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■ Advierten nexos industriales en recomendaciones alimentarias de Estados Unidos

Elogian enfoque sostenible de guías nutricionales mexicanas

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

Nutriólogos y especialistas en alimentación han advertido que la Dietary Guidelines for America 2025-2030, publicada por el U.S. Department of Agriculture (USDA), da protagonismo a productos como carnes, lácteos enteros y grasas, reflejando vínculos financieros con industrias, en perjuicio de un proceso basado en evidencia, sostenibilidad y priorización de la salud pública.

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En contraste, la reciente publicación de las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles 2025-2030, elaboradas por el Gobierno de México, sectores académicos, de organismos internacionales y de la sociedad civil, ha sido elogiada por especialistas que destacan su diseño como instrumento de política pública de salud e incorporar la protección al medio y ambiente y la sostenibilidad como criterios centrales.

Las comparaciones han enfatizado que el gobierno estadounidense eliminó las metas numéricas para el consumo de alcohol, reduce el peso de las leguminosas en su esquema visual —al sustituir el plato del bien comer por una pirámide, ha sido calificada como confusa— y omite cualquier análisis sobre huella ambiental, uso de agua o emisiones asociadas a la producción de carne y lácteos.

Por su parte, el documento mexicano aborda desde las primeras páginas y de manera explícita cómo la dieta puede proteger o perjudicar al medio ambiente, coloca a los cereales y leguminosas como base del patrón alimentario y prioriza la accesibilidad económica y el contexto cultural; una diferencia que, según los especialistas, resulta clave para evitar mensajes contradictorios y efectos adversos en la salud pública.

Pese a que el lema de las guías estadounidenses invita a “Comer comida real” (Eat Real Food) y a que en el texto no se eliminan las recomendaciones de consumir grupos alimenticios completos, se ha advertido que la representación visual y la jerarquía simbólica son las que mayor impacto tienen en la población.

Con una pirámide reemplazando el plato del buen comer, señalan que las Dietary Guidelines for Americans 2025–2030 otorgan un protagonismo visual y discursivo a carnes, lácteos enteros y grasas de origen animal, como mantequilla o sebo, sin una advertencia proporcional sobre los riesgos cardiovasculares de su consumo habitual.

Esta omisión, advierten, no es menor en un país con alta prevalencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.

Respecto a la eliminación de metas cuantificables en el consumo de alcohol, se ha denunciado que los comités científicos asesores habían recomendado límites numéricos específicos, los cuales fueron eliminados de la versión final y sustituidos por recomendaciones genéricas como “Consumir menos alcohol es mejor para la salud en general”.

Además, varios nutriólogos subrayan que la ausencia de leguminosas en la representación visual es especialmente problemática en regiones donde estos alimentos son clave para una dieta saludable, accesible y culturalmente arraigada, ya que su desplazamiento simbólico puede reforzar patrones alimentarios más costosos y menos sostenibles. Aunque no son oficiales en México, advierten, estas guías sí marcan tendencias, llegan a medios y consultorios, y moldean el discurso nutricional global.

En Estados Unidos, algunos organismos y académicos han respaldado el énfasis de las guías en reducir alimentos ultraprocesados; sin embargo, también se ha advertido reiteradamente que varias recomendaciones no están alineadas con el cuerpo actual de evidencia científica. Incluso organismos que no han sido abiertamente críticos, como la American Heart Association (AHA), han expresado preocupación por mensajes que podrían favorecer un mayor consumo de sodio y grasas saturadas, con implicaciones para la salud cardiovascular.

Por su parte, el Center for Science in the Public Interest (CSPI) publicó un documento alterno en el que retoma recomendaciones basadas en evidencia que —asegura— fueron ignoradas en la versión publicada para favorecer a las industrias de la carne y los lácteos. En su posicionamiento, el organismo calificó a las nuevas guías como “confusas en el mejor de los casos y, en el peor, perjudiciales” para aproximadamente una de cada cuatro personas en Estados Unidos, que dependen directamente de programas federales de nutrición basados en estas recomendaciones.

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