■ Hubo un grupo de nueve equipos finalistas; esperan ocupar el cuarto lugar
Satisfechos por presumiblemente haber ocupado el cuarto lugar de entre nueve participantes finalistas en el 16 Festival Internacional de Cine de Guanajuato, el equipo que representó a Zacatecas mediante la Universidad Norte de México en el Rally Universitario de este evento, pondera a través de su productor Odín Salinas, los logros obtenidos con su cortometraje Los hombres en la cocina huelen a caca de cochina.
En esta comedia de cinco minutos de duración participaron los actores Eileen Yáñez, quien ganara el Ariel en 2012 por mejor coactuación femenina en Días de gracia, e Ianis Guerrero, actor integrado a la producción de Nosotros los Nobles, que dirigida por Gary Alazraki, se ha constituido en la cinta que ha roto los récords históricos de taquilla en México, entre otros histriones.
El film universitario apoyado por el Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) y la Cineteca de Zacatecas, se presentará próximamente en la esta última luego de pasar por un proceso de reedición, afirmó Gustavo Salinas, director del propio IZC.
El Rally Universitario implica el ejercicio de producir en 48 horas o menos, un cortometraje. Al equipo zacatecano le llevó 26 horas el rodaje de la historia y el resto del tiempo fue utilizado para la edición y la postproducción, comenta.
Los hombres en la cocina huelen a caca de cochina participó en una primera etapa de la que se seleccionaron 25 guiones de entre 303 propuestas enviadas desde diferentes universidades del país.
Finalmente fueron nueve las que tuvieron oportunidad de filmarse en este concurso que otorga a las producciones estudiantiles la oportunidad de trabajar con actores profesionales y asesorarse en la preproducción con miembros del festival durante los cinco meses previos a la filmación.
“El rodaje fue pesado, pero los actores se portaron muy a modo con nosotros puesto que no somos profesionales como ellos. Al tiempo no es fácil tratarlos, porque no sabes cómo dirigirte o reaccionar ante determinadas situaciones en escena y en un rally se presentan situaciones en cada momento”, comenta el productor del film.
La experiencia sin embargo, añade Odín, fue muy gratificante y satisfactoria pues los actores profesionales intervinieron no sólo frente a la cámara sino ofreciendo recomendaciones que fueron desde arreglar una escena, opinar sobre iluminación, aportar a la construcción de los personajes a partir del guión o incluso si era necesaria una pausa de descanso en el vertiginosos proceso de filmación que implica un rally.
“Fue increíble, se portaron excelentemente todos y estamos muy orgullosos de haber trabajado con ellos, su trabajo fue excelente y se ve reflejado en el cortometraje. La experiencia es incalculable y aprendimos mucho en estas 48 horas”, resume.
“El día 27, el jurado deliberó y el resultado no nos favorece”, dice Odín, para agregar que más allá de las premiaciones otorgadas por los organizadores del evento “la expresión y los comentarios de la gente fueron muy favorables”.
Aun los asesores que les apoyaron durante la preproducción, agrega, observaron que su cortometraje habría obtenido la mejor calidad de sonido de entre todos los participantes y tomas y transiciones fotográficas bien logradas.
En esta ocasión el premio del jurado fue otorgado a la representación de Colombia, país invitado en esta emisión y la distinción del público la obtuvo el cortometraje Diagnóstico del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (Cuec) del Distrito Federal, hubo también una mención honorífica para Yo primero de Guadalajara y por su actuación, Noé Hernández recibió otro reconocimiento, al igual que Morelia logró una mención dentro de la categoría de mejor ficción.
Los hombres en la cocina huelen a caca de cochina recrea la vida de Rolando y Hermelinda, esposos propietarios de una fonda en Guanajuato, quienes deciden participar en un concurso de gastronomía para obtener un jugoso premio que creen, sacará a su negocio del estancamiento económico.
Sin tener un platillo que pueda ofrecerles el triunfo, recuerdan que el mole de la madre de Rolando era reconocido por la gente de su pueblo de origen como el más exquisito de la localidad. Esta remembranza apareja otra, la amistad de infancia del protagonista con un lechón que terminó siendo el ingrediente más importante de este guiso, y una travesura que ejercida por Rolando-niño en venganza por la muerte de la querida mascota- redundará en un resultado inesperado.
El equipo de Zacatecas estuvo conformado por Alberto Amador (director y guionista), Sthepanía Guevara (asistente de dirección), Odín Salinas (productor), Paulina Robles (gerente de producción), Raúl Carrillo (fotógrafo), Angélica Canales (asistente de fotografía), Elisa Adame (arte), Francisco López (edición), Gabriela Anais (Sonidista) y Eduardo Torres (posproducción).



