Chicago y Nueva York., Desde afuera, el Centro Presidencial Obama, inaugurado en Chicago este verano, parece una torre de concreto, sin ventanas, poco interesante, pero un recorrido por el complejo creado para conmemorar la presidencia de Barack Obama fue notable, sobre todo porque recuerda un tiempo cuando un mandatario todavía hablaba en plural de “nosotros”, en lugar del “yo”, en la coyuntura actual, y donde por lo menos en la retórica oficial los inmigrantes eran celebrados por sus contribuciones a esta nación y el enfoque era reunir a un pueblo diverso para promover el cambio.
No sorprende que el nuevo centro en honor a la presidencia de Obama edita la historia de un mandatario que perfeccionó el uso de drones para asesinar a “enemigos” en el extranjero, quien fue apodado el “deportador en jefe” por algunas de sus políticas de control migratorio y quien nunca obligó a los banqueros responsables de uno de los fraudes financieros más grandes de la historia, que provocó la crisis económica más severa desde la gran depresión, a rendir cuentas ante la ley.
Pero lo que más llama la atención al visitar un centro creado para festejar los ocho años de los Obama en la Casa Blanca, es el contraste con la realidad política actual de este país. Las letras de dos metros de altura sobre el exterior del edificio principal del complejo, que son visibles al llegar dicen: “La palabra singular más poderosa en nuestra democracia es la palabra ‘Nosotros’. ‘Nosotros el pueblo’. ‘Nosotros superaremos’. ‘Sí podemos nosotros’”.
Al entrar, la primera palabra que da la bienvenida a los visitantes es “esperanza”, y por todo el centro se invita a pensar sobre qué acciones podrían tomarse para mejorar al mundo. “Estados Unidos siempre ha sido una obra en proceso”, dice un panel. “Generaciones de gente, dentro y fuera del gobierno, se han dedicado a reducir la brecha entre nuestros ideales y nuestra realidad. Lucharon por el voto, ampliar la oportunidad para todos, y asegurar que todos son iguales bajo la ley. Todos estamos parados sobre sus hombros y debemos avanzar su legado. Cada paso que tomamos es un recordatorio de que lo que hace excepcional a Estados Unidos es nuestra capacidad de cambio”.
Explora el origen de la Casa Blanca
Mientras el presidente Donald Trump desmantela partes de la Casa Blanca para crear más monumentos a sí mismo y trabaja activamente para eliminar recuerdos públicos de lo que califica como elementos “negativos” de la historia de este país, en este centro, Obama recuerda que “la Casa Blanca fue diseñada por un inmigrante y construida por personas libres y esclavizadas para servir como hogar para el jefe de Estado y un museo vivo de la historia estadunidense.
“Esto literalmente me provoca lágrimas”, comenta una de las visitantes. Otra recuerda el mensaje poderoso de la elección del primer presidente afroestadunidense de un país fundado hace 250 años, entre otros, por dueños de esclavos afroestadunidenses quienes fueron declarados inferiores”.
La historia de los movimientos para abolir la esclavitud, las luchas por los derechos de los trabajadores y sindicatos, de los indígenas americanos, el movimiento de derechos civiles para afroestadunidenses, gays y latinos, entre otras, son representadas en este centro presidencial. En una sección dedicada a la lucha por el voto de las mujeres, se recuerda a los visitantes no sólo de los cuáqueros y otros que encabezaron ese movimiento, también de figuras como Jovita Idas, “una periodista mexicano-estadunidense y activista de derechos civiles quien abogó por los derechos de las mujeres en Texas”.
Asuntos que se mencionan y las omisiones
Por supuesto, hay secciones dedicadas a la biografía personal de Obama como hijo de un profesor de ciencias políticas de Kenya y una madre blanca de Kansas, de su niñez en Hawaii e Indonesia, su tiempo como organizador comunitario en Chicago antes de estudiar leyes en Harvard, entre otros capítulos de su vida.
Pero el punto central de este complejo es que busca definir a Estados Unidos como país. “Siempre hemos sido, y siempre seremos, una nación de inmigrantes de todas partes del mundo”, es una cita de Obama resaltada en esta sección del centro. “La tensión a través de nuestra historia entre dando la bienvenida y rechazando al extranjero, se trata de algo más que sólo inmigración. Se trata del significado de Estados Unidos, de qué tipo de país queremos ser”.
El centro-museo-biblioteca incluye una sección para los esfuerzos de reformar las leyes de inmigración de este país durante la presidencia de Obama, su defensa de los inmigrantes que llegaron como menores de edad y su retórica elegante sobre el tema. En un video, un crítico comenta que “la reforma migratoria no era su agenda”, mientras se aborda el fracaso de Obama de promoverla como la culpa de otros y no sobre su falta de voluntad (algo que se sigue debatiendo).
Hay un esperado enfoque sobre los logros del ex presidente en promover una reforma parcial del sistema de salud en el país, sus esfuerzos para combatir el cambio climático, la defensa de los derechos civiles de mujeres y la comunidad gay, así como la normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba, entre otros, todo lo cual contrasta completamente con la coyuntura actual en Washington.
A su vez, el asesinato de Osama Bin Laden, los ataques aéreos con drones contra supuestos “terroristas” en otras partes del mundo, son justificados como parte del gran esfuerzo para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos. No parece haber referencias a la guerra encabezada por Estados Unidos contra Libia, que resultó en un estado fallido, ni la participación estadunidense en el golpe de Estado en Honduras, entre otros.
El complejo que ocupa unas seis hectáreas incluye el museo presidencial, una biblioteca pública, un centro educativo con un auditorio, cancha de basquetbol, también un jardín donde su cultivan verduras y otros espacios para eventos públicos. En la salida, a los visitantes se les recuerda el mensaje final del presidente al concluir su estancia en la Casa Blanca: “nuestra esperanza fue que el progreso logrado, pero inacabado, inspiraría a nuevas generaciones a tomar la batuta y continuar la tarea de perfeccionar nuestra unión. La responsabilidad colectiva de nuestra democracia continúa llevando adelante el trabajo difícil, necesario, de enfrentar el mundo como es y rehacerlo como debería de ser”.
No hay explicación de cómo esa presidencia fue seguida por una que se opuso, inmediatamente y hasta la fecha, a todo este legado presente en este centro del ex presidente.



