Cada 10 de mayo, México celebra a las madres con flores, serenatas y homenajes escolares. No obstante, detrás de la conmemoración persiste una realidad marcada por la desigualdad laboral, la violencia, las maternidades adolescentes, la sobrecarga de cuidados y el trabajo no remunerado que, de manera silenciosa, continúa sosteniendo gran parte de la economía y de la vida cotidiana del país.
Las cifras recopiladas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) y especialistas en Zacatecas evidencian que la maternidad en México sigue desarrollándose en condiciones profundamente desiguales.
De acuerdo con estadísticas del INEGI con motivo del Día de las Madres 2026, en el cuarto trimestre de 2025 residían en México 54.9 millones de mujeres de 15 años y más; de ellas, 71.5 por ciento había tenido al menos una hija o hijo nacido vivo. La proporción varía conforme avanza la edad: mientras apenas el 5.2 por ciento de las adolescentes de 15 a 19 años había sido madre, el porcentaje ascendía a 93.7 por ciento entre las mujeres de 60 años y más.
Las diferencias generacionales también se reflejan en el promedio de hijas e hijos. Entre las adolescentes de 15 a 19 años el promedio era de 0.1 hijos por mujer, mientras que las madres mayores de 60 años reportaban un promedio de cuatro hijos nacidos vivos.
En cuanto a la situación conyugal, el INEGI reportó que 45.7 por ciento de las madres mexicanas se encontraban casadas; 23.6 por ciento había estado alguna vez unida (separadas, divorciadas o viudas); 20.1 por ciento vivía en unión libre y 10.6 por ciento se identificaba como madre soltera.
Los datos educativos muestran avances importantes, aunque todavía insuficientes. La mayoría de las madres de 25 años y más contaba con estudios de secundaria, con 33.8 por ciento, mientras que 31.9 por ciento había alcanzado el nivel medio superior o superior. Destaca que entre las madres de 30 a 34 años casi la mitad, es decir, 49.5 por ciento, logró cursar estos niveles educativos. Sin embargo, entre las mujeres mayores de 60 años predominaba la primaria incompleta, con 34.6 por ciento.
Pese a estos avances en materia educativa, las oportunidades laborales continúan siendo limitadas para millones de mujeres. Durante la conferencia “El cuidado que sostiene la economía: la aportación invisible de las mujeres”, la economista y docente de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), Imelda Ortiz Medina, expuso que las mujeres zacatecanas realizan en promedio 50 horas semanales de trabajo doméstico y de cuidados sin remuneración; es decir, diez horas más que el promedio nacional de 39.5 horas y cerca de 30 horas más que los hombres en la entidad.
A nivel nacional, este trabajo representa el 24 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a 8 billones de pesos que no son reconocidos dentro de la economía formal. De ese total, las mujeres aportan 71.5 por ciento, mientras que los hombres apenas contribuyen con 28.5 por ciento. Si estas actividades fueran remuneradas, las mujeres recibirían alrededor de 7 mil 248 pesos mensuales.
Además, especialistas han señalado que el hogar funciona como un “subsidio invisible” para las empresas, debido a que las mujeres absorben gratuitamente costos relacionados con la alimentación, la limpieza, el descanso y los cuidados de quienes integran la fuerza laboral.
Las cifras nacionales también revelan una marcada brecha económica. Actualmente, únicamente 45 de cada 100 mujeres en edad productiva participan en el mercado laboral, frente a 75 de cada 100 hombres. Esto significa que la brecha de participación económica en México alcanza los 29 puntos porcentuales, el doble del promedio registrado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es de 13.7 puntos. Además, entre 2005 y 2025 la participación laboral femenina apenas avanzó cuatro puntos porcentuales.
En Zacatecas, la situación resulta aún más crítica. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2025, la entidad registra una de las tasas más bajas de participación económica femenina del país, con apenas 40.7 por ciento de mujeres integradas al mercado laboral. Sólo Chiapas y Veracruz presentan cifras inferiores.
A ello se suma la persistente desigualdad salarial. El Instituto Mexicano para la Competitividad documentó que las mujeres reciben únicamente 84 pesos por cada 100 pesos que gana un hombre por realizar la misma actividad. Asimismo, el INEGI reportó que 46.7 por ciento de las mujeres ocupadas percibe hasta un salario mínimo y que 5.6 por ciento no recibe ingresos por su trabajo, cifra superior al 4.8 por ciento registrado entre los hombres.
La maternidad también continúa atravesada por problemáticas que afectan directamente el futuro de miles de adolescentes. Zacatecas ocupa el tercer lugar nacional en embarazos adolescentes, mientras que México se mantiene como el segundo país con mayor incidencia de esta problemática a nivel mundial.
Las estadísticas indican que en Zacatecas más del 25 por ciento de los nacimientos registrados de madres solteras corresponde a adolescentes menores de 20 años, lo que coloca a la entidad entre las de mayores índices del país, junto con Guanajuato, Puebla, Aguascalientes, Coahuila y Yucatán. Incluso, Naciones Unidas estima que faltan 300 años para erradicar el matrimonio infantil y 140 años para alcanzar igualdad en los espacios de poder.
A la desigualdad económica y social se suma la violencia que enfrentan muchas madres. Durante la conferencia “Violencia familiar y vicaria en Zacatecas: Elementos para su prevención”, Adriana Rivero Garza explicó que 74 por ciento de los casos de violencia vicaria podrían prevenirse si se identificaran oportunamente. Precisó que este tipo de violencia se ejerce utilizando a hijas e hijos para dañar emocionalmente a las madres mediante amenazas, manipulación, sustracción de menores o incluso el uso del sistema judicial.
La especialista alertó que 63 por ciento de los hijos de víctimas presenta síntomas de depresión y 66 por ciento ansiedad. Asimismo, pidió que los ministerios públicos consideren parentescos hasta cuarto grado, debido a que muchos agresores utilizan sobrinos, abuelos u otros familiares para mantener control sobre las mujeres.
Por su parte, Yadira Karina Pulido Valadez advirtió que el momento de mayor riesgo para las mujeres ocurre cuando deciden separarse de su agresor, ya que la violencia puede incrementarse hasta en 500 por ciento y la sustracción de menores se presenta en nueve de cada diez casos.
Así, este 10 de mayo, mientras las madres mexicanas reciben homenajes y felicitaciones, las cifras revelan una realidad mucho más compleja: millones de mujeres continúan sosteniendo la economía, los cuidados y la vida cotidiana desde la desigualdad, la precariedad y el trabajo invisible. La celebración permanece, pero también las deudas históricas hacia quienes, durante generaciones, han cargado silenciosamente con el peso de cuidar al país.



