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■ La activista Kenya Cuevas llama a fortalecer redes trans frente al terfismo y la violencia estructural

Llevan a cabo el conversatorio virtual “La resistencia trans frente al terfismo”

■ Señala que violencia no solo proviene del exterior, sino que existe al interior, con la ruptura de redes colectivas

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

En el conversatorio virtual “La resistencia trans frente al terfismo”, convocado por el colectivo Sangre de Tuna «Red Zacatecana por la Diversidad Sexogenérica», la activista Kenya Cuevas advirtió que México continúa siendo uno de los países más peligrosos para las personas trans, con una expectativa de vida de apenas 35 a 40 años y altos índices de transfeminicidio. 

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Desde su experiencia de más de una década en el activismo, subrayó que las violencias estructurales persisten pese a los avances legislativos y las recomendaciones internacionales.

“No hemos logrado realmente tener una empatía real con esta población. Las instituciones solo atienden cuando se les obliga por ley, y lo hacen desde una visión sexista y patriarcal”, afirmó, al recordar que aún hay cinco estados donde el reconocimiento legal de la identidad de género no es una realidad, limitando así el acceso a servicios básicos y derechos humanos.

Cuevas explicó que las instituciones suelen responder solo cuando se les obliga por vía legal y que, en muchos casos, fiscalías y comisiones de derechos humanos han dejado varados expedientes de personas trans. 

Recordó su lucha por el reconocimiento del transfeminicidio de Paola Buenrostro, que derivó en una recomendación de la CNDH después de años de buscar justicia. “Ha sido una lucha contra las mismas instituciones que deberían defendernos”, expresó.

Al referirse al avance de grupos TERF (siglas en inglés de “feministas radicales transexcluyentes”), la activista afirmó que no representan al feminismo en su sentido amplio. Aseguró que se trata de colectivos reducidos que han encontrado eco mediático pese a su escasa representatividad. “El feminismo real no excluye. Esas mujeres no son feministas, son violentadoras”, subrayó.

Mencionó a la senadora Lily Téllez como un ejemplo de figura política con un discurso transexcluyente, denominándola “una TERF política y católica”.

La fundadora de Casa de las Muñecas Tiresias relató que su organización surgió con acompañamientos a personas con VIH, al detectar la insuficiencia de los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención del SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) en los estados para garantizar medicamentos, consultas y atención continua. Explicó que la sociedad civil ha debido organizarse para aplicar pruebas rápidas y brindar acompañamiento integral.

En su intervención lanzó también una autocrítica a la comunidad LGBT: advirtió que la violencia no solo proviene del exterior, sino que existe al interior, con dinámicas de competencia y ruptura de redes colectivas. 

Señaló que los egos han impedido acuerdos que fortalezcan el movimiento y advirtió que quienes asumen la defensoría de los derechos humanos no pueden reproducir esas mismas violencias internas.

Al cierre, envió un mensaje a las mujeres trans de Zacatecas, a quienes llamó a no desistir de la organización comunitaria. “Vale la pena luchar por nuestros ideales; organizadas y empoderadas, somos una patada para el patriarcado”.

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