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Trabajo de cuidados, invisible, no remunerado y asumido por mujeres

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

En el vestíbulo del Congreso del Estado se llevó a cabo el conversatorio “Cuidar tiene voz: Experiencias que sostienen al Estado”, un espacio de diálogo organizado por la LXV Legislatura en el marco de las actividades conmemorativas del Día Internacional de la Mujer. El encuentro tuvo como objetivo visibilizar el trabajo de cuidados, una labor que, aunque indispensable para la sociedad, históricamente ha permanecido invisible, no remunerada y asumida principalmente por mujeres.

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Durante la apertura del evento se destacó que cuidar implica sostener la vida cotidiana: acompañar, alimentar, curar, organizar y proteger a quienes lo necesitan. Sin embargo, pese a su importancia social, esta tarea se ha desarrollado durante décadas en condiciones de desigualdad y sin reconocimiento institucional.

El conversatorio fue impulsado por la Comisión de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres, presidida por la diputada Renata Libertad Ávila Valadez, quien subrayó la necesidad de abrir espacios de escucha para las mujeres que sostienen la vida familiar y agradeció la participación de las mujeres cuidadoras invitadas al conversatorio, entre ellas María Gabriela Leyva Zavala, Cristina Pérez Martínez, María Ivonne Castro Hernández, Claudia Córdoba y Audelia Castro Arteaga, quienes compartieron sus testimonios sobre lo que implica cuidar a otras personas en distintos contextos.

También estuvieron presentes las diputadas y diputados Ma. Teresa López García, Georgia Fernanda Miranda Herrera, Isadora Santibañez Ríos, el legislador Marco Vinicio Flores Guerrero, además del diputado Oscar Rafael Novella Macías, presidente de la Comisión de Cultura.

En sus intervenciones, los legisladores coincidieron en que el trabajo de cuidados debe incorporarse a la agenda pública y traducirse en políticas concretas que reconozcan y respalden a quienes lo realizan. De manera breve, señalaron la importancia de construir un sistema de cuidados que permita atender las necesidades de las personas dependientes y de quienes las cuidan, así como continuar impulsando reformas que garanticen derechos y apoyos institucionales.

Uno de los planteamientos retomados durante el conversatorio fue la reflexión contenida en el libro La ciudad de los cuidados, obra que plantea cómo las ciudades y las políticas públicas suelen diseñarse sin considerar la realidad de quienes cuidan, pese a que estas personas enfrentan diariamente retos relacionados con movilidad, acceso a servicios y tiempo disponible.

Sin embargo, el momento central del encuentro fue la participación de mujeres cuidadoras que compartieron sus experiencias personales, muchas de ellas marcadas por la precariedad, el desgaste emocional y la falta de apoyo institucional.

En los testimonios del conversatorio, las participantes compartieron de manera general experiencias personales relacionadas con el trabajo de cuidados y las dificultades que enfrentan en su vida cotidiana al hacerse cargo de familiares en situación de vulnerabilidad.

Una de las historias relatadas fue la de una mujer que asumió la crianza y el cuidado de una joven con problemas de salud después de que su madre la abandonara cuando era pequeña. Explicó que conoció al padre de la niña años después de haber salido de un matrimonio marcado por el alcoholismo y la depresión. Decidió formar una nueva familia con él y apoyar en el cuidado de la menor. Sin embargo, la situación cambió de forma drástica cuando su esposo murió en un accidente provocado por la explosión de un tanque de gas mientras intentaba auxiliar a unos vecinos. La mujer recordó el momento del accidente como una experiencia profundamente traumática, ya que presenció cómo su esposo resultó gravemente quemado y falleció días después en el hospital. Tras su muerte, ella continuó haciéndose cargo de la joven, a quien considera como su hija.

En su intervención también habló sobre las dificultades económicas, emocionales y de salud que ha enfrentado a lo largo de los años como cuidadora, así como los retos para acceder a apoyos médicos y tratamientos necesarios para la persona a su cargo. Señaló que, en muchas ocasiones, las familias deben buscar ayuda por distintos medios ante la falta de atención suficiente por parte de las instituciones.

Otros testimonios coincidieron en que el trabajo de cuidados suele recaer principalmente en mujeres que, además de atender a personas enfermas, con discapacidad o adultas mayores, deben sostener el hogar y enfrentar situaciones personales complejas. Varias participantes explicaron que esta labor implica una gran carga física y emocional, pues requiere dedicar prácticamente todo su tiempo a la atención de otra persona.

Asimismo, señalaron que muchas cuidadoras enfrentan afectaciones psicológicas derivadas del desgaste constante, la preocupación por la salud de sus familiares y la incertidumbre económica. Algunas incluso mencionaron la necesidad de recibir acompañamiento psicológico para poder sobrellevar las situaciones que viven diariamente.

Las participantes coincidieron en la importancia de que las autoridades escuchen estas experiencias y avancen en la creación de políticas públicas y apoyos que reconozcan y respalden la labor de las personas cuidadoras.

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