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viernes, 27 mayo, 2022
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El periodismo y la violencia en el futbol

Libreta de Reportero

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Por: Antonio Salas •

El fin de semana pasado, las grotescas escenas de pseudo aficionados golpeándose en el Estadio La Corregidora en Querétaro acapararon la atención mediática.

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No sólo ese sector de la industria especializado en deportes se veía rebasado en la necesidad de consumir información, desde otros ángulos fuera de lo deportivo, se fueron conociendo más y más detalles.

Sin la menor duda, lo más impactante fue observar a familias correr asustadas sobre la cacha buscando un lugar donde protegerse. Unos incluso se escondieron en los vestidores del visitante.

Mientras el desarrollo de los hechos iba avanzando, también nos percatamos de la falta de sensibilidad que hay en muchos de aquellos que publican en redes sociales e Internet para adelantar juicios, editorializar la información y tomar parte de lo ocurrido.

Con cierta incomodidad leí, sin prestar más atención, las publicaciones que al respecto surgían en los primeros minutos, mucha de ella carente de datos reales e incluso, respondiendo más a sus intereses que al de las audiencias.

Una vez más, al trago amargo que para propios y extraños significó ver invadida la cancha, estuvo aderezado por ese sector del negocio de los medios cuyos integrantes opinaron, pero no informaron.

Justo aquí en Zacatecas, pudimos leer como ante la no confirmada noticia de la presunta muerte de algunos de los participantes en la gresca, señalaban como una batalla a muerte lo ocurrido.

¡Qué fuerte! Una sola palabra, en un pésimo contexto, puede ser el detonante otros hechos por el simple hecho de asumir que ocurría algo que quizá no.

Vale la pena reflexionar al respecto, en un entorno donde el país regresa a una nueva normalidad, donde los espacios deportivos reciben nuevamente a sus aficionados en capacidad de cupo total.

Usted que ha tenido la oportunidad de asistir a un encuentro deportivo no me dejará mentir, no hay como estar allí, en la tribuna. Un sentimiento que con nada se compara.

Sin embargo, si las condiciones geográficas lo impiden o si como ocurre en la entidad, no se tiene un equipo representativo nacional de planta, esa emoción generalmente llega a través de los medios de comunicación.

Para nadie es secreto, el futbol en México representa un gran negocio.

Hasta antes de la pandemia por Covid-19 el Sistema de Cuentas Nacionales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indicaba que ese deporte a nivel profesional generaba aproximadamente 114 mil millones de pesos anuales.

El futbol en México generaba, hasta esa época, 193 mil 200 empleos con una derrama salarial de 25 mil millones de pesos al año. Repartidos en el sector que incluye además de los espacios deportivos a los restaurantes, casinos y prensa.

El impacto favorecía además a otros sectores como la industria textil, seguida por el sector agropecuario, gracias al consumo de alimentos y bebidas que se consumen, ya sea en estadios y establecimientos de entretenimiento, como en los hogares durante los encuentros deportivos.

No podría ser menos, cuando un 78 por ciento de la población de nuestro país se ha declarado seguidor de algún equipo o tener por lo menos interés en los resultados y movimientos del sector.

Para entonces la Federación de Futbol Internacional de Historia y Estadística (IFHHS) colocó a México en el lugar 26 del ranking mundial, seis espacios más abajo que en el 2018.

Es por eso que el impacto que pueda tener la prensa en un momento como el que vivimos en Querétaro será determinante en las consecuencias, positivas o negativas que se puedan tener.

Si bien es cierto, lo que aparece en las plataformas no es una provocación directa que incite a la violencia, si podría ser la gota que derrame el vaso que se ha ido llenando durante la formación social del aficionado, aderezada con la responsabilidad de los clubes.

Fernando Esquivel Lozano, docente e Investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL ha dicho que atribuir la responsabilidad sólo a los medios de comunicación podría ser algo muy simple, pues lo importante es trabajar, en conjunto, en la formación de un aficionado real y no en la creación de fanatismos.

Considerar que el aficionado sólo y concretamente destinará su interés al mero aspecto deportivo y a la duración de las justas, sería minimizar su entorno y el impacto que el esparcimiento debe de tener en su vida cotidiana.

En Zacatecas, hasta este momento, podemos observar que afortunadamente la gran mayoría de la información local, nacional o internacional que en materia deportiva se consume cumple con su función.

El desarrollo propio de la ciudad y experiencias que ya se han tenido, pudiera sugerir que en algún momento alcance un nivel que permita ser sede de una franquicia nacional que represente a la ciudad en la Liga profesional de soccer.

Por eso, es importante observar lo que ocurre en otras plazas, la construcción de audiencias y el mensaje que los equipos, independientemente de la disciplina, puedan dar a la sociedad.

Mientras que en esa construcción de escenarios, lo mediático también deberán cumplir con una función determinante para que el deporte pueda cumplir su función, la de ser ejemplo de un juego limpio y generador de condiciones de calidad de vida y salud.

En Zacatecas estamos a tiempo de poder tener una vida deportiva pacífica: los deportistas hacen lo suyo, la sociedad lo propio y la prensa tiene una enorme veta a explorar en ese sentido.

Por lo tanto, como en otros temas de cobertura deberán cumplirse dos requisitos básicos del periodismo: ser imparcial y ser ético.

Ojalá lo de Querétaro sirva de ejemplo, para todos, de lo que no debe existir y seamos protagonistas de un alto nivel de Fair Play, juego limpio.

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