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Poemas de ‘Tengo la boca llena de tierra’ [Buenos Aires Poetry, 2023]

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Por: SERGIO H. GARCÍA •

La Gualdra 604 / Libros / Poesía

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Pronóstico

Llorar a oscuras, con la habitación prendida, en la madrugada, justo sobre la línea del amanecer. Llorar sobre el desayuno, sobre el café, los bizqueces. No comer, no beber, no gritar. Llorar con la mano sobre la boca, quedo en gritos. Llorar tras una llamada, tras una película, tras una demolición del único parque que aún conservaba una banca en la que fuiste feliz. Llorar con las flores y ser rocío, cero río, ser o río. Llorar las A’s y la S’s; las perdidas C’s o cualquiera P que se escape en un coche último modelo. Llorar a bocanadas grandes, con el mar a distancia tocando la planta de los pies. Llorar en tornados, frente al abanico, con el calor seseante de Nayarit. Llorar angustioso, apático, simple, acusado de locura por tu propia madre. Ser desagüe, coladera, canal, río que se convierte en constelación de estrellas que se granizan. Congelar el llanto. Llamar al amigo, al primo, al sobrino, al sollozo. Sollozar para no berrear. Berrear para no gritar. Llorar a gritos, a puerta cerrada, a ballena abierta. Llorar por si sí, por si no, por si acaso. Llorar la duda y las confirmaciones. Aceptar el llanto de camino invertido; invertir el llanto del camino aceptado. Llorar por las calles, por las oficinas de trabajo, sobre las hojas, sobre las computadoras, sobre los botes de basura. Vomitar el llanto, hemorragiar las lágrimas, sumergir el sollozo. Que todo el mundo se hunda en agua de llanto, crear una barca gigante y quedarse fuera. Llorar ahogado, llorar comido, llorar desechado; ser parte del llanto de los peces, la pesadumbre que se pasa a los nietos, recesión económica a causa del llanto, crimen organizado a causa del llanto, poesía a causa firme del llanto. Llorar los sí, los no, los nunca. Llorar siempre la caída, la hundida, la despreciada y levantarse siempre. Llorar como Garrick, como Cortázar, Como Girondo. Llorar a Dios como Nietzche, a las personas como Marx, a lo absurdo como Camus cayéndose a pedazos de la colina. No dejar de vivir, no dejar de creer, no dejar de intentarlo, sucumbir ante las tentaciones, acelerar, romper el límite de velocidad, el límite de tiempo, las barreras del sonido a través del llanto y chocar contra el muro, el mismo muro, el nuevo muro, todo el muro. Despertar en pedazos y llorar, pegarte con lágrimas y llorar hasta secarte. Ser un tronco seco, una rama seca, las venas desérticas de todo lo evaporado y marchito del mundo. Llorar al mundo, sentirse minúsculo, hormiga de chapitas despintadas, llanto-chorro triste, muñeca en el abandono dentro del ropero de la abuela. Llorar a huracanes, a terremotos, a closets vacíos. Llorar la ropa dejada, la ropa nueva, la ropa rota. Perderse en el llanto de un pantalón nuevo, llorar las rozaduras, las manchas, las fiestas. Llorar en los cumpleaños, en las fúnebres fechas ante el altar. Llorar los premios, las canciones, los abrazos. Llorar en las reuniones de trabajo, en los parques; llorar en los acuarios, en el metro lleno de la hora pico. Llorar los muertos y los que viven. Llorar sus cánceres, sus leucemias, sus jamás. Llorarlos en cartas, en fotos, en audios, prometer(les)te el cambio de ira, el cambio de llanto, el cambio y llorarlo todo, y escribirlo todo.

 

Migraña
De lo dicho sin pensar;
lo callado, lo escondido
entre los cabellos, lo anunciado
en habitaciones, lo amanecido de noche
entre cantos y gritos, lo petrificado en la soledad,
lo amado con discreción entre los martes, lo cosido,
lo irónico de las letras y el apellido, lo triste
de lo sonreído de lo amedrentado, lo
casi olvidado, lo olvidado, lo
perdido, lo no pasado, lo
no hablado, lo no
escrito y el
silencio

Poema como grito para salvarnos de los sueños
Sueño serpientes
entierro esperanzas
aviso al mundo

No nos dejan salir
callo silencio
gritamos soledad
es el consultorio fauces
y esta noticia pérdida

Nos ha muerto
vidas sin un inicio
lo contenemos

Negamos todo
Nos dijeron “no hay nada”
negamos todo
vientres de huracán
el anuncio es “vacío”

Nos suscribimos
Revista para padres
llega cada mes

El correo llega
No abrimos nuestra puerta
Sombras de lo ido
Las ignoramos siempre
no hay guía en lo ciego

Dejamos de ser
Padres que no son padres
lo nunca sido

Hay bebés llanto
risa lluvia caliente
secreto de familia
Hay bebés que no son
y ni siquiera nacen

Debí gritar
los silencios nos comen
Debí gritar

Nada fue mejor
fuimos búsqueda terca
reclamos idos
Yo me volví silencio
Ella se tornó adiós

La ropa luego
mundo en la mochila
dejo mi vida

Y bien lo real:
Los bebés cambian todo
perfuman todo
la ropa se abandona
sin bebé que la cargue

Aviso al mundo
Nos dijeron “no hay nada”
sueño serpientes

Desborde
En
algunas
leves
ocasiones
quisiera
llorar
mucho
siempre

 

Sergio H. García (Nayarit, México. 1995). Poeta, editor y columnista. Autor de Que Ninguna tormenta se acerque (Crisálida Ediciones, 2021) y Tengo la boca llena de tierra (Buenos Aires Poetry, 2023).

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_604

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