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jueves, 26 mayo, 2022
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Clinton aventaja en el mapa electoral

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Por: La Jornada •

Nueva York. Si la elección expresara la voluntad del pueblo, ni Hillary Clinton ni Donald Trump serían la opción de la mayoría, y por ahora, a cinco días de los comicios, están virtualmente empatados en las encuestas, sin embargo, ninguno ha gozado de una mínima mayoría a lo largo de esta contienda.

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Esta elección es poco predecible y ha estado llena de sorpresas (empezando por la grotesca realidad, descartada por casi todos hace solo unos meses, de que alguien como Trump esté en la antesala de la Casa Blanca), en gran parte porque es una pugna entre los dos candidatos más impopulares de la historia moderna del país.

Ocho de cada diez votantes afirman que esta campaña los ha dejado asqueados en lugar de entusiasmados. Según una encuesta de CBS News/New York Times difundida hoy, ambos candidatos son percibidos como deshonestos por la mayoría de los votantes.

Los indicadores de este concurso, coinciden analistas, muestran que “la contienda se ha estabilizado” con un empate virtual en el promedio de las principales encuestas (con una ligera ventaja para Clinton de 1.7 por ciento). Los demócratas esperan que esto marque el fin de la hemorragia de apoyo que sufrió su abanderada a lo largo de la última semana.

El consenso es que Clinton sigue como la favorita para ganar, pero eso es menos seguro que hace una semana.

Ahora, la especulación sobre todos los posibles escenarios inunda el debate, algo que no cesará hasta el martes 8 de noviembre cuando se empezarán a contar las boletas.

Mientras los medios resaltan que la “carrera de caballos” está muy cerrada, no es inusual que las encuestas registren esto al final de la contienda, vale recordar que en 2012 el presidente Barack Obama y su contrincante republicano, Mitt Romney, estaban empatados en los sondeos, pero que Obama ganó la elección por más de cuatro puntos.

Las encuestas recientes registran que la abrumadora mayoría de los votantes que piensa participar ya están decididos, dejando solo a una pequeña fracción aún indecisa.

Pero en una elección potencialmente tan cerrada, unos cuantos indecisos podrían ser la diferencia entre el triunfo y la derrota, sobre todo en algunos de los estados claves que determinarán el resultado final.

Vale recordar que en 2000 Al Gore perdió ante George W. Bush en Florida por 537 votos, y con ello, la presidencia.

Esa también fue una elección en que Gore ganó el voto popular nacional, pero perdió la elección por no alcanzar los 270 votos en el Colegio Electoral.

Ya que no existe el voto directo en las elecciones presidenciales, los sondeos son sólo un indicador general, más no el mejor pronosticador del resultado. La presidencia se gana en el Colegio Electoral, donde cada candidato/a acumula los votos electorales otorgados por la elección en cada uno de los 50 estados.

Por eso, en esta recta final los candidatos y sus representantes están moviéndose como piezas de ajedrez a estados específicos que consideran claves, ajustando su estrategia para lograr la mayoría en el tablero del Colegio Electoral, cada una de sus escalas son precisamente seleccionadas por sus encuestas y análisis internos, los cuales que ofrecen una muestra de dónde está el juego.

Por ejemplo, ambas campañas entienden que sin Florida las posibilidades de Trump están casi anuladas, y por ello, los dos han tenido una intensa actividad ahí, al igual que en Carolina del Norte, Pennsylvania y Ohio. También hay intentos para robar un estado que se pensaba estaba en la columna del otro, por ello la visita de Trump a Wisconsin, y de Clinton a Arizona.

En una encuesta estatal publicada el día de hoy, Georgia —estado que no ha sido ganado por un candidato demócrata en más de dos décadas— está en juego con solo un punto de diferencia. A la vez, aparentemente por preocupaciones de qué está en riesgo, Clinton visitó Michigan.

Los aspirantes continuaron intercambiando fuego en sus eventos. Clinton reiteró que Trump es el candidato de la división: “Imaginen a un presidente que degrada a las mujeres, se burla de los discapacitados, insulta a latinos, afroestadunidenses y prisioneros de guerra, quien contrapone a la gente. En verdad no tenemos que imaginar cómo sería, porque todo lo que ha dicho y hecho en su carrera y en esta campaña ofrece una vista preliminar bastante buena”.

Trump repitió que Clinton es “una corrupta” que acabará en un juicio criminal mientras sus simpatizantes corean “que la encarcelen”. También arremetió, como siempre, contra “los medios corruptos, esos son algunas de las personas más deshonestas del mundo”, afirmó en Carolina del Norte hoy.

La novedad del día fue que Melania Trump, esposa del magnate, reapareció en público y pidió mayor cordialidad y cautela en el mundo cibernético al afirmar que “nuestra cultura se ha vuelto demasiado mezquina y ruda, especialmente para niños y adolescentes”. En el acto de campaña en las afueras de Filadelfia, la inmigrante eslovena habló de su admiración por Ronald Reagan al crecer en un país comunista y dijo que como primera dama trabajaría para combatir la intimidación y el bullying en línea. Nunca mencionó que su marido ha usado las redes sociales justo para eso.

Mientras Clinton parece haber logrado frenar mayor daño por el sorprendente anuncio del director del FBI, James Comey, el pasado viernes sobre el descubrimiento de más correos electrónicos que podrían ser relevantes a la investigación previamente cerrada sobre el uso de un servidor privado de la candidata cuando era secretaria de Estado, la nube de incertidumbre sobre qué más pueda anunciar el FBI sigue provocando ansiedad en la campaña demócrata.

En las últimas 48 horas han corrido rumores, filtrados por diversas fuentes oficiales anónimas, de que la agencia estaba investigando este año las operaciones de la Fundación Clinton y si esta se había usado para intercambiar favores oficiales cuando Clinton estaba a cargo de la política exterior del gobierno de Obama.

Según reportó el Wall Street Journal, hubo una disputa entre agentes del FBI y fiscales del Departamento de Justicia sobre si proceder con la investigación.

Por su parte, promotores de Trump siguen presentando su caso de que ya es hora de “drenar el pantano” de Washington y la cúpula política de ambos partidos, y tener por fin a alguien que “representa al pueblo”.

Según algunos analistas e indicadores en los sondeos, tal vez el salvavidas de Clinton al final de esta elección serán los latinos, incluyendo los inmigrantes con derecho al voto, los jóvenes y las mujeres, pero en gran medida no por apoyo a ella, sino para derrotar a Trump.

Mientras tanto, cunde el nerviosismo sobre el hecho de que aún es posible que Trump ocupe la Casa Blanca. En entrevistas recientes con dirigentes latinos, sindicalistas, activistas, economistas prominentes, jóvenes y financieros en Wall Street, todos expresan que una presidencia del demagogo derechista —algunos lo calificaron de proto-fascista— sería un desastre casi impensable, y cada día tratan de consolarse con cualquier indicación de que Clinton ganará.

Hay todo tipo de exhortaciones y proyectos para promover el voto anti-Trump (es notable que algunos de los más efectivos no son explícitamente pro-Clinton), desde acciones, videos (varios de ellos bilingües) con artistas y estrellas, hasta dibujantes/moneros.

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