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■ Según especialistas del Hospital de Especialidades en Salud Mental de Calera

Aumentan atenciones por tentativas de suicidio principamente en menores

■ El nosocomio recibe diariamente entre tres y cinco casos

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

El Hospital de Especialidades en Salud Mental de Calera ha observado durante los últimos meses un aumento en las atenciones por tentativas de suicidio, principalmente entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes, informaron la directora María Isela Rodarte Mier y la subdirectora Aide Santamaría González Cárdenas.

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Las funcionarias estimaron que el hospital recibe diariamente entre tres y cinco atenciones por tentativas de suicidio. Rodarte Mier calculó, además, que de cada 20 pacientes atendidos por esta causa, alrededor de 10 regresan después de una nueva tentativa.

Relacionó los reintentos con las condiciones familiares y sociales a las que vuelven los pacientes después del alta. “Una vez que salen aquí del hospital, que son dados de alta, sí hay reincidencia”, señaló, y añadió que algunas familias no mantienen posteriormente el acompañamiento.

La directora no informó cuántos pacientes reciben seguimiento, cuánto tiempo transcurre entre el alta y el primer contacto, ni qué ocurre cuando una persona deja de acudir. El Programa Nacional para la Prevención del Suicidio contempla la gestión y seguimiento de casos para evitar que la atención se interrumpa después de una tentativa o durante la referencia entre instituciones.

Sobre la aplicación del Programa Nacional para la Prevención del Suicidio, las directivas señalaron que personal médico, de psicología y trabajo social ha recibido capacitación durante los últimos dos años, aunque no detallaron la implementación específica del sistema Código 100, los criterios de valoración, referencia y seguimiento, ni el número de profesionales con especialización formal en conducta suicida.

González Cárdenas aseguró que todo el personal de psicología y psiquiatría está especializado en suicidología y mencionó las neurociencias, la intervención breve y la intervención en crisis como enfoques actuales, pero no precisó las guías, instrumentos o técnicas incorporadas recientemente en capacitaciones. Agregó que enfermería, trabajo social y las áreas operativas conocen los procedimientos de seguridad ante posibles autolesiones dentro del hospital.

Al abordar la prevención comunitaria, las funcionarias mencionaron talleres en escuelas y centros laborales, difusión de factores de riesgo y protección, aplicación de pruebas psicológicas a estudiantes y acciones de posvención después de una muerte por suicidio.

Entre los factores de riesgo señalaron tentativas previas, depresión, consumo problemático de sustancias, aislamiento, violencia, acoso escolar, pérdidas personales y dificultades económicas. Como factores protectores mencionaron las relaciones familiares y sociales positivas, disponer de una persona de confianza y pedir ayuda profesional.

González Cárdenas afirmó que el impacto de los talleres escolares se mide mediante pruebas psicológicas para identificar tendencias de riesgo, pero no especificó qué instrumentos utilizan ni cuántos estudiantes fueron detectados, canalizados y efectivamente atendidos.

Para la Organización Mundial de la Salud, la prevención comunitaria no se reduce a impartir pláticas o enseñar señales de alerta. Su modelo LIVE LIFE también incluye limitar el acceso a medios letales, promover una comunicación responsable, desarrollar habilidades socioemocionales y garantizar la detección, atención y seguimiento de personas en riesgo, así como medir los resultados.

La subdirectora abordó el mito de que preguntar sobre el suicidio puede inducirlo. Ante la existencia de pensamientos suicidas, recomendó escuchar, avisar a otras personas y solicitar ayuda al 911, la Línea de la Vida o un servicio sanitario.

Cuando existe un plan o acceso a un método, las recomendaciones sanitarias indican no dejar sola a la persona mientras llega la ayuda, escucharla sin juzgar ni minimizar lo expresado y, si puede hacerse de manera segura, limitar temporalmente el acceso a armas, medicamentos, plaguicidas u otros medios. La Línea de la Vida atiende en el 800 911 2000; ante un peligro inmediato debe llamarse al 911 o acudir a urgencias.

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