En breve, los distintos partidos políticos definirán sus candidatos a cargos de elección popular para contender en el 2027. Para quienes simpatizamos y promovemos la trasformación de México nos interesa opinar sobre los perfiles de los aspirantes por el partido MORENA porque estamos convencidos que es la esperanza de México. Pero, esa esperanza puede verse frustrada si determina llevar como candidatos a personajes ideológica y prácticamente no identificados con el movimiento de regeneración nacional.
No es suficiente con que estén afiliados al partido político. Es innegable que muchos lo están porque les abre la oportunidad a la ambición personal. A diferencia de otros momentos, la elección adecuada de candidatos cobra una relevancia excepcional porque la oposición derechista, principalmente del PRI y PAN, está siendo usada como instrumento ideológico, político y electoral por una fuerza transnacional interesada en hacer de México una Venezuela, Chile, Colombia, Bolivia, Perú, Argentina o cualesquier otro ejemplo de subordinada a los intereses de las transnacionales y al geopolítico del imperio gringo.
Para la derecha transnacional injerencista y fascista le son atractivos los aspirantes carentes de valores, principios, ética y amor al pueblo y que tengan un perfil que anteponga la ambición personal por sobre el proyecto de nación. Estosperfiles suelen ser trepadores, arribistas, traicioneros, simuladores, hipócritas, embusteros y muy corruptos. AMLO pensaba en ellos cuando acuñó como principios “no robar, no mentir, no traicionar”.
Esos políticos siempre están al asecho y el chantaje de “chapulinear” para cristalizar una ambición personal, es su modus vivendi en la política. Son muchos los casos que podemos mencionar de personajes que hasta hace poco votaron por la privatización del ejido, a favor del FOAPROA, las “reformas estructurales” de Peña Nieto en educación, salud, energía, etc. Son escasos los aspirante que cambia de partido para defender un proyecto social. La sobreabundancia de los “ambiciosos vulgares”, ha creado un segmento de la sociedad que se ha enriquecido viviendo toda la vida del erario público defendiendo “apasionadamente” una postura política y, al poco tiempo, una postura contraria.
Para este tipo de “animales políticos” el proyecto son ellos mismos, contrario a quienes pensamos que el proyecto es un programa de transformaciones y la persona un medio para instrumentarlo.
Para el zoon politikón (como les llamaba Aristóteles) se defiende el legado cuando el cargo político se hereda, creando un clan familiar o, en el mejor de los casos, un caciquismo. Como se entenderá, eso
en nada abona a la democracia, mucho menos puede defenderse y profundizar un programa de transformaciones porque, para el “ambicioso vulgar” el proyecto es el mismo político. Defender y profundizar su “legado” conlleva a promover el nepotismo, la reelección, el fortalecimiento de las conductas conservadoras y la antidemocracia.
Los partidos opositores, dado que son ideológica y políticamente muy conservadores, se encuentran muy atestados de ese zoon politikón. Pero debe reconocerse que dentro del partido MORENA hay islas,
grandes y pequeñas, distribuidas en el territorio nacional donde los ambiciosos vulgares, con credencial de afiliación, por su práctica, usos y costumbres políticas no pueden diferenciarse de los opositores más
conservadores. Todos ellos reúnen el perfil perfecto para que la derecha transnacional participe, por su conducto, en los asuntos internos de México. Es, a no dudarlo, un problema de soberanía.
Tomando ese marco de referencia, la reflexión y la práctica política de la izquierda auténtica debe mostrar a los ambiciosos sin proyecto social y obstaculizar que sean nominados a cargos de elección popular porque, en realidad, son auténticos infiltradores de la praxis política más conservadora.
La coyuntura política que se produjo para derrotar electoralmente a PRIAN y Andrés Manuel López Obrador pudiera asumir la Presidencia de la República ocupó de una gran alianza pluriclasista, en la que participaron sectores muy comprometidos con la trasformación, pero también muchos arribistas, ambiciosos, trepadores políticos. Algunos de ellos, habiendo obtenido espacios políticos personales traicionaron al movimiento de regeneración nacional que ha promovido la Cuarta Transformación caracterizada por el Humanismo Mexicano. Pero otros continúan usufructuando sin que exista certeza de que en su pensamiento y en su práctica se haya registrado una transformación. Simulan y al rato harán lo mismo que Lilly Téllez o Germán Martínez, sólo por recordar dos ejemplos.
En actualidad, la coyuntura para llegar al triunfo electoral ya ha sido rebasada. Vivimos un nuevo momento. No se ocupa hacer concesiones a políticos que fingen compromiso social o que realizan
chantajes de irse a otros partidos si no se les cumplen sus ambiciones. Si no se tiene cuidado con ellos, al rato no sólo se irán al PRI o al PAN como lo hicieron Germán Martínez o Lilly Téllez, pudieran convertirse en auténticos empleados políticos del conservadurismo transnacional y teniendo como sus coordinadores reales a Claudio X. González y/o a Ricardo Salinas Pliego. De pensarse.



