Es una respuesta “contundente” a la amenaza al sistema de petrodólares que ha mantenido a Estados Unidos como la potencia económica dominante durante 50 años. Venezuela tiene 303 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, el 20% del petróleo del mundo entero. Y ya estaba vendiendo ese petróleo en yuanes, euros, rublos, además de dólares.
Los BRICS ya están construyendo canales de pago que eluden al SWIFT. Toda transacción internacional pasa a través del SWIFT y genera una comisión para los Estados Unidos que tal vez sea la principal fuente de ingresos de su sistema financiero.
En 1974, Henry Kissinger hizo un trato con Arabia Saudita: Todo el petróleo vendido a nivel mundial debe tener un precio en dólares estadounidenses.
A cambio, Estados Unidos proporcionaría protección militar. Este acuerdo creó una demanda artificial de dólares en todo el mundo. Todos los países de la Tierra necesitan dólares para comprar petróleo. Esto permite a Estados Unidos imprimir dinero ilimitado.
Y hay un patrón de lo que les sucede a los líderes que lo desafían el petrodólar: En el 2000 Saddam Hussein anunció que Iraq venderá petróleo en euros en lugar de dólares. So pretexto de poseer armas de destruccion masivas, en el 2003 Irak fue Invadido, Saddam fue asesinado y el petróleo iraquí volvió al dólar. En el 2009: Gaddafi propuso una moneda africana respaldada por oro llamada «dinar de oro» para el comercio de petróleo.
So pretexto de terrorista, en el 2012 Libia fue bombardeado, Gaddafi asesinado y el dinar dorado jamás vio la luz.
Tras el bloqueado norteamericano, Venezuela se asoció con China, Rusia e Irán, que promueven la desdolarización mundial.
Rusia vende petróleo en rublos y yuanes desde la guerra en Ucrania. Arabia Saudita está considerado el comercio en yuanes. Irán ha estado comerciando con otras monedas. China construyó CIPS, su propia alternativa a SWIFT, con 4 800 bancos en 185 países. Los BRICS están construyendo activamente sistemas de pago que eluden por completo al dólar.
China es el mayor cliente de petróleo de Venezuela. Y Estados Unidos está perdiendo millones de dólares.
La invasión a Venezuela es entonces un mensaje muy contundente, Estados Unidos no va a permitir la desdolarización del mercado mundial. En consecuencia, el bombardeo y la intervención de Venezuela tiene varios objetos: hacerse del control de las reservas de petrolero más grandes del mundo, detener la desdolarización, enviar un mensaje al resto de los países petroleros y del sur global de lo que les puede pasar si desafían al dólar, y de paso recordarles a China y Rusia cuáles son las reglas en sus dominios.



