Zacatecas enfrenta una crisis hídrica profunda que no puede resolverse únicamente con grandes obras de infraestructura ni con medidas de corto plazo, coincidieron especialistas durante el foro “El problema del agua en Zacatecas: la explicación”, realizado en el auditorio de la Unidad Académica de Economía de la Universidad Autónoma de Zacatecas.
En el encuentro académico participaron Julián González Trinidad, Luis Fernando Pineda Martínez, Himé Redín e Ivonne Muñoz Morales, quienes ofrecieron un diagnóstico integral sobre la situación del agua en el estado, desde las perspectivas climática, hidrológica, productiva, normativa y social, y advirtieron que la crisis actual es resultado de procesos históricos, decisiones estructurales y una gestión fragmentada del recurso.
Julián González Trinidad centró su exposición en los retos que enfrenta Zacatecas en el contexto de la nueva Ley General de Aguas y del Tratado Internacional de Aguas entre México y Estados Unidos. Señaló que, si bien los acuerdos internacionales pueden resultar favorables para el país, su aplicación exige una comprensión técnica del comportamiento del agua y de los ciclos de sequía y lluvia, los cuales no pueden analizarse únicamente a partir de promedios históricos.
Destacó que el estado depende de manera crítica de los acuíferos, particularmente los de Calera y Chupaderos, donde se concentra gran parte de la población en el corredor urbano Fresnillo–Calera–Zacatecas–Guadalupe. Advirtió que la presión sobre estas fuentes continuará en aumento debido al crecimiento urbano, industrial y agrícola, mientras que la recarga natural del agua subterránea es lenta y, en muchos casos, milenaria. En este contexto, subrayó la necesidad de mejorar la medición, el monitoreo y la eficiencia del uso del agua, así como de planear con base en escenarios variables y no en supuestos estáticos.
Por su parte, Luis Fernando Pineda Martínez expuso que el cambio climático está modificando de manera significativa los patrones de precipitación en Zacatecas y en gran parte del país. Explicó que, aunque la cantidad anual de lluvia puede mantenerse relativamente estable, esta se concentra cada vez en menos días, con tormentas más intensas y periodos prolongados de sequía.
Detalló que en regiones semiáridas como el altiplano zacatecano se ha reducido el número de días con lluvia, lo que afecta directamente la recarga de acuíferos, el almacenamiento en presas y la planeación agrícola. Alertó que las presas fueron diseñadas para llenados graduales, por lo que los eventos de lluvia súbita generan nuevos riesgos operativos. Asimismo, señaló que la sequía es un fenómeno acumulativo que avanza de forma silenciosa, pero cuyos impactos se agravan con el tiempo, especialmente en la producción agrícola y en la disponibilidad de agua para consumo humano.
Desde una perspectiva normativa y social, Himé Redín ofreció un análisis crítico sobre la gobernanza del agua en México. Explicó que, desde la implementación de políticas neoliberales a finales del siglo XX, el agua dejó de concebirse como un bien común para transformarse en un bien mercantil, orientado a la acumulación de capital. Señaló que la legislación hídrica vigente se originó en este contexto y que, aunque la nueva Ley General de Aguas busca alinearse con el derecho humano al agua reconocido en la Constitución, su implementación enfrenta serias limitaciones.
La especialista advirtió que en México el agua no se gestiona únicamente desde el ámbito formal, sino también a través de mercados informales e incluso ilegales, como la venta de agua en pipas, el consumo generalizado de agua embotellada y la proliferación de pozos no regulados. Estos mecanismos, dijo, han permitido contener conflictos hídricos que permanecen invisibilizados, pero al costo de profundizar la desigualdad, ya que las personas con menos recursos son quienes pagan más por un acceso precario y sin supervisión.
Finalmente, Ivonne Muñoz Morales cuestionó la viabilidad de proyectos como la presa Milpillas como solución a la crisis del agua en Zacatecas. Señaló que, de acuerdo con los propios estudios oficiales, la presa aportaría un volumen insuficiente frente al déficit hídrico de la región centro y no atendería las causas estructurales del problema. Además, advirtió que este tipo de obras reproduce un modelo de extractivismo hidráulico, ignora los efectos del cambio climático y puede generar impactos ecológicos y sociales a largo plazo.
Como alternativa, propuso transitar hacia el denominado camino suave del agua, que prioriza la gestión eficiente del recurso sobre la expansión de la oferta. Entre las medidas planteadas destacó el ordenamiento del sistema de concesiones, la instalación escalonada de medidores comenzando por los grandes usuarios, la reconversión productiva hacia cultivos menos demandantes de agua, el tratamiento y reúso de aguas residuales, la rehabilitación de la infraestructura hidráulica y la reducción de pérdidas en las redes de distribución.
Las y los participantes coincidieron en que la crisis hídrica de Zacatecas no puede resolverse con acciones aisladas ni con una sola política pública, sino que requiere una visión integral, basada en el conocimiento científico, el fortalecimiento institucional, la justicia social y la participación activa de la ciudadanía. El foro concluyó con un llamado a que el debate académico se traduzca en decisiones públicas responsables y en una gestión del agua que garantice su disponibilidad para las generaciones presentes y futuras.



