spot_img

Primer año de la presidenta. Continuidad y contrastes

Más Leídas

- Publicidad -

Por: JuanJo Montiel Rico •

La presidenta Claudia Sheinbaum cerró su gira nacional con motivo de su Primer Informe de Gobierno en el Zócalo de la Ciudad de México, con un mensaje que enmarca de manera muy clara el rumbo de su administración.  No se trató únicamente de un corte de caja. A mi juicio, presentó las bases de una visión de gobierno que da continuidad al proyecto obradorista, pero también estableció contrastes claros con su antecesor. En ese equilibrio, las tres coordenadas fundamentales fueron la agenda de reformas constitucionales, los resultados en política social y económica, la estrategia de seguridad y una fuerte apuesta por la productividad y la innovación.

- Publicidad -

El informe inició con la dimensión legislativa. La presidenta destacó que, a un año de su mandato, el Congreso aprobó un paquete de reformas constitucionales de gran calado. Ahí se inscribe la polémica reforma al Poder Judicial, pero también la incorporación de los programas sociales a la Constitución, con lo que la pensión para adultos mayores, las becas estudiantiles o “Sembrando Vida” dejan de ser políticas sexenales para convertirse en derechos garantizados.

De igual manera, mencionó la formalización de la igualdad de las mujeres en la Constitución, la prohibición de maíz transgénico, la vivienda como derecho laboral, la inclusión de los trenes de pasajeros en la Carta Magna, o la adscripción de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional. En conjunto, este mosaico de reformas blinda jurídicamente el ideario obradorista y deja una huella duradera más allá del ciclo político inmediato.

En el terreno social, los datos presentados fueron contundentes. Más de trece millones de personas salieron de la pobreza entre 2018 y 2024 y la desigualdad se redujo a la mitad, por lo que el decil más rico pasó de ganar 27 a 14 veces más que el decil más pobre. Son cifras que representan la columna vertebral del proyecto de la Cuarta Transformación. 

La inversión en programas de bienestar alcanza los 850 mil millones de pesos y cubre a más de 32 millones de familias, es decir, ocho de cada diez hogares en México. Al mismo tiempo, el país mantiene cifras macroeconómicas relativamene saludables, con un crecimiento en torno al 1.2% para 2025, inflación controlada, tipo de cambio estable y niveles históricos de inversión extranjera. 

El rubro de seguridad fue quizá el más esperado. La presidenta resaltó la reducción del 32% en los homicidios dolosos durante el último año, con caídas espectaculares en entidades que habían estado en el centro de la violencia, como Zacatecas, donde la disminución alcanzó el 88%. También se destacó la coordinación entre fuerzas federales y estatales, la ampliación de la Guardia Nacional y la implementación de una política que articula prevención social, inteligencia e investigación.

Sin embargo, el propio discurso reconoció los retos pendientes. La extorsión, los delitos de alto impacto en algunas regiones y la persistencia de la violencia organizada son recordatorios de que no basta con las reducciones puntuales, pues se necesita un esfuerzo sostenido, integral y profundo para revertir más de una década de deterioro. 

Si hay un rubro que marca un contraste con la administración de López Obrador es la apuesta por la innovación. Sheinbaum dedicó una parte importante de su mensaje a proyectos que suenan más a Silicon Valley que a la vieja retórica nacionalista, como el prototipo del vehículo eléctrico “Olinia”, el diseño de semiconductores, la construcción de satélites mexicanos, el desarrollo de drones no tripulados y la creación de un Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial.

Estos anuncios, acompañados de la estrategia de nearshoring y la creación de 23 polos de desarrollo regional, son la carta de presentación de un gobierno que no quiere conformarse con la redistribución, sino que busca reposicionar a México como un país innovador y productivo. Se trata de una apuesta estratégica para abrir nuevos horizontes de competitividad y empleo, y al mismo tiempo mostrar que la Cuarta Transformación no es sólo un proyecto social, sino también un proyecto económico de futuro.

El primer informe de Claudia Sheinbaum nos deja una conclusión central: hay continuidad, pero también un sello propio. Continuidad en la política social y en la narrativa de justicia redistributiva; sello propio en la estrategia de seguridad y en la apertura hacia la innovación tecnológica.

El balance general es positivo, aunque no exento de retos. El camino hacia la pacificación del país sigue siendo largo y tortuoso; la innovación y la productividad todavía necesitan madurar y traducirse en beneficios tangibles para la mayoría. Pero, en el inicio de este sexenio, los logros son claros y la ruta parece trazada para alcanzar un México más justo, más seguro y con la mirada puesta en el futuro.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -