Editorial Gualdreño 720
En días recientes se dio a conocer que la Casa del Poeta Ramón López Velarde en Ciudad de México dejaba de existir como tal para convertirse en La Casa de las Palabras. La noticia nos tomó por sorpresa en Zacatecas, aunque platicando con algunos amigos escritores que viven allá, me enteré que era algo que “ya se veía venir” y no pudieron hacer nada para evitarlo; esto me desconcertó todavía más: “Ya para 2021, cuando el centenario, las cosas ya estaban muy difíciles. David tuvo que hacer todo tipo de intentos, pero ya sabíamos desde entonces que esto no podría acabar bien”, me dijo alguien de quien omitiré su nombre por respeto, se refería a David Huerta, quien fuera asesor cultural en la Casa del Poeta y falleciera el año 2022.
En esta casa, ubicada en la colonia Roma, en la Av. Álvaro Obregón de la CDMX, vivió sus últimos tres años el poeta zacatecano Ramón López Velarde, nacido en Jerez, Zacatecas el 15 de junio de 1888 y fallecido el mismo mes, el día 19, pero de 1921, motivo por el cual en Zacatecas lo consideramos el mes de Ramón López Velarde.
El edificio en cuestión estuvo abandonado por muchos años hasta que en 1989 el gobierno del Distrito Federal adquirió el edificio para iniciar su rescate; dice Eduardo Hurtado Montalvo que la casa “luego de tantos años de abandono, había quedado irreconocible. Su rescate demandó una labor paciente y amorosa en la que intervinieron poetas, arquitectos, historiadores y urbanistas. La perseverancia y el entusiasmo invertidos por cada uno de ellos le dieron a la institución un carácter singular. La casa destinada a ser sede de la poesía mexicana […] se reedificó en homenaje a un poeta que, a su vez, contribuyó a reformar la poesía escrita en castellano y, por lo tanto, a resignificar las palabras de nuestra lengua” (1), para ese entonces ya había sido declarada por el INAH como monumento histórico y artístico y, después de ser restaurada, con una razón histórica concreta, su administración quedó a cargo de un patronato después de iniciar sus actividades el año de 1991 (2).
La razón de su creación está relacionada con preservar la memoria histórica -entendida como infraestructura cultural y no como nostalgia- y la figura y aportaciones del poeta zacatecano. A pesar del tiempo y recursos destinados en su rescate, resulta paradójico que ahora, a menos de cuatro décadas de haber iniciado actividades, se pretenda cambiar el nombre del recinto -aunque ya rectificaron- y el tipo de actividades que ahí se realizan -siguen insistiendo-, pasó relativamente muy poco para que las autoridades de la CDMX decidieran olvidar lo que durante décadas se afirmó que era indispensable recordar y rescatar; este tipo de amnesia institucional es lo que resulta todavía más sorprendente.

No se me malentienda, no estoy en desacuerdo con que haya actividades y proyectos que promuevan la diversidad cultural, nuevas expresiones culturales y políticas de inclusión; pero ¿por qué debe hacerse el proyecto de La Casa de las Palabras precisamente en un espacio cuya razón de existir siempre fue otra? ¿No hay en toda la CDMX otro espacio para hacerlo? El problema más significativo que yo veo es el de la sustitución simbólica. La literatura indígena, la afromexicana, el cabaret, la comunidad LGBT+, merecen tener sus espacios, pero ninguna de ellas necesita ocupar la casa del poeta para legitimarse; no es desplazando patrimonios existentes como las expresiones culturales deben promover su crecimiento.
La Casa de Ramón López Velarde no es solamente la casa de un poeta, es la manifestación de lo que alguna vez fue considerado como indispensable: que la poesía mexicana merecía tener una casa. Durante más de cien años se ha citado reiteradamente a Ramón López Velarde y a su Suave Patria en actos oficiales, ojalá que en la Ciudad de México estén dispuestos a conservar el proyecto de esa casa en donde su voz terminó por construirse y las autoridades capitalinas den marcha atrás, porque a estas alturas no es suficiente con mencionarlo en discursos políticos como el poeta nacional y como una figura emblemática de la literatura mexicana.
Los últimos años se ha hecho énfasis en que la memoria histórica debe ser preservada y en que la amnesia colectiva debe ser combatida, se han implementado estrategias para recuperar figuras olvidadas de nuestra historia y fortalecer nuestro patrimonio cultural, ¿por qué entonces no se hace un esfuerzo mayor por conservar el proyecto de la Casa del Poeta Ramón López Velarde en CDMX y en todo caso hacer lo conducente para revitalizarlo?
Jánea Estrada Lazarín
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(1) Eduardo Hurtado Montalvo, “La Casa del Poeta Ramón López Velarde”, en: https://revista-liber.org/articulo/la-casa-del-poeta-ramon-lopez-velarde
(2) “El financiamiento ha tenido dos fuentes principales: una modesta asignación del Departamento del Distrito Federal y los apoyos de otras instancias para la cultura. Hasta la fecha, estos apoyos se han obtenido principalmente de organismos oficiales, como el Instituto Nacional de Bellas Artes, el antiguo Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la actual Secretaría de Cultura”, Ibidem.
Nota: La comunidad artística está convocando a una manifestación de protesta en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, el viernes 12 de junio a las 16:00 horas, en Av. Álvaro Obregón No. 73, Colonia Roma, CDMX.
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_720



