Mujeres con discapacidad y madres cuidadoras expusieron dificultades para dar continuidad a terapias físicas, continuar sus estudios y cuidar su propia salud mientras atienden a familiares con discapacidad, durante la mesa de diálogo “Mujer y Discapacidad”, organizada por el Instituto para la Atención e Inclusión de las Personas con Discapacidad del Estado de Zacatecas (Incluzac).
María del Patrocinio Rodríguez Márquez, madre de gemelos, uno de ellos con parálisis cerebral cuadripléjica, relató que las terapias de su hijo se interrumpieron durante la pandemia, lo que derivó en “deformaciones por falta de movimiento”. Actualmente lo lleva al Instituto Educativo para Niños con Lesión Cerebral (INELEC A.C.) para continuar su rehabilitación.
Rodríguez Márquez añadió que hace tres años le diagnosticaron artrosis de cadera, una condición que ha limitado su propia movilidad y dificultado actividades como caminar, vestirse, ponerse los zapatos y atender a su hijo.
Joana Alejandra Méndez Ovalle, docente en formación en la Licenciatura en Inclusión Educativa de la Benemérita Escuela Normal Manuel Ávila Camacho, explicó que nació con una enfermedad progresiva de la vista. A los ocho meses fue sometida a una cirugía en la que perdió el ojo izquierdo y en mayo de 2011 perdió completamente la vista. Sobre las barreras enfrentadas en su formación, comentó: “¿Cuántas veces no me he peleado con un maestro por entregarme un examen impreso?”.
Cintia Navarro Patiño, terapeuta de lenguaje de profesión, describió el cambio que le representó desarrollar una condición que afecta su motricidad fina, al grado de que ya no puede escribir ni usar el calzado que antes utilizaba en su trabajo. Contó que al recibir su diagnóstico enfrentó el rechazo de una enfermera, y que para su rehabilitación realiza fisioterapia, hidroterapia, natación en la alberca olímpica y caminatas de tres kilómetros los domingos. Dijo que carga consigo un banco portátil para sentarse cuando el dolor se presenta fuera de casa, y que aconseja a otras personas con discapacidad investigar y adaptar sus propias soluciones a partir de lo que el cuerpo pide.
Durante la ronda de preguntas, María José Domínguez, madre de una joven de 18 años con autismo y epilepsia y quien fue alumna de Navarro Patiño años atrás, pidió visibilizar también la necesidad de apoyo para las cuidadoras, con la frase «que se cuiden los cuidadores».
También intervino un padre cuya hija nació a los cuatro meses de gestación, con un peso de 450 gramos, y murió en 2019 a los 20 años. “Mi hija nunca caminó, nunca gateó, nunca vio, pero fue feliz”, expresó.
La directora general del Incluzac, Miriam García Zamora, estuvo presente en la actividad. El cierre estuvo a cargo de la subsecretaria de Derechos de las Mujeres, Jael Rebeca Santacruz Gutiérrez, y posteriormente se entregaron reconocimientos a las tres panelistas y a la moderadora, Raquel Mayorga Enríquez.



