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EU estructuró la economía del narco que tanto “critica”

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

El rompimiento mexicano con el patrón de crecimiento económico neoliberal (neocolonialismo), con la llegada de la 4T, es un proceso que trastoca aspectos económicos e involucra a las instituciones en que descansan los planes y programas de gobierno, en especial los relacionados con el salario, el bienestar y los apoyos a la iniciativa privada nacional y extranjera. Además, incluye la administración, política, Estado de Derecho, educación, discurso ideológico, aspectos culturales, forma de vida, respeto, o no, a tradiciones y costumbres. Se trata de un proyecto completo de sociedad.

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El modelo de sociedad define el tipo de relaciones sociales internas y con otras naciones, sean de soberanía e independencia o de subordinación al extranjero. Dicho de otra forma: las relaciones sociales internas y con el extranjero corresponden a un determinado modelo de sociedad. 

En política, Andrés Manuel López Obrador, y ahora Claudia Sheinbaum, privilegió la relación directa con el grueso de la sociedad y su política de bienestar sacó del juego a los intermediarios. Los apoyos del gobierno retiraron los condicionamientos, con frecuencia electorales, y se convirtieron en derechos sociales y en política de Estado. Eso explica parte del enfado del PRIANismo y sus aparatos corporativos.

Señalé arriba que el rompimiento con el neoliberalismo es un proceso. Inicia desde antes de que AMLO lo declarara y su retiro de la vida institucional, como del resto de la sociedad civil, es un camino que se sigue transitando. En cada momento hay obstáculos; no todo es de voluntad gubernamental porque también están presentes las voluntades de quienes se veían beneficiados y hoy se perjudican.

En lo económico, los cambios se realizan en la estructura de la economía formal, también en la informalidad y en la economía que subyace en la diversidad de actividades ilícitas (trata de blancas, huachicol, tráfico de influencias, narcotráfico, tráfico de órganos, evasión fiscal, lavado de dinero, migración, tráfico de armas, etc.).

En anteriores exposiciones he señalado que existe una ESTRUCTURACIÓN DE LA CRIMINALIDAD TRANSNACIONAL; no se trata de un hecho fortuito, es resultado de la estructura económica de algunas naciones, en particular de Estados Unidos, donde una gran parte de la economía descansa en actividades ilícitas que, al mismo tiempo, son utilizadas por el gobierno gringo como medio de chantaje o extorsión a otras naciones. Ese chantaje sirve internamente en EU como justificante de los males “necesarios” que provoca una economía que tiene al narcotráfico como una rama muy rentable, pero culpa a otras naciones de la estructura criminal que EU ha creado.

Contrario a la versión del gobierno de Estados Unidos y difundidas por los monopolios capitalistas de la comunicación, existen todos los elementos de evidencia de que la economía y el gobierno gringo protegen al narcotráfico, pero también lo ayudan a estructurarse porque, aunque con un elevadísimo costo y sufrimiento humano, contribuye al proceso de acumulación y concentración de la riqueza en manos de unos cuantos magnates que tienen amplia injerencia en las decisiones de gobierno. Entre esos magnates se encuentran la industria armamentista, farmacéutica y los banqueros.

Por un lado, la política neoliberal profundizó el uso de actividades económicas ilícitas, haciendo del narcotráfico una rama económica monopolizada por Estados Unidos; por otro lado, México estructuró su política económica a la medida de las necesidades gringas que, sexenio tras sexenio, multiplicaba y hacía más diverso el abanico de deseos de succión de riquezas de México a EU. Habíamos caído en un colonialismo muy moderno del que nuestra derecha corrupta, embustera y traidora a la patria aún no logra tomar conciencia del triste papel de marionetas que aún juega.

He sostenido que la derecha acusa de lo que tiene de sobra. Pero nuestra derecha sólo es eco de la derecha internacional, representada por una oligarquía económica, política, ideológica y militar que gobierna en Estados Unidos y hace todo por gobernar al mundo, para servirse de él. Igualmente, he dicho que a la economía y a los políticos gringos debe estarles preocupando el combate decidido que en México se hace del narcotráfico, porque su preocupación real está en que el destierro del neoliberalismo en México incluye la desarticulación del aparato económico, político, organizativo e ideológico del que se han servido. Y eso incluye, desde México, la desarticulación de la estructura criminal transnacional.

Acusaciones políticas, paridas desde Estados Unidos, para acusar que en México hay un narcogobierno, se ven empañadas con la protección que el gobierno de esa nación da a los más grandes narcos. Especialmente sucede con el cartel de Sinaloa, al que le suministraron miles de armas de grueso calibre durante el gobierno panista de Felipe Calderón a través del programa “Rápido y Furioso” que promovió el gobierno gringo mientras en México despachaba en la Secretaría de Seguridad Pública Genaro García Luna. Bueno, ya les contaré más.

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