Comerciantes ubicados en el Callejón Veyna y zonas aledañas del Centro Histórico manifestaron su inconformidad por los filtros de acceso instalados durante el Festival Cultural Zacatecas (FCZ) 2026, al señalar que las medidas implementadas por elementos de seguridad han impactado negativamente sus ventas, que aseguran, han disminuido hasta en un 40 por ciento, pese a tratarse de uno de los periodos con mayor afluencia turística del año.
De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, los cierres y restricciones comienzan entre las 18:30 y 19:00 horas, justo cuando se incrementa la llegada de visitantes, especialmente en días con presentaciones masivas como la del cantante Pablo Alborán. Los comerciantes indicaron que, aunque entienden la necesidad de mantener el orden, la logística aplicada ha limitado el acceso de clientes a sus establecimientos.
Una comerciante de una cafetería ubicada en el Callejón Veyna explicó que, en varias ocasiones, elementos de la Policía Estatal han solicitado identificación tanto a clientes como al personal para permitirles el paso, sin que según dijo, exista claridad sobre las instrucciones.
“De vez en cuando piden identificación a los clientes para pasar, igual a nosotros cuando vamos por ellos. Nos dicen que son órdenes, pero no sabemos exactamente de quién”, expresó.
La comerciante señaló que, a pesar de que ampliaron su horario de atención hasta las 23:00 horas para aprovechar la derrama económica del festival, las restricciones han reducido considerablemente el flujo de visitantes.
“Nuestras ventas han bajado en un 40 por ciento. En otros años, cuando hay eventos fuertes, incluso aumentaban hasta en un 70 por ciento, sobre todo en el Día de Muertos o durante el mismo festival cultural”, afirmó.
Como ejemplo, relató el caso de una clienta frecuente que se encontraba dentro del establecimiento y esperaba a su hija, quien intentó ingresar posteriormente. Sin embargo, los elementos de seguridad le indicaron que debía rodear varias calles para acceder, lo que provocó que ambas decidieran retirarse.
“No las dejaron pasar directamente. La clienta prefirió irse y eso afecta, porque se pierde la venta”, comentó.
Los comerciantes coincidieron en que, si bien la cartelera del FCZ 2026 ha sido atractiva y con artistas de alto nivel, consideran que la logística debe replantearse para beneficiar también a los negocios locales.
“Reconocemos que hay muy buena cartelera y artistas muy buenos, pero se necesita una logística que ayude a todos, porque los turistas no pueden pasar fácilmente a ciertos lados”, indicaron.
Otro propietario de un local en la misma zona señaló que, aunque no ha enfrentado tantos conflictos como la cafetería, sus clientes deben llamarle por teléfono para que él mismo los recoja en los puntos de acceso y puedan ingresar.
Situaciones similares se reportaron en el Callejón de Ozuna, donde un comerciante de comida afirmó que los cierres se realizan diariamente alrededor de las 17:00 o 18:00 horas. Según su testimonio, los elementos de seguridad suelen ser estrictos y, en ocasiones, poco flexibles. “No dejan pasar y la gente tiene que rodear”, expresó.
El mismo comerciante denunció que, en una ocasión, no se permitió el acceso a una joven con parálisis, lo que calificó como una actitud “poco ética” y “grosera”. Además, señaló que, en comparación con el año pasado y el anterior, sus ventas han disminuido entre un 50 y un 60 por ciento.
También mencionó que, mientras algunos negocios establecidos enfrentan restricciones, otros espacios cercanos, como un bar ubicado junto a un hotel, colocan mesas en la vía pública y venden alimentos con música a alto volumen, lo que aseguró, genera descontrol. “Ahí no vemos que haya tanto control, y eso no es parejo”, señaló, al tiempo que llamó a las autoridades a mejorar la coordinación y establecer comunicación con responsables municipales o estatales.
Asimismo, consideró que las medidas terminan beneficiando más al comercio ambulante. “Es mejor para los que venden en la calle papas y no pagan impuestos. La avenida Hidalgo está llena y a nosotros nos restringen el acceso de clientes”, afirmó.
Por su parte, personal de la Policía Estatal consultado en el lugar indicó que las acciones responden al exceso de personas y buscan prevenir accidentes. Explicaron que los cierres son “espontáneos” y se aplican según la concentración de público, además de que en el Callejón Veyna se busca evitar que los asistentes se sienten en los escalones y obstaculicen el paso. “Son órdenes directas de los jefes y se hacen para prevenir incidentes”, señalaron.
Elementos de Tránsito precisaron que el control de callejones corresponde a la Policía Estatal, mientras que ellos se enfocan en la regulación de vialidades. No obstante, los comerciantes aseguraron haber visto tanto a policías estatales como municipales y agentes de tránsito participando en los filtros.
Finalmente, los locatarios coincidieron en que son conscientes de la necesidad de implementar medidas de seguridad, pero consideraron que estas deben ser más flexibles y con mejor planeación para que el festival cumpla también con su objetivo de impulsar la economía local. “Se necesita una logística más eficiente para que las ventas realmente se reflejen y haya una ayuda real para los negocios del Centro Histórico”, concluyeron.



