En una entrega previa comenté que el Lic. José Abraham Torres Viramontes fue un precursor, y gracias a las gestiones que realizó, a su visión y entrega, así como al largo periodo que estuvo al frente de la Máxima Casa de Estudios (1959-1968), logró consolidar y proyectar a la Institución hasta llegar a la creación de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Previamente se realizaron las gestiones para fundar las escuelas de Medicina Humana, Ciencias Químicas, Medicina Veterinaria y Zootecnia, Economía, Odontología, Enfermería y Obstetricia, Derecho, Comercio y Administración e Ingeniería. Esta notable expansión (académica) sentó las bases para la conversión del Instituto de Ciencias Autónomo de Zacatecas (ICAZ) en Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). El propio Gobernador del Estado de Zacatecas, Ing. José Isabel Rodríguez Elías le comentaba al Rector del ICAZ: “mira José Abraham, necesitamos llevar el ICAZ a rango de Universidad, pero de acuerdo a la norma para ser Universidad necesitamos universalizar los estudios, creando todas las carreras que no tenemos”.
¿Cuál era el contexto económico, social, político y educativo en el que se dio la conversación del ICAZ en UAZ? En este artículo presento un breve esbozo del panorama educativo que imperaba en ese tiempo. Cuando el Ing. Rodríguez Elías asumió la gubernatura del Estado, había muchos problemas, Zacatecas tenía grandes carencias, uno de los problemas que más le preocupaba era el educativo. En el estado había aproximadamente mil comunidades sin servicios escolares. En esa época existían la Escuela Normar, el Instituto de Ciencias (Instituciones tradicionales) y la Escuela Rural Normal de San Marcos. El Gobierno implementó un plan para cubrir todos los servicios escolares. No obstante, con los recursos que tenía no era posible contratar a todos los maestros que se presentaban solicitando trabajo y la Federación autorizaba maestros a cuenta gotas, 35 o 40 plazas por año, lo que no resolvía la situación.
Como alternativa se reclutaba a jóvenes que habían terminado el sexto de Primaria, primero o segundo grado de Secundaria, para que fueran a cubrir todas las plazas vacantes de las escuelas; para lograr la encomienda se les inscribió en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, el cual ya no estaba en funciones, pero que gracias a las gestiones del Gobernador ante la Secretaria de Educación Pública (SEP) se reactivó. Surgió así un grupo de “maestros” que trabajaban, sin las bases académicas, pero que cuando menos entretenían a las criaturas, una experiencia muy interesante. Al que le gustaba se quedaba y al que no se iba y era sustituido por otro. De ese proceso surgieron más de mil maestros quienes cubrieron todo el estado para continuar con la Secundaria. Este fenómeno se alineó con la estrategia de crear servicios escolares (“disque por cooperación de la iniciativa privada y el Gobierno del Estado”), aunque a menudo en condiciones de infraestructura deficiente (“lugares inadecuados”), de una u otra forma se atendía al sector educativo.
Como parte del proceso se restructuró la Escuela Normal. Había dos escuelas secundarias, la del Instituto de Ciencias y la de la Escuela Normal, en la Normal ingresaban entre 200 y 300 alumnos, los cuales seguían la carrera de maestros (tres años más y eran maestros sin vocación y sin nada). Se eliminó la escuela secundaria, se estableció el examen de admisión como requisito de ingreso a la Normal, se ampliaron a cuatro años los estudios, se separaron la Carrera de Maestro y la de Educadora (que se estudiaban al mismo tiempo, cursando hasta 26 materias). Se creó la Escuela de Servicio Social.
El Instituto era modesto, con las Carreras de Topógrafo y Abogado (y paren de contar). El Gobernador en ese contexto comentó con el Lic. Torres Viramontes, Rector del Instituto, la necesidad de llevarlo al rango de Universidad. De acuerdo a las normas para su creación, se requería universalizar los estudios, es decir, en todas las ramas, creando necesariamente todas las carreras. El subsidio que se le proporcionaba al Instituto era insignificante, pero en la medida que se fueran creando las escuelas que se demandaban, en esa medida se incrementaría, para que llegado el momento en que existieran el número de escuelas suficientes darle el rango de Universidad.
El Gobernador tenía un problema permanente con los jóvenes que querían estudiar una carrera que el Instituto no tenía, prácticamente las puertas estaban abiertas a todo el interesado. Se abría la lista de audiencias a las 8 am y se cerraba a las 12 horas. A partir del mediodía se atendía a las personas (entre 200 y 300), muchos de ellos jóvenes que querían estudiar alguna carrera que el ICAZ no tenía. Frente a la demanda de escuelas profesionales para los egresados del Instituto en otros estados, el Gobernador gestionaba con los rectores de las Universidades de San Luis Potosí, Durango, Aguascalientes, Torreón… y con la Universidad de Coahuila en la que había Escuela de Medina. Era una lucha permanente para acomodar a los estudiantes y que les dieran oportunidad de estudiar en áreas como medicina, por ejemplo.
Fue así como se fueron creando las escuelas con la idea de llevar al ICAZ a Universidad. Un día tratando de precipitar las cosas el Gobernador reunió a todos los doctores a todo el cuerpo médico de Zacatecas, Fresnillo y Jerez. Se reunieron en un auditorio pequeño del antiguo Hospital Civil que llevaba el nombre de “Dr. Guillermo López de Lara”, se reunieron entre 70 y 90 médicos, se les planteo la razón por la que fueron convocados: establecer en Zacatecas una Escuela de Medicina. Se propició la discusión, la mayoría a favor, en cierto momento el Gobernador solicitó elegir al director de la Escuela de Medicina, mencionó – ustedes van a decidir quien será -. Todos votaron por el Dr. Enrique Arguelles Robles.
La conversión del ICAZ en UAZ el 6 de septiembre de 1968, impulsada por el Gobernador Ing. José Isabel Rodríguez Elías, respondió a la necesidad de modernizar la educación superior en Zacatecas. El proyecto buscó superar las limitaciones económicas crónicas y expandir la oferta educativa, consolidando la autonomía a pesar de las tensiones académicas internas de la época.
¡Cuánto falta conocer sobre nuestra Máxima Casa de Estudios!
Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.
Se parte de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia (LUMAT). Informes:
http://lumat.uaz.edu.mx/; https://www.facebook.com/LUMAT.UAZ;
https://twitter.com/LumatUaz.
1Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT



