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Alejandra Macías, ejemplo de una comerciante errante que viaja feria tras feria con su familia

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Por: RAFAEL DE SANTIAGO •

■ Junto con otros 11 integrantes, reposa en remolques adaptados como un pequeño hogar

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Decenas de remolques se observan durante la realización de una feria regional, muchos asistentes pasan sin saber qué es lo que hay adentro de ellos, desconocen cómo muchas camionetas se acondicionan en pequeños departamentos familiares donde llegan a vivir hasta 10 personas por tres semanas, sin los lujos y comodidades de sus hogares.

El trabajar en una feria implica para los comerciantes el adaptarse a vivir en la intemperie, con los riesgos que esto implica, como la falta de comodidad y falta de servicios básicos como agua y energía eléctrica en ocasiones. Esto se agrava cuando las ventas son bajas, pero para estos vendedores errantes; es su forma de vida  y es un trabajo que se hereda de familia.

Concluyó la feria de Zacatecas, aunque algunos vendedores decidieron apostar por quedarse una semana más para recuperar algo de inversión.

Afuera de un pequeño remolque en al área de juegos de la Fenaza, se encuentra Alejandra Macías lavando trastes en una tabla que hace la tarea de lavabo, al fondo se observan dos lavadoras conectadas y ropa tendida, como un pequeño patio improvisado y algunos remolques estacionados.

Alejandra platica que ella viene acompañada de 10 integrantes más de su familia, ella es originaria de Aguascalientes pero en las ferias se unen parientes originarios del Distrito Federal, entre tíos, sobrinos, etcétera para viajar y probar suerte con la vendimia.

La familia Macías se dedica a ofrecer algodones de azúcar, hot cakes, y minutos de diversión en un toro mecánico de feria en feria.

Ellos llegaron el pasado mes a la Feria Nacional de Zacatecas, después de haber trabajado en la Feria de San Luis Potosí y se quedaron una última semana para recuperar algo de ganancia.

Alrededor de 12 integrantes de esta familia viajan en remolques, en los que vienen adaptadas pequeñas estufas para cocinar, alacenas, camas y baños. Por situaciones de salud viajan con un botiquín, sólo si la situación es grave regresan a reposar a casa. De ésta, explica Alejandra sólo sacan trastes, maletas con ropa y lavadoras, que es lo más pesado de la mudanza.

Es algo que ha hecho su familia siempre, por lo que ya sus integrantes están acostumbrados a viajar, sólo los pequeños regresan a casa cuando hay temporada escolar.

“Siempre estamos fuera de casa, todo el año salimos, sólo en abril en la Feria de San Marcos, llegamos por cosas y regresamos a viajar, vivimos como en una casa; a donde llegamos sólo compramos mandado”, dijo Alejandra.

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