de la Paz, con apenas 0.002768 millones de dólares; Genaro Codina, con 0.017252 millones, y Apozol, con 0.017512 millones de dólares.

Para comerciantes establecidos en el municipio de Río Grande, consideran que la presencia de paisanos durante el verano continúa generando un mayor flujo de consumidores, principalmente en restaurantes, hoteles, tiendas de ropa, calzado, regalos y negocios relacionados con celebraciones familiares.

No obstante, coincidieron en que el impacto económico ya no alcanza los niveles observados hace una década, cuando la llegada de migrantes representaba un incremento considerable en las ventas y una mayor circulación de efectivo en las comunidades.

Consideraron que actualmente las familias administran con mayor cautela los recursos que reciben desde Estados Unidos debido a la incertidumbre económica y laboral que enfrentan los migrantes, así como al incremento en el costo de vida tanto en México como en la Unión Americana.

«Las remesas siguen siendo muy importantes para muchas familias y eso ayuda a que haya movimiento, pero hoy el dinero alcanza para menos. Antes la gente venía y hacía compras grandes; ahora preguntan más precios y sólo adquieren lo indispensable», comentó una comerciante dedicada a la venta de calzado.

En ese sentido, señalaron que, aunque las remesas siguen siendo un pilar para la economía de miles de hogares zacatecanos y continúan impulsando el consumo local, el beneficio para el comercio se ha moderado, pues el dinero se dirige prioritariamente a cubrir necesidades básicas antes que al consumo discrecional.

A unos días del inicio de la temporada vacacional y de diversos festejos en municipios del estado, los comerciantes mantienen expectativas positivas, aunque moderadas.

«Tenemos esperanza de que las ventas mejoren porque siempre hay más visitantes y familias que regresan, pero sabemos que difícilmente será como antes. Las remesas siguen llegando, pero el dinero ya no circula igual en el comercio», concluyó una comerciante.

Aunque el flujo de remesas hacia Zacatecas continúa creciendo año con año y mantiene su relevancia para la economía estatal, la percepción entre los comerciantes es que el efecto multiplicador sobre el consumo se ha debilitado. De cara a la temporada vacacional y a los festejos de verano, esperan una mayor actividad económica, pero coinciden en que el incremento en las ventas será moderado y lejos de los niveles que se registraban cuando la llegada de migrantes y el envío de remesas representaban un impulso más marcado para el comercio local.

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