La polémica sobre la actuación siempre favorecida por FIFA de Argentina crece día a día, y la animadversión hacia los argentinos también; se lo han ganado a pulso. No nos olvidemos de las declaraciones recientes del periodista argentino Eduardo Feinnman en cadena abierta afirmando: ¡DETESTO A LOS MEXICANOS, LOS DETESTO CON TODA MI ALMA!
Y tendremos que recordar que no es un hecho aislado; en el mismo Fan Fest del Zócalo ayer, un grupo de argentinos declaró públicamente que ellos mantenían la economía de Polanco, y que los mexicanos les envidiábamos, y a ello agreguemos que hace no más de un par de semanas vimos cómo un mexicano con la camiseta verde era agredido por un grupo de argentinos que lo pateaban en el suelo en la ciudad de Seattle y que fue rescatado por aficionados de otros países.
Historias de terror, como estas, podríamos comentar en forma más amplia, y de hecho sobre ello escribí en mi colaboración con un semanario local, cuando yo y otros seguidores comentábamos la tristeza que nos producía la caída de Inglaterra frente a Argentina, partido que, después de ir ganando 1-0, la estupidez de cerrarse a la defensiva para mantener el marcador hizo que Argentina remontara de último minuto, y en tiempo de compensación, revirtiera el marcador.
Si he de ser honesto, me provoca cierta náusea ver cómo muchos mexicanos apoyan al equipo de la Argentina y portan orgullosos su camiseta, pero reconozco que están en su derecho a hacerlo. Muchos personajes de la televisión como Yordi, Lucero y su hija y muchos más festejaron el triunfo y la llegada a la Final de esta Selección, y en teoría, tratándose de un equipo latinoamericano, tendríamos que ser más empáticos con ellos, pero no acaban de declarar que LOS ARGENTINOS NO SOMOS LATINOS, SOMOS EUROPEOS. Y claro que se sienten europeos, como ya lo dijo alguna vez Facundo Cabral, que los mexicanos descendían de los aztecas y los mayas, y los argentinos descendían de los barcos que los habían traído de Europa.
Ellos acabaron o simplemente relegaron a los pueblos originarios de una tierra que usurparon; no se mezclaron como nosotros, pues sienten que siguen permaneciendo puros, y en el partido declaran que Malvinas les pertenecen.
Los jóvenes argentinos se han olvidado de la historia porque aún no habían nacido. La verdad es que la guerra en contra de Inglaterra por las Malvinas fue armada por la dictadura de aquel país, una dictadura militar con Jorge Rafael Videla al mando. Sabían que la única forma de unificar al país era crear un enemigo externo para poder mantenerse en el poder; declararon la guerra y fueron humillantemente derrotados, lo que los argentinos de hoy en día no recuerdan del todo bien; no hay nada de que sentirse orgullosos.
Ahora no pueden ni siquiera sentirse orgullosos de su Selección de futbol, que ha ido avanzando hasta el final con la ayuda de la FIFA y de Infantino, que los prefiere por sobre todas las cosas. Y lo hace porque comparte con ella, y con Messi, específicamente patrocinadores (Adidas) que les dan a FIFA 800 millones de dólares y a Messi mil, y que romperían acuerdos si Argentina hubiera sido descarrilada durante el Mundial.
En el semanario al que hago referencia expuse 5 motivos que nos indican claramente y en forma incontrovertible el favoritismo de la FIFA con Argentina y que solo referiré en estas reflexiones en forma tangencial:
1) Fuera del partido con Inglaterra, el diseño del Mundial fue para que este país del sur enfrentara a selecciones ranqueadas por debajo del número 19.
2) Messi tendría que haber sido expulsado en el partido contra Argelia por el severo faul que cometió en contra del capitán de la Selección de aquel país y no fue ni siquiera amonestado (esto lo comento en forma abierta, Trump cuando pidió que le retiraran la sanción al jugador norteamericano).
3) Fue claro en los últimos 3 partidos frente a Cabo Verde, Egipto y Suiza el favoritismo del VAR y de los árbitros a favor de Argentina. Esto fue más evidente cuando le anularon un gol a Egipto con el cual hubiera salido victorioso y no marcaron un claro penalti al final del partido que les hubiera dado el triunfo, o cuando expulsaron sin motivo a un jugador de Suiza, que tuvo que jugar los tiempos extras con 10 hombres, lo que facilitó el triunfo de Argentina.
4) La designación del mismo árbitro que estuvo en la Final de Qatar, donde Argentina ganó la copa en penaltis después de un empate 3-3 frente a Francia, partido en donde los argentinos fingían y caían cuando un francés se les acercaba sin siquiera tocarlos, y este árbitro pitó el partido donde Inglaterra perdió la Semifinal.
Y 5) Todos vimos en la televisión, en vivo y a todo color, la animadversión de Infantino marcada en su rostro cuando Egipto les anotó los magníficos goles que tenían que haberles llevado a un triunfo que el sistema les quitó en forma vergonzante.
En cuanto a nuestra Selección, permítanme llevar un poco la contra a todo lo que se ha difundido en los medios después de las 4 victorias sin gol en contra. La realidad es que, desde mi humilde y particular punto de vista, fuera del primer tiempo en contra de Ecuador, en los demás juegos dejaron mucho que desear; esto lo reconoció el propio Aguirre, y que podrían haber jugado mejor, de eso no me queda ninguna duda.
Cualquiera que haya visto sus juegos en el Mundial, como cuando jugaron frente a Sudáfrica, ya con 10 hombres pudieron constatar que no sabían qué hacer con el balón, aparentemente tenían pánico escénico (recordaron que eran ratones) y recordando los juegos de preparación, el último les vi jugar maravillosamente bien, pero no en todos los demás, y ello prueba que pudieron haber hecho más contra Inglaterra; fallo la defensa y nos anotaron los dos goles, no fueron contundentes y la historia final todos la conocemos.
¿Por qué es diferente en este Mundial? SI NO SE CUMPLIÓ EL OBJETIVO, NO ALCANZAMOS EL QUINTO JUEGO, NO LLEGAMOS A OCTAVOS DE FINAL, QUE ERA LA META, PERO ESO SÍ: ¡JUGAMOS COMO NUNCA Y PERDIMOS COMO SIEMPRE!



