La rosca de Reyes es una pieza del calendario ritual anual que articula redes de familia, compadrazgo y trabajo. El sincretismo detrás de la celebración conecta el calendario litúrgico católico con fiestas invernales dedicadas a los Tlaloques, deidades asociadas a la lluvia y al inicio del ciclo agrícola. Sin embargo, el historiador Enrique Tovar Esquivel plantea que la rosca en México se consolidó hacia la segunda mitad del siglo XIX, de la mano de la migración de panaderos y reposteros franceses.
El Día de Reyes Magos como celebración cristiana de la Epifanía (la aparición y manifestación de Jesús en el mundo) no llegó al país con los españoles, según Tovar Esquivel, sino que se vinculó a la herencia gastronómica de los bizcochos en forma de rueda con un haba escondida, conocidos como gâteau des rois (pastel de Reyes), introducidos por los hermanos Juan Bautista y Francisco Frisard, quienes desembarcaron en Veracruz en 1834.
Lo que sí derivó de una costumbre española, conocida como “Años y estrechos”, fueron los llamados bailes de compadres, realizados en estados como Nuevo León a finales del siglo XIX. Estas celebraciones tenían lugar cada 6 de enero y buscaban formar parejas casaderas mediante el emparejamiento de niñas, niños y algunos objetos domésticos, cuyos nombres eran escritos en papelitos.
Para 1886, la prensa mexicana ya reportaba que la costumbre de “partir el pastel de Reyes que contiene haba” ya se había establecido en el país, proveniente de pasteleros franceses y no revestida de simbolismo cristiano.
En Francia, la tradición del haba o fève dentro de panes tipo brioche o pasteles de hojaldre establece que quien encuentra el objeto asume un rol simbólico de rey o reina por un día.
Se ubican dos grandes tradiciones que comparten la elaboración de pan en forma de corona con un objeto escondido: la de masa dulce tipo brioche en forma de corona (presente en España, Portugal, parte de Francia, y que por extensión llega a México y Guatemala) y la de hojaldre con relleno (característica del norte de Francia y Bélgica, con la galette des rois).
En el mundo hispano, el roscón español incorpora una figura y un haba —esta última asociada a la “penitencia” o al pago del roscón— y, desde hace décadas, incluye rellenos como nata, crema pastelera, trufa o chocolate. En Portugal se mantiene una tradición similar con el bolo-rei, que contiene “una miga más densa y aromática que la del roscón español”, al incluir vino de Oporto.
En el Cono Sur, particularmente en Argentina y Uruguay, la rosca de Reyes que circula de manera masiva suele enfatizar la crema pastelera y el brillo de almíbar y frutas abrillantadas. El objeto escondido puede existir o no según la región o la panadería, y la celebración convive con tradiciones propias del verano austral.
Otras celebraciones similares pero no estrictamente de Reyes incluyen la vasilopita en Grecia, que esconde una moneda asociada a la buena fortuna y el King cake en Nueva Orleans, que inaugura la temporada de Carnaval y conserva la regla de que quien encuentra la figura asume la organización de la siguiente reunión.



